26.12.10

end

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Despedida:

Una casa en la playa, humano
es el viento que durante el amanecer acaricia
la tumba entre los pinos, acero humano.

end

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30.11.10

eyes

date

Calendas

En un buen lugar para morir: una colonia de vacaciones en invierno.
Palmeras agitadas por el vendaval, labios
e infantes, la lluvia entre la hojarasca, los bañistas,
el retrato de Elvis en un escaparate, el sabor
del whisky y la cerveza, el café de la primera hora 
del día, atracciones cerradas, son los coches
de choque, caballos de celofán, las gafas,
negro sobre negro, cadenas, oro
y funámbulos, insomnes y la muerte es un instante.

La respiración se debilita. Tintura oscura sobre la almohada,
desciende la mano. La última inspiración.

Invisible mano que ilumina el paisaje
cuando cada mañana surco
los senderos del valle
y se hace altura el humo espeso y humilde
y la violetas amanecen en otra edad:
ésta que hoy poseo.


1941/1966.

Cada instante se ha fosilizado en esta hora,
la sencilla estructura de los abrazos,
no se puede imitar. Las guitarras duermen,
sonámbulas, como herramientas sin engaste.
Elevada canción, el herraje cierto del estuche negro.
También, así, la última derrota, el último noctámbulo
que busca su cama: acero y agua en la mano abierta.

spine

swing

27.11.10

origin

bottle

La niebla cubre el valle. Allí en su fondo, donde serpentea la carretera nacional, hay casas que nunca han visto la luz [= la exageración descubre zonas de sombra, disminuye el automatismo de la sensación, de la rutina, la tela infinita de la oscuridad].  La vía del tren es un surco. Paralelo a su geometría, un río eleva su vapor insólito, la constancia de una muerte y su persistente recuerdo: cementerios que identifican las parroquias, espadañas y olivos, cada oración construye, eleva la persistencia arenosa que el día ofrece en su despertar. Viaja. Una botella verde que esconde un licor asombroso o mágico.

Todo el amor del mundo no podrá levantarte de la tumba, dice con su mala sangre en la boca, negra y absoluta, el páramo rechaza su nombre, nadie pronuncia su nombre y la nieve comienza a caer lentamente, como la verdad que se oculta.

El automóvil se desliza por la carretera y el agua es un ejemplo/metáfora/ilusión de materia y nobleza. Serpientes de plata en el corazón húmedo del bosque, allí donde la respiración es un don y la niebla es la composición de todos los muertos al amanecer. La velocidad de la vida es la vida.

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whitdraw

15.11.10

le je

island

La isla se alza en la soledad del océano. Blanca y azul y gris. Entre la niebla despunta, agreste, escarpada, la línea del rectángulo portuario. El ferry es un fragmento blanco nuclear/polar, ondas azules: esbeltas. Gris es la fauna y la vegetación.

Los tres niños se asoman. La cubierta es un temor cetero. La niebla es fría y penetra en sus abrigos de paño oscuro.  Los puntos de luz son casas y un camino se ve trazado por las farolas que no han sido apagadas. No ha amanecido completamente.

Así habría de contar su llegada a la isla años más tarde, recostada en el sillón de la sala, ante la visión del puerto. Cristales oscuros, moqueta, el confort, cálidas mantas de viaje. El té es un estimulo humeante, sabor de miel y canela, hay cigarrillos en la caja de concha y caoba, es un humo agradable. Jardines y naranjas. 

Si era o no era ella carece de importancia. Le ofreció un cigarrillo y charlaron animadamente acerca de los viajes en tren, de como el tiempo se percibía en la distancia que las persona establecían: ya a nadie le interesa la conversación. Islas. Él se perdió en algún camarote. Le gustaría olvidar, pero no puede, ya no puede.

vulture

w

11.11.10

textphone

wasp

Todo se reduce a pensar en una estación de tren.

Era pequeña, el viento escarpaba por sus paredes: aluminio o ladrillo visto, vigas de hierro que asomaban su herrumbre impasible. El rojo es un color definitivo, aunque sus matices sean problemáticos.

