15.12.09

eater

El frío encontró abrigo entre sus huesos. Los huesos se secaban al sol, material para fabricar dados. Cojeaba y en dos días, en dos décadas todo ese cansancio y su esfuerzo por continuar serían una sola pieza, su debilidad, su decadencia, su atril y su botella de laudano o cualquier tintura, esa necesidad que otros llaman vicio. Su abrigo azul, su bufanda de lana, cuadros escoceses, zapatos de piel de cerdo, pantalón de franela. El mundo al revés. Nadie duda de la capacidad o del resorte mediante el cual podría sentir una punción y destinar el dolor a sublimar su voluntad. Aletas, branquias, el submundo. La tintura.