28.6.10

underselling

green

Su aspecto no era importante. Sus rostros habían envejecido, no así la música. Pero no era su música, se desprendía de los recuerdos y las abyectas servidumbres. A nadie pertenece y muestra su hermandad y justicia. Sólo es un momento. La vinculación con la ley no escrita, con la ley no mencionada. Todos tenían buenas razones para su felicidad de cerveza y madurez en campeonatos e golf y almuerzos en carpas infinitas. No eran las tristes guitarras eléctricas de aquella vieja juventud, ni las piscinas hoy comidas por el limo y las hojas secas y luego putrefactas. La voz de aquella maestra de inglés, con su apuntada perfección de pronunciado inglés de Londres Este. Allí vivió. Fotos descoloridas, la hermosura de lo que nunca ha de volver, campos de fútbol, ciudades anegadas por los ríos y sus canales, blancos rostros, electricidad y sorda acústica de guitarras rotas tras los castaños. Esa madera no ha de arder, hoy no arderá mientras ella duerme en la altura del hospital, verde de ceniza y cura. La salvación, el recuento, el aviso, lo imprevisto. Abstracta sentencia. Sólo la música permanece. Es suficiente por esta noche, el pasado tiene su estatura, su dimensión y ésta termina por atenazar la respiración, sin comprender se hunde, una vez más, en la masa que hoy es: ella, todo recuerdo de un amor juvenil y con una sola foto rescatada de una pantalla se resuelve la incógnita. Monedas que se olvidan en viejos abrigos negros o inmensos, niños que han de volver en los abrazos de la tumba, cementerios y oraciones. Hoy duerme en la altura del hospital, ese color verde.

diagonal

dot

27.6.10

coliseum

weekend

1. La música era una distancia necearía. El escenario recrecido, el tiempo se detiene en ese punto. El descenso de una guitarra eléctrica a la sima de los humanos, allí duermen, allí mueren. Es su ciclo. La voz es un pasadizo. Historias tristes al borde de la cama de la enferma, hay una tecnología de la muerte en cada palabra. Todo reducido a tiempo, a extinción. Pero la música permanece en su suficiencia, indiferente a los interpretes, a la existencia de los interpretes.


2. Conocidos entrevistos en bares y tascas. Ojos inyectados y un cigarrillo humeante, que es más que un vicio. Hay personas que se desvanecen en un instante. Los términos, los detalles, el principio y el final, la dificultad de establecer un antes y un después. Rasgos que se hacen patentes en la expresión de un deseo, una mueca. Un deseo apagado, reprimido, ahogado en la espuma de la cerveza o en el hielo de los licores.


3. Desvíos hacia las playas. El negro humo de la moto en el desguace, latas apiladas contra un muro, grasa, hilos, gasolina, martillos, clavos, tornillería, maquinas indescriptibles. Sin cambios.

red

238

20.6.10

up

cosmic

La noche no avanza. Suena una radio en la lejanía, nadie puede entender lo que dicen los que a ella llaman. Un gato surca los tejados y sus ojos son de fuego y vino y tabaco y marihuana y chocolate húmedo y serpientes que ejecutan los adioses. Un ejercito de oro e insolación. La noche no avanza. El Padre Supremo no lleva cuanta de tus pecados, serás tú el que deshile el debe y el haber. De diez pasa a uno, pero soy yo ese, esta unidad: el centro. Es el triunfo, son la llagas, y dice que es algo positivo. La noche no avanza. No puedo relacionarme con aquellos que el sueño no se lo quitan sus deudas. Vergonzosas deudas más allá del dinero. Las deudas: billetes y monedas, las cajas registradoras, los mostradores de los bancos, los rostros de las empleadas, las manos herméticas de los cajeros, el engaño al pariente, la caída en la sima de la vergüenza [todo se olvida, nada permanece, ¿verdad?, susurra en los días de farra, en las tabernas y las discotecas eléctricas, mientras el polvo de cristal rosa hace su trabajo desde las fosas nasales al centro de su persona: la palabra hueca, el dinero sin responsabilidad, la habitación del hijo vacía]. He de pensar, por estas y otras razones que detesto y no nombro, en esos empleados en los fines de semana, en sus hijos, sus cervezas, los platos con jamón y tristeza, vino y hartazgo. Ellas, sus mujeres, se han arreglado, guapamente, ellos visten polos y jeans, zapatillas de hacer deporte. Es aquel color que un día llamaste azul eléctrico, con tanta precisión, pero a mí me gusta más, hoy al menos: azul tinta. Me gustan los nombre de los colores, ¿lo recuerdas? ¿Son imprecisos? Absolutamente.