La profundidad del húmedo pueblón no resulta tan amenazadora como se puede suponer, pero eso es lejanía, hoy sólo los campos se muestran abatidos

La sensibilidad.

Fragmentos, topes, autobuses en los pueblos que limitan con Castilla: allí aprendí la posibilidad de una diferencia. El paisaje se agita. Arena, retamas, lomas, un pueblo, calle abajo, la iglesia, el descanso de los velatorios. Exactitud y vibración.  Las avispas acudieron a la llamada del lobo, se agitó el río y su elevación fue el detonante, perros que callaron, los gatos no transmiten enfermedades, pese al error, la creencia fenece. 

millions

leaflet

9.11.10

blade

hit

Amaneció.
Los campos eran amarillos y el interior del valle, allí donde las amapolas crecen rojas sin estorbos, se iluminaba.
La fragilidad es una condición del paisaje, tan difícil de atrapar es ese suspiro.

Agitados los pinos tras las tapias del cementerio.
El día que comienza es su último día.
Los azules secretos, los azules dedales, las azules agujas.
Entre los campos de trigo la vida es un intento de invitación.

Se sincroniza, se debate la canción y el cantor es una polaridad que nos atrae
hacia sí, hemos escuchado la marea de la ceniza que desciende al abismo: tan extraña, tan compleja.

Sencilla es la estructura que se desmorona.

[5/11/10]

nerve

7.11.10

5.11.10

sharp

comment

Eran los negros teléfonos que en el corazón negro de la noche sonaban sin descanso. Campanillas que se afilan contra las romas aristas de la habitación: es blanca, eterna, blanca, el flúor y la bestia blanca. Números verdes palpitan en el interior del radio-desperador, pero ahora su vida es otra, una preocupación, el estallido de una ilusión o una esperanza. Hay algo paralelo, es la amada simetría, quizá aquellos números, quizá estas monedas. La percusión de las palabras contra la piel amada.

Es su mundo hermético: de espera y transición es el vuelo o el aligeramiento de un deseo.

Lápices, cuerdas, remedios, trueno, daños, agendas, Londres, secuestro, anfetamina, estrella que ni aumenta ni disminuye, la espera, galerías, el anuncio o la desesperación.

Hoy la noche no se hace transparente como transparente era en aquellos días sin dolor, ahora: afilada y sin angustia, su cuerpo es el comienzo.

mail

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1.11.10

surf

22track

Noticias sobre [nuestras] enfermedad[es]:

Diariamente, los periódicos llegan a este viejo caserón. Duermen sobre la mesa del comedor durante días y noches, se forman pilas que una mañana cualquiera son rescatadas con una avariciosa/aleatoria premura, el desconcierto es la marca de fábrica. Nada indica que las noticas estén fuera del reloj que sobre el butacón cuelga porque lo intemporal se ha instalado a contracorriente, para el disgusto o alegría de los habitantes [todo está en función de su edad]. Nada. Con curiosidad hay una simetría en la que se muestra un foto. Ella se postula como la reina de la noche y su copa es un fino cilindro transparente colmado de diamantes y anillos, ¿son alianzas o son tránsitos hacia el amor en el final de la vida? Adivinar es un ejercicio doloroso, con suspensiones y desaciertos. Ya no confío en La Boca de la Verdad, una vez me mintió y es éste motivo suficiente para romper el testamento. Excluida de la herencia de polvo solar, ya no tiene sentido y así es expulsada de la calle principal. Secretos laberintos en los márgenes de los suburbios. La ciudad es una extensión con límites imprecisos, ha habido un incremento del 20 % en los casos de alcoholismo, la heroína vuelve a estar de moda, triste es el viento de este amanecer. Humedad y brillo de escamas en los adoquines, su letargo, el camino hacia el portal acogedor, ese lecho de cartones y sacos de dormir, la irredenta letanía del que agoniza en vida hacia otra vida [¿mejor?]. El caserón apaga sus luces, pacientes, el paro, abuso de bebidas de alta graduación. Nadie espera este amanecer.

