15.11.10

island

La isla se alza en la soledad del océano. Blanca y azul y gris. Entre la niebla despunta, agreste, escarpada, la línea del rectángulo portuario. El ferry es un fragmento blanco nuclear/polar, ondas azules: esbeltas. Gris es la fauna y la vegetación.

Los tres niños se asoman. La cubierta es un temor cetero. La niebla es fría y penetra en sus abrigos de paño oscuro.  Los puntos de luz son casas y un camino se ve trazado por las farolas que no han sido apagadas. No ha amanecido completamente.

Así habría de contar su llegada a la isla años más tarde, recostada en el sillón de la sala, ante la visión del puerto. Cristales oscuros, moqueta, el confort, cálidas mantas de viaje. El té es un estimulo humeante, sabor de miel y canela, hay cigarrillos en la caja de concha y caoba, es un humo agradable. Jardines y naranjas. 

Si era o no era ella carece de importancia. Le ofreció un cigarrillo y charlaron animadamente acerca de los viajes en tren, de como el tiempo se percibía en la distancia que las persona establecían: ya a nadie le interesa la conversación. Islas. Él se perdió en algún camarote. Le gustaría olvidar, pero no puede, ya no puede.