Sin prisa, el vapor llega, pero con el no llega el sueño. La noche no avanza. En el profundo hábito de este claustro oscuro y cálido pienso en los que surcan los bares, se detienen y en que la adquisición del whisky se asemeja mucho a la oración. Pero hoy no estará allí, la enfermedad del deudor es otra. Viento transido de amor y entrega, el sueño es una cárcel.

atomic

wavelength

19.6.10

folder

inner-south

Sobre la arena flota una neblina sutil. Hay un acorde suspendido, quizá la nota fundida de un barco que se aleja. Es la música de la primera hora de la mañana. Botellas vacías en la playa: lo hermoso son sus brillos, los restos ambarinos de los licores, el recuerdo de las alegrías. Estructuras derrotadas, el trabajo del mar. Lo propicio se muestra en las sonrisas, en la ternura, en el amor. Todo está condenado. No se percibe la presencia de nadie. Es la hora en que la soledad es piedra y los amantes duermen arropados por algún vapor, éter doloroso. Así ha de quedar la imagen fijada, en la última hora será la hora de su recuperación, su resurrección. Colecciones de amigos difuntos, colecciones de sombras.

instance

1150

16.6.10

nurse

sandman

Las ilustraciones eran muy hermosas. Me recordaban la infancia, mi infancia. Me substraía de aquellas salas infinitas e hirientemente blancas. Había correspondencias que me agradaban, que como un bálsamo se extendían por mi espalda. Lo consiento y eso me hace fuerte, mi capacidad para aguantar todos esos sonidos, esa calidad de voz: pasmosa, percusiva, tonante. Lineal y absoluto, el viento bate contra las ventanas, es una altura imposible, inconcebible. Soy un interno, no estoy de paso y eso tiene consecuencias, Pero las ilustraciones eran hermosas muy hermosas[…]*


*¿Llegamos a comprender los papeles que flotan por las calles y se posan en las aceras, en el asfalto? ¿Cuántos leen estas notas que alguien pega con inocencia en las farolas, en los muros, con fixo, manuscritas en hojas cuadriculadas? ¿Tienen su interés? El día secciona y otorga intereses. Hoy buscará un sueño que será plasmado en otra hoja de papel, que hemos de leer de camino al trabajo, ¿cuántos? Esa es la pregunta, mañana.

sir thomas

tales

14.6.10

drop

competence

Mientras espera en el bar de estación de autobuses, lee el periódico. Sin ganas. La mirada salta de los titulares a los anuncios por palabras o la publicidad de cualquier banco. Las fotos le llamaban la atención. Se ha desautomatizado. ¿Es el aburrimiento? El sonido de la tragaperras, la máquina de café y su hirviente melodía, la fanfarria de niños, madres y abuelos en día de fiesta. Ya es verano, no se había dado cuenta. El cielo está nublado y recuerda las guitarras eléctricas de su juventud. ¿Es mayor? Se mira el gran espejo que levita tras la barra, tras la máquinas, tras la alineación de botellas y botellines. Es él, no hay duda. Las ojeras, las bolsas, las arrugas, el pelo cano, escaso, el cigarrillo en la boca. Hay un viejo sabor en cada coñac, una vitalidad engañosa y sorprendente. ¿Quién no quiere para sí el engaño? Desde el Rey al pastor, ¿o ese era una de las danzas de la muerte? También la muerte está presente en la estación, en la geometría, en las aristas, en el acero y en el aluminio. Los sillones sintéticos. Aquella chica que se había tatuado un corazón en el pecho. La recordó.Los autobuses como enormes gusanos surcan las galerías que suponen las autopistas, las autovías, las carreteras. Qué pena, sin dinero. Cruces de carreteras, señalización errónea, la montaña y el valle. Otra cerveza. Otro desvío.

