eran campos eternamente cubiertos por la nieve y mientras
la noche y el día se transforman en
caos y pereza
la muerte anida en cada abrazo
¿dónde vas?
la noche es una cámara
un hermoso color rojo en sus mejillas, no es
una niña, disciplina y un
puñado de arena y unas briznas de
hierba, no es el edulcorante hachís de nuestra adolescencia, pero
hay mil barcos a la deriva en cada una de sus venas, aunque ahora
sea perrito blanco y altos tacones de filete de talco y no la cocaína
el caballo de los días lluviosos