La perdida de una moneda. Es el discurso de los compradores de diamantes. Se afila su superstición y ella sólo quiere paz y no palabras. 

Hay en cada alimento una juntura. Se debate el lobo cuando la aldea es cubierta por la nieve. Se tronza la cadena que sujeta al perro, es un mastín, pero el lobo vuela diez centímetros sobre la nieve, sus ojos son el filo del dolor y la indiferencia. Sacos de diamantes que velan el sueño. A las cinco y media será noche cerrada y los ojos verdes del lobo iluminan la aldea. Le hemos visto hoy, de mañana, temprano, cerca del río: silencio, sabio, astuto, implacable, cruel, humano, muy humano. Es su rito, próxima la muerte. Hoy día de difuntos.

nick

1918

29.10.10

deer

[but]

Al anochecer escucho jazz: antiguo y definitivo. Son ondulaciones y el recuerdo de otros paisajes. Ya sólo queda eso: se ha perdido la ilusión y las ciudades son percusiones en la memoria, poco menos que una chispa o una luz que se extingue. La memoria era, quizá, líquida porque aquella dorada tardes de agosto así transformaba lo vivido. Hoy no se pueden ver los austeros peces de acero en el fondo del lago. Viajamos en el coche ventrudo a través de los montes y los valles, sin detenernos y el lago apareció como un animal dormido. Agosto transformaba la vida en fuego y el fuego era el pájaro soñado por la moribunda. Agarraba su mano con fuerza y la vida se le escapaba. El lago no era un otoño sombrío, las tardanzas carecían de importancia. Castaños, brañas, la señal de ocupado que escupe el teléfono, todo se acelera y la guitarra eléctrica la ha de acompañar más allá de la muerte, el mundo tiene una explicación, es el rey de ritmo de la jungla. Pero si sabe a qué me refiero, conoce a quién me dirijo, por qué no se levanta y camina. Son misterios en el atardecer desnudo de este jazz que no es una caligrafía de piano y guitarra, de caja y síncopa. Aturdido caminó por aquellos pasillos blancos, el incienso de los fines de mes, tanto dinero, y habló del chupatintas, pero no de las deudas que dejó cuando se retiró de la escena. Blancos escenarios que desbordan la confusión: día, noche, roce o placer, estribos, caballos y jinetes, la damita en el corazón del bosque, Neptuno es un amigo que sufrió la metamorfosis: de hombre a perro, y así ganaba. El sol dibuja la vida con desgana y un día el sol se ha de apagar y lo repite ante el médico que se inquieta con falsedad, sabedor de todas las tristezas y ausente, la ciencia no tiene conjuros y así, la cura es otra aventura del azar, nadie toca el velo de la muerte y sin consistencia el día atormenta a los durmientes. Pantanos y levitaciones, aquellas barcas inconsistentes, la cera de las abejas, el hexágono del panal, miel y aguardiente, son las últimas ebriedades. Plomo y viraje al exacto centro de su miedo, su terror. 

south

contract

24.10.10

wave

share

Vida del encamado:

1. Al atardecer la ciudad se transforma en una realidad sobre la que se ha pulverizado oro líquido, es el mismo color del licor que descansa en la mesilla junto a la extensa colección de medicinas y remedios homeopáticos, hierbas e infusiones, la ciudad es una referencia o es una bestia que respira con un ritmo imposible de descifrar.

2. Los sueños son una subasta de posibilidades, se atrae el pasado y se construye con sus esquirlas un presente sutil, el calor, la materia de la irrealidad no es muy distinta a las palabras pronunciadas en el duermevela, es carestía o es abundancia, su tejido permanece sin dudas o alegría.

3. Son los libros de poemas que se transmiten de padres a hijos con un dolor propio de los adioses ante la muerte.

4. Movimientos automáticos, el retardo, los ojos fijos en el techo, la lámpara no se mueve, quizá fue un terremoto, nadie lo percibe, se llama dolor, la calma que otorga la morfina, es bendición el corazón detenido, en este punto comienza la descomposición, la carne blanca, la cuerda de metal que sostiene el puente tiene un grosor no despreciable, reparación, inspirar, expirar, el calor de una mano, ¿qué es un cuerpo que duerme?