time

fall

13.6.10

needs

motorway

Las autopistas conducen hacia el vacío, es su particularidad, dice. Un muchacho arroja puñetazos al aire en medio de la plaza. Ya no es un muchacho, es un hombre, con su cráneo rapado, con su gabardina oliva, con los ojos a punto de estallar: grises, redondos, amarillos. Se tiró un día al río, pero no se ahogó. Luego fue por todos los bares del barrio y le pidió perdón a los camareros, a los jugadores de dominó, a los bebedores, a los habitantes de la cofradía de la ludopatía. Incluso le pidió perdón a su padre, atado a la tragaperras. El padre le dio su bendición y un billete de diez euros. Él se alejó, calle abajo. Llegaría para tres cervezas, suficiente.


la cocaína perfumada

el ámbar del bourbon

las astillas de tabaco rubio

el hachís moderno

la respiración postmoderna


Fetidez. Es un hombre de mediana estatura. Salta y se agita, es sábado por la noche. Parejas que beben Coca-Cola y estatuas sin memoria, el papel de las criadas. La guitarra no es una ausencia. Destronado el oportunista, surge otro príncipe.


Helicópteros sobrevuelan la ciudad. Bicicletas plateadas y veloces ciclistas que se lanzan por las cuestas hacia el río. Los círculos postmodernos adoran a los nadadores. No hay ninguna novedad instalada en el centro de la galería de arte. ¿Contemporáneo? Ni asomo de la muerte. Nos esperan días difíciles. No es un proceso rápido.

creatures

watches

11.6.10

mmj-003

isolation

Hablaba de música mientras la noche decrecía, con su copa en la mano y con la ventaja de los años sustraídos a la venganza. No sin sentido, no sin pena. Era una enfermedad, un acero pulido, la esperanza de sus padres y el descrédito de todos su amores. Nadie la recuerda. Es sólo un nombre, la oculta venganza que lleva en su mirada, hay rabia y nervio. Ese crisparse entre el verde y el azul. Son sus ojos, esos labios carnosos, la mano apretada contra el pecho. Nadie la escucha.


Son las salas azules de los hospitales, a media noche. Son esas blandas aristas de acero o goma, negra goma. Había un vaso de whisky sobre la mesa.

Su color dorado es evanescente, si sólo son palabras.

La infancia en pupitres negros y una habitación oscura, iluminada por el ámbar de la desnuda bombilla. El padre trabaja en una oficina y la madre cose en la cocina, los libros son territorios devastados, hay un lápiz sin punta, busca el afilador y oye la palabra meteorito. Aquellas fotos eran una falsificación: pues parecía alto y guapo y ni una cosa ni la otra. Un dolor en el pecho. Imitación, recomendaciones, insultos en el patio del colegio. Tal vez en la edad madura todo ello se ha difuminado, pero persiste la ilusión, el olor del hogar materno. ¿Dónde está el padre? Las salas de los hospitales hoy son verdes, ayer azules, hay hombre que caminan con un sudario de frío y hielo, mujeres que zurcen sus camisas amarillas, el frenético despertar de los moribundos. Allí se estrella una canción, destrozada es un cúmulo de astillas y resortes, a nadie le interesa.


Túneles, pasadizos, trampillas. Así era la casa. Ladrillo rojo londinense. Puertas verdes. Traspasar tu puerta es entrar en la ausencia. ¿La has visto hoy? ¿qué ha dicho, qué espera, se ha despertado? Un laberinto que muestra en cada uno de sus codos y recovecos el desarrollo de los miedos que ella alimenta. ¿Qué es un viaje? Esa es la explicación que reclama desde su trono de amatista y hielo. Hoy entró en su casa, la humedad y el patrimonio familiar.

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term

sunflower

Trenes, autobuses, estaciones de autobús, estaciones de tren, taxis, el metro. La plaza en su herraje rectangular habitaba su corazón, sin elecciones. Figuras y filigranas. Era el molde, la pieza clave, la rueda dentada que vigila la marcha del motor. Las autopistas, los desvíos, las vías de servicio, gasolineras y bares oscuros con neones chillones y absurdos, equipajes, ciudades que se desvanecen en el horizonte, desde la orilla del mar hasta el corazón de la meseta. El comienzo de todo amor es una invitación a traspasar el espejo. No había más que tres o cuatro personas en los bancos, uno de ellos le miró y le ofreció una barra de hachís. Muy fina, muy oscura. Se miraron. Mil pesetas. Dijo que sí. Le pidió papel de liar y un cigarrillo, luego habría de comprar un mechero. Anticipaciones: era un mechero rojo que reclamaba para sí el flower power: girasoles que estallaban, neumáticas letras, deletéreas chispas amarillas y naranjas. Entró en el bar y pidió un té negro, con limón y sin azúcar. En el baño lió su porrillo, con poco hachís: fino y eléctrico. Con delectación bebió su té. El corazón le palpitaba. ¿Cuántos años llevaba sin fumar? ¿Tres, cuatro? Exactamente: tres años, cinco meses y dos días. La niebla se extendió a su alrededor y la percepción era una trampa. Había regresado, el fuego del cielo lo abrazó sin interés.

