9.6.10

where?

Ubi sunt?


No eran monedas de oro lo que de sus bolsillos salió. Aquellas llaves herrumbrosas, aquellos anillos de hierro, papeles, lápices y bolígrafos. Una tijera es una tijera, su filo, el espejo que todos llevamos en nuestro interior. Las canciones son tristes, hoy. El bar es oscuridad y venenos dulzones, el anís y el coñac: su combinación preferida, pero no había con qué pagar. La tabernera se rió y mostró los dientes grandes y amarillos. ¿Qué hacemos contigo?, apartó la copa del mostrador. El hombre tembló. Estoy harta de historias de borrachines, ¿no te parece? ¿cuándo me pagarás lo que me debes, Deudas?

- No me llames así, tembló.

- Yo te puedo llamar como quiera, Deudas.


Las flores amarillas permanecen sobre el suelo mojado. Aplastadas y brillantes bajo la luz que entre las nubes se asoma.


Días de exámenes y lluvia. ¿Regresará el invierno? En la farmacia las cortinas son azules. Adiós, que tenga un buen día, dice la cajera con una sonrisa, hay personas que iluminan el día, que trascienden su sexualidad, sus centros de gravedad y se eleva, ¿cómo ángeles en el infierno del hipermercado?, no, nadie se refiere a eso, es una combinación, un decantado veneno que en su justa dosis resulta un bálsamo para el paso del tiempo. ¿El amor, su súbita presencia?


Lifeguard Sleeping, Girl Drowning [Morrissey], suena en el reproductor de Cd's de su coche. El viaje hacia el centro de la bahía. ¿Dónde? Es un secreto que no ha de desvelar esta semana, ni siquiera la próxima. Tres pruebas habrán de ser superadas. La playa es una patria por fundar, allí duermen sus enamoramientos. Sin excusas, el volumen de la música es alto y transporta la melancolía, otorga textura de cine y palidez de blanco y negro. Todo está en su justo punto. Abanicos y promesas.