5. Sacrificio o dolor o entrega.

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23.10.10

livres

photo

La señora tenía una tienda de ropa y le gustaba coleccionar fotografías. Todas las tiendas de ropa de aquella oscura provincia tenían algo maravilloso. Algo espeso y una ciénaga de desesperación. Una de sus preferidas era un tríptico londinense: un bosque, una puerta de bronce (¿bronce?), una vista entre puentes y raíles y algo que fotógrafo llamaba, en su ignorancia, ángel. ¿Ángeles? Los ángeles eran negros y prescindibles, quizá sus cuadros y sus pinceladas gruesas, hoy no es parte de la humanidad. La estación de tren eleva su simetría contra las agujas de la catedral. Ahora los paseos son de una hora medida. La limosna para substituir en Londres, un segundo premio. La tendera se tiene por una mujer elegante y es afilada como un dedal, es su pelo una estopa continuada y estéril. Una vez compró un automóvil negro y hoy descansa en uno de los cementerios, en las chatarrerías de la frontera. Repite la letanía y no hay descansos, ni pausas.

orphans

black river

21.10.10

track

hard / fashion

¿Una isla o una península? Debatir sobre el istmo que el mar cubre dos veces todos los días era un entretenimiento propio de aquel verano de gin-tonics y cigarrillos ingleses. Sabor a paja quemada. El estero como la única cartografía posible y los helados suspiros del agonizante. Se transparentaban todas las biografías posibles de los que allí se reunían. Pero la música era una e irrebatible. Se mostraba lo divertido en cada rostro, pero la noche siempre acecha. 

She's in fashion

Las batas blancas son indicativas. Hay muros impenetrables. Las manos, los dedos, alianzas de oro  y pañuelos que no abarcan más que un puño. El eslabón de titanio es un reloj que nunca podremos pagar. Nuestro sueldo no alcanza. El automóvil es potente, hiperreal, sintético. Sus ojos era una gema eléctrica llena de inteligencia y frío. El temor es una estructura solida. 

La hora no era la adecuada, pero su dicción maravilló al auditorio de borrachos y destartalados perros de la noche.

template

money

16.10.10

village

dig

Mi habitación es una cueva profunda. Tengo colgados de las paredes retratos y paisajes, hay libros y montañas de libros, fotos coloreadas, botellas de agua verde o azul, días que se han quedado marchitos contra las espesas alfombras de lana y seda, es Oriente y es Occidente, un Buda pequeño, un dado dorado, un chino que soporta una linterna que ilumina cada anochecer la lectura, mecheros y llamas artísticas, aliteraciones y dobles compartimentos, cajones y gavetas, la baquelita de los teléfonos, el celofán de los dioses, la modernidad de aquellas aventureras estudiantes de derecho, ¿realmente hoy son jueces? Mi habitación por momentos es alargada y estrecha, se transforma en una circular estancia con estanque y peces de acero azul, palabras definitivas o grandes lienzos de espeso óleo donde las batallas son un misterio de religión y ebriedad. Hay luz en la calle y siento ascender el orín de los borrachos a los balcones granados, engalanados de geranios y acordes fúnebres, el envés de la nube es otra nube. Se alejan esos pájaros que ella no puede nombrar, pues cada palabra encierra un conjuro, una deserción y una defensa. Eternidad. Doscientos libros son un exceso, un trabajo sin sentido. Aquellas casas frente al parque que tanto me gustaban me acompañan hoy en mi agonía: qué fácil es pensar en juegos y niños, en madres jóvenes, en padres brillantes, una corbata y un sombrero azul y las acciones perfectas, la afinación del mobiliario, pianos y ebanistas, la taracea y la madreperla. Los días se oscurecen y ahí está el centro, la esencia, el núcleo.

