4.6.10

territory

1. Tierras del olvido. Un fuego azul se eleva entre las casas, como un fantasma en la noche, durante la transición entre la vigilia y el sueño. Campos de oro y vino eterno. La pizarra abarca todos los matices del negro con los que describimos la noche y el corazón opaco de aquel hombre que hoy viaja en aviones plateados hacia médicos sin ciencia, hacia letrados sin instrucción. Pero hay un emperador sobre su trono que le prohibe la satisfacción, otros le habrán de llamar mentiroso y ese es su imperio. Innoble tara la suya. Su voz resuena hueca, almidonada en su pesaroso entrecejo, vieja y gastada, en su juventud fue odiado y hoy es una sombra. No hablaré más de ti, se dice para sí. Imposibilidad de ser bueno y se siente orgulloso de su corazón negro. He visto hoy a lo lejos cabalgar al jinete que de negro viste y ya sabes tú qué significado tiene su perfil. El caballo es mi emblema, el jinete se hace humo y la llama es azul. Hoy no esperaré.


2. Para entender este su tránsito precisó de aquellas lecturas de Aleixandre. Pero, una vez terminado el libro [¿acaso tiene fin?], se hizo cargo de la imposibilidad de una explicación. El misterio es tal porque permanece, porque no se desvela, porque se resiste a ser solucionado. Ay, no son ecuaciones, ni estructuras, ni, tampoco, interiores. Es otro mundo, otra realidad. Eso aprendió al posar el volumen de tapas negras, su rústica edición, sobre la mesilla de noche y apagar la luz y, acunado por la guitarra que se reproducía en el Cd, el sueño lo abrazó. Hoy: Guárdame las vacas, Luis de Narváez.


3. Astillas de la madera con la que ha de ser perfumado su tránsito. Ciprés, roble, sarmiento.


4. No desea penetrar en el entendimiento, su intuición le lleva a preservar secretos y adivinanzas. La palma de mi mano golpea el envés del viento. Bibliotecas de la infancia, libros ilustrados, narraciones a media voz que la madre desgaja en el cálido vientre del hogar: la habitación del niño, seis años y los ojos asombrados entre la realidad y el sueño. Y alguna vez se preguntó: ¿visitaré esos paisajes, los aleros, las copas, la cumbre de la montaña? El Teleno, Peña Trevinca, Manzaneda.