Número 5: altura, celebración, principal, carretera, emergente, transporte público, deporte, bicicleta, música, london underground, veinticinco euros, socializado.
Era importante el orden, una muda espera, así se levantan imperios, se denuncian crímenes y se espera al cobrador. Cada recibo representa un coche rojo, cada coche rojo es un anuncio de la muerte. No hay nada más que un noviembre por llegar y una fiesta en un apartamento con vistas a un gran parque [¿St. James Park? lo dudo, es imposible]. Los invitados se distribuyen por los balcones y beben con displicencia. Es una conjunción, sin ayuda, sin transición, sin esperanza. Contratos, disposiciones y señoríos. Es la música callada del alma, citar sin nombrar, pero está el autor tras cada una de estas palabras. Existe una red de amistades que se animan las unas a las otras para ser indulgentes, un tanto especiales y ese es su nombre: snob. No es sólo estilo, también está el frío y la distancia. En una hora todo será un mañana y la llegada del día siguiente hará que las palomas nunca regresen a las plazas. Un día soleado es un día feliz. Diez de la mañana, capacitación, relativo y analítico, nada está en la sombra, por un momento, una encuesta, disponible la identificación inmediata.
Número 9: 99 años, vientre, hotel, visitante, retorno, nieve.
Las calles, el viento y el instinto. Arte en cada esquina y vio el primer proyecto del arquitecto [el hijo]. Su particular manera de distribuir el espacio y el vacío: la decepción. Estaba orgulloso de su hijo. Pero el resultado era indiscutiblemente prescindible o mediocre. Aconsejó a aquellas niñas estudiar con voluntad e ilusión. Había algo más que el pesado abrigo de paño gris. Su pelo era blanco y un transporte de palabras que llegaban más allá del siglo XIX, ¿era un romántico en el sentido histórico o literario de la palabra, ese particular y no superado individualismo? Sería una semana larga en sus detalles y estructuras internas. No hay una autopista que recorrer, pero los caminos se hacen al caminar, refranea y refranea constantemente. Pue era un adolescente hermoso, ojos profundos y delicuescentes, es decir: delicuescente: que tiene la propiedad de atraer la humedad del aire y disolverse lentamente. Pero se puede decir, en la primera acepción, que hay una falta de vigor artístico, una suerte de inconsistencia. Así las dos entradas del diccionario lo definían: su rostro y su atractivo, el manejo de la materia de su trabajo [el espacio o el vacío] y la falta de talento. No importa, el talento se adquiere: está afirmación se solapaba con la voluntad y la ilusión. Las dos chicas sonrieron amables, pero nada dijeron. Era ya noche cerrada.