4.8.10

gathering

Una manera de desarmar o desprestigiar la memoria: prefiero no recordar nada. Ni sus rostros, ni sus palabras. Hoy he vuelto a leer sus cartas para hacer una extemporánea comparación con el diario. Esa forma de cotejar el pasado con otras posibilidades es un error. La cuestión principal, el núcleo se deshace en otros arenales. Fruta: cerezas, melocotones, uvas, radiación, manzanas, plátanos. Las moscas son negras de humo antiguo. Suripantas o sicalípticas matronas, pero son palabras que hoy carecen de significación. Taxis negros en la noche negra, cigarros habanos, colillas en el suelo de los asientos traseros, hachís o cocaína, el whisky verde de estas horas, traje, corbata, zapatitos de charol y gomina hermética, tiempos lejanos de la desmemoria. Hoy desprecia al heroinómano mientras recupera para su boca seca el trago de anís o ajenjo, de verde licor o amarillo veneno. Pronto ha de terminar ese libro sobre los hermosos venenos y sueños del s. XIX:


Francia, el Norte de Londres no es una imposible razón, quizá era un París reconstruido y esa era la verdad oculta. No mucho más en esta tarde de agosto.