Madrid, 24 de julio de 1985.

complex

analysis

10.6.10

light

track

Ha llegado tarde. Veinte lápices. La tormenta, el asco que les produce su presencia. No es un ser humano, está camino de ello, pero le cuesta elevarse del fango que es su mismidad. Son esos paisajes, la brutalidad de sus voz. Muestra el fajo de billetes. Sus ojos son de un morado profundo, no se distingue su pupila. La respiración profunda libera un viento helado. Obscenidad y virutas de acero. Pero reparte los billetes, con demora, con una risa helada, con la pupila clavada en los ojos palpitantes. Hace un bien de su dinero y por eso le aman y le odian. Papel moneda húmedo y brillante, pozos de miseria y sótanos: dónde duerme la turba, el órgano muerto, el pez deshilachado.


en las calles

en las plazas

en los parques

en las abiertas

simas del dolor

aparecen las repuestas

que tanto has buscado,_____________susurra en su oído y piensa en la foto que ella conserva sobre la mesilla de noche. En ella, ella tiene poco más de veinte años. Está radiante, hermosa, casi hermosa. Ahora la ve y comprende su destrucción. Cómo el vino la llena de hojas muertas y pájaros negros. Es media tarde y la noche se aproxima. Es perceptible. El dolor es una cuenta pendiente, quizá subjetivo, pero estéril. Tiembla el sol.


Es la espuma de los jabones de sepia sosa, la suciedad de la fregadura. Es su mirada, son sus manos negras, es su rostro congestionado, rojo de furia o vino. Camina sin ánimo y su noche es la noche que nos pertenece. ¿Nos acogerá hoy su silencio?


Ha acampado en el rectángulo de un viejo solar: es su coche.


Ayer murió. Fue su mujer la que le asistió en los últimos días, también sus hijos. Los había abandonado dieciocho años atrás. ¿Qué queda de él? ¿Recuerdas su pulsera de oro macizo, su reloj de oro macizo, su anillo de oro macizo? Hoy he visto todo eso en la casa de empeños. Su mujer mostraba el carnet de identidad, poco antes de firmar un papel en que aseguraba que todo aquello le pertenecía. 500 euros. Insuficiente. Es insuficiente para pagar las deudas, pero al menos [...]. Aquí se interrumpe el relato.

palm

no-sex

9.6.10

moon

where?

Ubi sunt?


No eran monedas de oro lo que de sus bolsillos salió. Aquellas llaves herrumbrosas, aquellos anillos de hierro, papeles, lápices y bolígrafos. Una tijera es una tijera, su filo, el espejo que todos llevamos en nuestro interior. Las canciones son tristes, hoy. El bar es oscuridad y venenos dulzones, el anís y el coñac: su combinación preferida, pero no había con qué pagar. La tabernera se rió y mostró los dientes grandes y amarillos. ¿Qué hacemos contigo?, apartó la copa del mostrador. El hombre tembló. Estoy harta de historias de borrachines, ¿no te parece? ¿cuándo me pagarás lo que me debes, Deudas?

- No me llames así, tembló.

- Yo te puedo llamar como quiera, Deudas.


Las flores amarillas permanecen sobre el suelo mojado. Aplastadas y brillantes bajo la luz que entre las nubes se asoma.


Días de exámenes y lluvia. ¿Regresará el invierno? En la farmacia las cortinas son azules. Adiós, que tenga un buen día, dice la cajera con una sonrisa, hay personas que iluminan el día, que trascienden su sexualidad, sus centros de gravedad y se eleva, ¿cómo ángeles en el infierno del hipermercado?, no, nadie se refiere a eso, es una combinación, un decantado veneno que en su justa dosis resulta un bálsamo para el paso del tiempo. ¿El amor, su súbita presencia?


