Amaneció.
Los campos eran amarillos y el interior del valle, allí donde las amapolas crecen rojas sin estorbos, se iluminaba.
La fragilidad es una condición del paisaje, tan difícil de atrapar es ese suspiro.
Agitados los pinos tras las tapias del cementerio.
El día que comienza es su último día.
Los azules secretos, los azules dedales, las azules agujas.
Entre los campos de trigo la vida es un intento de invitación.
Se sincroniza, se debate la canción y el cantor es una polaridad que nos atrae
hacia sí, hemos escuchado la marea de la ceniza que desciende al abismo: tan extraña, tan compleja.
Sencilla es la estructura que se desmorona.
[5/11/10]