La niebla cubre el valle. Allí en su fondo, donde serpentea la carretera nacional, hay casas que nunca han visto la luz [= la exageración descubre zonas de sombra, disminuye el automatismo de la sensación, de la rutina, la tela infinita de la oscuridad]. La vía del tren es un surco. Paralelo a su geometría, un río eleva su vapor insólito, la constancia de una muerte y su persistente recuerdo: cementerios que identifican las parroquias, espadañas y olivos, cada oración construye, eleva la persistencia arenosa que el día ofrece en su despertar. Viaja. Una botella verde que esconde un licor asombroso o mágico.
Todo el amor del mundo no podrá levantarte de la tumba, dice con su mala sangre en la boca, negra y absoluta, el páramo rechaza su nombre, nadie pronuncia su nombre y la nieve comienza a caer lentamente, como la verdad que se oculta.
El automóvil se desliza por la carretera y el agua es un ejemplo/metáfora/ilusión de materia y nobleza. Serpientes de plata en el corazón húmedo del bosque, allí donde la respiración es un don y la niebla es la composición de todos los muertos al amanecer. La velocidad de la vida es la vida.