15.6.09

richard's mother

1. Caligrafía. La música era algo importante en aquella casa. Ya los abuelos o los bisabuelos habían insistido en una disciplina formación musical. Ella no olvida sus escalas y siempre tiene una partitura nueva que preparar. Su marido la abandonó y eso le aportó tranquilidad, fue una bendición del destino: ahora se había librado de un gran peso que la hundía en la tierra: la aterraba, literalmente. Dónde estaría él. Suave, transparente, luctuosa novia de veinticinco años.

- En mi calle en Londres, donde mi hogar está, hay tres tienda: una cuchillería con doscientos cincuenta metros de planta, un taller donde reparan muñecas y casas de muñecas y una tienda de guitarras donde acuden célebres roqueros. Casi nadie pasa por la calle. Los vecinos poco hablamos. Voy a tomar té a la tienda de guitarras y hablamos de todos los que pasan por allí. A veces toco un viejo piano eléctrico, un  Fender Rhodes, y él me acompaña con la guitarra: es un jazz sucio, lento y constante, más próximo a sonidos de funeral o de celebración pobre, con instrumentos abollados y escalas menores y descoloridas. Me dejaré crecer el pelo y lo teñiré de verde, como un nuevo R., como el viejo R.


2. Arcos.  Así es mi letra: arcos tendidos y espacios en blanco, sin documentos que certificar o compulsar, sin precios públicos, sin engaños. Eran gamberros con trece, quince y diecisiete años. Anunciaban bombas los días de exámenes y la policía les localizaba, pero nada pasaba porque eran menores de edad. Hoy les he visto trabajar en la televisión, aspirar el polvo de coca durante la noche áspera, vender corazones y hacer retratos de viejas enlutadas y bandas negras en el pecho. Todo eso lo he visto yo y he guardado silencio, les puedo escuchar: soy muy paciente y el aburrimiento es un mineral que cultivo en las laderas de las altas montañas de mi patria. Patria.


3. Patria. No hay descubrimientos ni concordancia, todo ha sido abolido y esa excitación me molesta. Yo he escuchado todo lo que tenía que decir. Ansia de otro cuerpo. Pero todo es dolor y espera y nadie quiere esperar. No hay diferencia entre un día y otro.