1. En los túneles que la noche nos ofrece […]
2. Un vacío o una transparente ciudad, a estas horas […]
3. Él lo sabe y prescinde de los billetes y las monedas, porque es suficiente su sombra o el contraste de su perfil en el ajuste de los espejos. ¿Hay una palabra mágica que desvele su error, su crimen?
Pasará la tarde y se hace de noche, por eso debe abandonar la tarea a la que se ha encomendado, descuida sus obligaciones, pero hay un premio que oscila entre el reconocimiento, la abultada hinchazón y los subterráneos bares que ofrecen el deseado opio, la amada morfina, el sueño y la cerrazón de los dormitorios que regento en el este de la ciudad, allí donde el limo es hogar, habitación, cocina y sala estar: hoy su alma, al fin, es mía y la tengo por poca cosa, pero cada moneda suma en el arca.
Yeso de sus brazos, blanca piel, piel blanca.