Lifeguard Sleeping, Girl Drowning [Morrissey], suena en el reproductor de Cd's de su coche. El viaje hacia el centro de la bahía. ¿Dónde? Es un secreto que no ha de desvelar esta semana, ni siquiera la próxima. Tres pruebas habrán de ser superadas. La playa es una patria por fundar, allí duermen sus enamoramientos. Sin excusas, el volumen de la música es alto y transporta la melancolía, otorga textura de cine y palidez de blanco y negro. Todo está en su justo punto. Abanicos y promesas.

invisible

22

8.6.10

bridge

decay time

Todas aquellas fotos guardadas en una caja de zapatos. ¿Cuántas eran? ¿Mil fotos? La cantidad, la cifra carece de importancia. ¿Existía una selección? ¿Era una tarea preterida: escoger y fijarlas en un álbum? Ese tiempo se ha deshilachado en las esperas, en el aburrimiento, entre los huecos que cada etapa superada muestra. ¿Es compacta la sensación, acaso? ¿triunfa el sentimiento de ligereza, de ausencia?


Allí hace mucho frío, cuenta y sus ojos se desdibujan.

rating

looking

7.6.10

minute

promise

Hablaron durante media hora sobre las posibilidades que ofrecía la adquisición de una nueva parcela. Ventajas, inconvenientes y extravíos. Detesta las reuniones. Agua, café, tabaco, café, groserías, elecciones y rechazos, silencios, apretones de manos, besos, algo en inglés, algo en francés, café, tabaco, monotonía, rutina, falsificaciones. La mañana es una cárcel. Según se aproxima la fecha todo se desmorona. La fecha es algo más, una transición, un camino, un espejo roto, la otra cara de la horas, el envés.

Hay un momento en que las palabras se cargan de significado.

Terapia.


¿Hasta que punto la totalidad puede llegar a ser irrelevante? Hoy todo es irrelevante, reemplazable.

teeth

hand

5.6.10

afterhours

ambigu-comique

La opacidad, externas enfermedades. Se adelanta el invierno. Un demonio sobrevuela los prados. Habían cerrado definitivamente el cine del pueblo veinticinco años atrás. Las pesadas cortinas rojas, las butacas, el telón rasgado [hoy] después de tantos años es un armazón de harapos blancos, grises y negros. Así es el trabajo de la lluvia y la humedad. Allí permanece el edificio: en pie y abandonado. Alguna vez duerme un vagabundo con su perro, hay niños que juegan, no sin peligro, en sus ruinas, crecen matas y árboles de los que nadie conoce su nombre. Caminó hasta el límite del pueblo con el campo. Torres de electricidad que surcan el páramo. La montaña es azul en la distancia. Las nubes sepultan el paisaje mientras anuncian lluvia. Pronto partirá y la acumulación de detalles es un rito en el viaje. La transposición de un mundo a otro no es una tarea fácil. Piensa en el regreso y el paréntesis. Ya no es joven, se siente fatigado y carece de la energía para explicarse a sí mismo quién es.

- Dolorosa ausencia de explicación: no poder avisarme del delito, de mi falta. Soy la nada que difunta se aleja.

El tabaco es un vicio que le ayuda a soportar su existencia. Fumar acompaña, fumar es amistad, fumar da cierto empaque, sentido a la espera y transparencia a los días.

Encendió el coche y se encaminó hacia la meseta, a sabiendas de que no regresaría hasta el próximo verano. Salió del pueblo y pensó en el cine, en los días de infancia y sobrepasó el cementerio. Las altas copas de los cipreses, el dibujo de los panteones, las tapias de viento y olvido.


magnetic

coverage

4.6.10

edge

territory

1. Tierras del olvido. Un fuego azul se eleva entre las casas, como un fantasma en la noche, durante la transición entre la vigilia y el sueño. Campos de oro y vino eterno. La pizarra abarca todos los matices del negro con los que describimos la noche y el corazón opaco de aquel hombre que hoy viaja en aviones plateados hacia médicos sin ciencia, hacia letrados sin instrucción. Pero hay un emperador sobre su trono que le prohibe la satisfacción, otros le habrán de llamar mentiroso y ese es su imperio. Innoble tara la suya. Su voz resuena hueca, almidonada en su pesaroso entrecejo, vieja y gastada, en su juventud fue odiado y hoy es una sombra. No hablaré más de ti, se dice para sí. Imposibilidad de ser bueno y se siente orgulloso de su corazón negro. He visto hoy a lo lejos cabalgar al jinete que de negro viste y ya sabes tú qué significado tiene su perfil. El caballo es mi emblema, el jinete se hace humo y la llama es azul. Hoy no esperaré.


