6.8.10

prosperous

La desembocadura arrojaba un paisaje inquietante, en aquellas primeras horas del día: negros coches aparcados, los neones funestos de las gasolineras, la playa: plástica fusión, mar de celofán rojo, arena sin alma, la noche abrillantó la superficie esmaltada de su corazón [¿le has visto últimamente?]. Hay cigarrillos infames, letanías, whisky lento y decidido, el whisky que horada la voluntad, ¿lo recuerdas? Ha cruzado un pájaro negro el cielo y el incendio se detuvo por un instante. Anillos, perfumes y cocaína. La noche nunca se termina en esta parte del mundo: es baile, son cuerpos desnudos, seda y ceniza. Sus gafas sobre la mesa de castaño son feas, viejas y sucias. Pedirá otra cerveza, un paquete de tabaco y explicará el silencio que se cierne entorno a las rocas, su musgo negro, la desenvuelta pirueta, la órbita de un abrazo. Asesinatos tras las tapias del cementerio.


i love music [...]