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Noticias sobre [nuestras] enfermedad[es]:

Diariamente, los periódicos llegan a este viejo caserón. Duermen sobre la mesa del comedor durante días y noches, se forman pilas que una mañana cualquiera son rescatadas con una avariciosa/aleatoria premura, el desconcierto es la marca de fábrica. Nada indica que las noticas estén fuera del reloj que sobre el butacón cuelga porque lo intemporal se ha instalado a contracorriente, para el disgusto o alegría de los habitantes [todo está en función de su edad]. Nada. Con curiosidad hay una simetría en la que se muestra un foto. Ella se postula como la reina de la noche y su copa es un fino cilindro transparente colmado de diamantes y anillos, ¿son alianzas o son tránsitos hacia el amor en el final de la vida? Adivinar es un ejercicio doloroso, con suspensiones y desaciertos. Ya no confío en La Boca de la Verdad, una vez me mintió y es éste motivo suficiente para romper el testamento. Excluida de la herencia de polvo solar, ya no tiene sentido y así es expulsada de la calle principal. Secretos laberintos en los márgenes de los suburbios. La ciudad es una extensión con límites imprecisos, ha habido un incremento del 20 % en los casos de alcoholismo, la heroína vuelve a estar de moda, triste es el viento de este amanecer. Humedad y brillo de escamas en los adoquines, su letargo, el camino hacia el portal acogedor, ese lecho de cartones y sacos de dormir, la irredenta letanía del que agoniza en vida hacia otra vida [¿mejor?]. El caserón apaga sus luces, pacientes, el paro, abuso de bebidas de alta graduación. Nadie espera este amanecer.

La perdida de una moneda. Es el discurso de los compradores de diamantes. Se afila su superstición y ella sólo quiere paz y no palabras. 

Hay en cada alimento una juntura. Se debate el lobo cuando la aldea es cubierta por la nieve. Se tronza la cadena que sujeta al perro, es un mastín, pero el lobo vuela diez centímetros sobre la nieve, sus ojos son el filo del dolor y la indiferencia. Sacos de diamantes que velan el sueño. A las cinco y media será noche cerrada y los ojos verdes del lobo iluminan la aldea. Le hemos visto hoy, de mañana, temprano, cerca del río: silencio, sabio, astuto, implacable, cruel, humano, muy humano. Es su rito, próxima la muerte. Hoy día de difuntos.