2. Para entender este su tránsito precisó de aquellas lecturas de Aleixandre. Pero, una vez terminado el libro [¿acaso tiene fin?], se hizo cargo de la imposibilidad de una explicación. El misterio es tal porque permanece, porque no se desvela, porque se resiste a ser solucionado. Ay, no son ecuaciones, ni estructuras, ni, tampoco, interiores. Es otro mundo, otra realidad. Eso aprendió al posar el volumen de tapas negras, su rústica edición, sobre la mesilla de noche y apagar la luz y, acunado por la guitarra que se reproducía en el Cd, el sueño lo abrazó. Hoy: Guárdame las vacas, Luis de Narváez.


3. Astillas de la madera con la que ha de ser perfumado su tránsito. Ciprés, roble, sarmiento.


4. No desea penetrar en el entendimiento, su intuición le lleva a preservar secretos y adivinanzas. La palma de mi mano golpea el envés del viento. Bibliotecas de la infancia, libros ilustrados, narraciones a media voz que la madre desgaja en el cálido vientre del hogar: la habitación del niño, seis años y los ojos asombrados entre la realidad y el sueño. Y alguna vez se preguntó: ¿visitaré esos paisajes, los aleros, las copas, la cumbre de la montaña? El Teleno, Peña Trevinca, Manzaneda.

valley

boat

3.6.10

ventilator

prayer

1. Oyó aquella vieja historia en la huerta, entre la umbría de los castaños y la sombra de una higuera. La higuera la había plantado su abuelo y las hojas esmaltaban la escena. Delicada parada, sonaba la guitarra en el fondo y no sabe qué es. ¿La realidad? Eran ejercicios sueltos, escalas, arpegios y acordes. Pero nada más. ¿Quién toca hoy aquella guitarra?


2. Oraciones en la mañana fría. La madera, la piedra, la cera, la llama.


3. Se saludaban todas las mañanas y había cierta simpatía. Nunca llegaron a nada más allá del saludo. Ella era hermosa y la vio envejecer a lo largo de los años. Un día él se jubiló y nunca se volvió a cruzar con ella. A veces piensa en cómo seguirá, en sus pasos, en su ropa, en la manera cómo fumaba. Los días son una sucesión de aciertos y encuentros, la vida es transparente, hay punto en el el tiempo se detiene. Suena el acorde profundo y austero, suena la nota afilada, son discos antiguos y cargados de ese pasado, cuando ella revive, reverdece. Enamoramientos y abstracciones.


4. Ya nadie fuma. Creencias, preces, silencio.

bears

paris

2.6.10

iron

motorcycles

Motocicletas cruzan la noche. Circunvalaciones, adosados, suburbios. Camino de Cadiz, pues allí debe comprar su guitarra, y hay guitarristas que con la heroína y tres cuerdas tienen lo suficiente. ¿Es verde este vino? Se desvelan las palomas, puentes y pasos inferiores, pasos superiores y túneles, la atrevida guadaña de la geografía. Una hoz, un tajo, los ríos dividen el mundo en porciones equiparables. Es en este sentirse bien cuando la muerte manifiesta su sueño. ¿Duerme hoy la muerte? Negras alas se extiende sobre la sierra. La guitarra es de cedro y viento. Y, en el silencio de la noche, habla de la masa de aire que se agita en el interior de la caja: aros blancos, suelo blanco, palidez amarillenta, nácar y amapola es tu viaje hacia el Sur. Playas, naranjas, hierba. Su ebriedad es la superioridad de los mares y los truenos, tormentas al medio día. Son las brujas que se esconden tras la reja, seis hilos de oro, seis hilos de plata. Gotas incandescente de rocío y amor. Por las calles vaga y con quince monedas o dieciséis es suficiente. Lo discutiremos en la próxima venta, pero ahora debemos darnos prisa, pues comienza a llover.

cross