display

towers

15.10.10

merciful

new

Una vez recogidos los gruesos tomos de su despacho, una vez que el orden regresó a la mesa, tomó el cigarrillo, lo encendió y fumó con indolencia. El día se elevaba sobre los tejados de los edificios como un filtro verde, un color elegante y finalista. Reverberaciones sobre las aguas estancadas. El negro de sus manos, la tinta entre los dedos. El título cuelga sobre los libros. Todo es viejo, todo está difunto. La capilla es una esmeralda ciega en la traza urbana, se alinea el esfuerzo con el talento.

sexto
posición
transposición
silencio
duda
comprobación

No era el peligro que se esconde tras los muebles, la caída al vacío, el fuego o el diseño de una postal que no desea, que se mantiene en la ausencia y el sintético resplandor de las mañanas de libros, cafés y serpentinas. 

heaven

book

13.10.10

random

sculpture ...

No recuerda un momento particular de aquel día. Colores fríos, olor a humo, el brillo de las nubes como acero o plata nueva, asociaciones, monedas. Su mano estaba fría y los paneles que recubrían las paredes eran como el color de la miel en las mañanas de invierno. Tres o cuatro fotos de satélite. Pudo reconocer Madrid, creyó reconocer Londres, se equivocó. Sus manos eran el alzado incontestable de la muerte, los ojos enfocaban el infinito de los sillones de la consulta, las batas de las enfermeras, el hábito hermético de los médicos. Nada hay al otro lado, claridad acerada. La calle tenía otro aspecto después de ser bendecidos por la ciencia. La ciencia, ese avanzar sin esperanza por la acera hacia cualquiera pozo.

seabed

bottom

12.10.10

dust

c

Las últimas monedas descansaban sobre la mesa de castaño. Ya no se hacen muebles así, ni siquiera hay ya una madera adecuada para (…)

Eran las aspiraciones de su padre, pero ella deseaba retirarse pronto y volver a los placeres sencillos que en el pueblo (…)

Gafas, alfileres, una tijera, periódicos, aleatorio, guitarras, los tejados de Londres, pastillas de jabón, esclavos, lágrimas, oscuridad, calles ocultas a la vista del que de visita viene: estrechos callejones, ladrillo muerto, pasadizos, un parque oscuro, tejas negras, verjas negras, puertas negras, ¿qué madera es esa que negra es?

Las transiciones no deben ser dolorosas, pero el cambio de barrio se convirtió en una pesadilla. Fue algo abrupto, y no haber calculado las consecuencias fue un gran error.

No se pude hablar de fuga. Las fotos en las manos, deseos, las hileras de casas, negocios que podrían haber sido una sastrería o una variada oferta de elementos de decoración. El gas tiene un olor particular. Bajo la lluvia él esperaba. Nunca llegó su momento.

pills

guide

4.10.10

marble

3

1. Vicente Aleixandre: Poesías completas
2. Antonio Colinas: El río de sombra
3. Dylan Thomas: Various
El elegir fue un proceso meditado, una investigación, una suerte de conocimiento. Aquellos días hablaban de la muerte, era una prístina astilla del bosque, la que nos enseña la vía, el camino que hemos de seguir, su marcha, la necesaria disposición para el final. Se había recostado en el sofá del salón, con el televisor encendido sin voz. Las palabras no carecían de coloración, todo el absurdo de la vida se hacía patente en la pantalla sin voz. Un pantalla plateada donde se puede proyectar la vida: es un instante. Dice que el dolor tiene una parte objetiva y una parte subjetiva, pero en este momento no puede establecer una diferencia satisfactoria. Las visitas son necesarias, son un estímulo, pero aveces cansan y matizan el dolor, le otorgan una precisión innecesaria. El dolor es una estancia oscura, es práctico y pleno de realidad, con aristas infinitas, el dolor es afilado y sutil, está al acecho en cada rincón donde nos se encuentra acomodo. Músculos, tendones, nervios. Ríos que fluyeron por nuestro paisaje: el amor.

Los tres libros elegidos resumen mi vida, Hoy son el resumen de mi vida: 4 de octubre de 2010, siete y media de la tarde.

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