A. Dirección. Su padre era músico. Bajo la cama guardaba la guitarra y un violín sin cuerdas, también le faltaba el arco. Los estuches eran misteriosos, como ataúdes: el de un padre y el de un hijo. Los tamaños y las proporciones. Recuerda estar sola en casa e ir a la habitación de sus padres y mirar bajo la cama. En ocasiones se despierta con la misma e inquietante sensación: como el mal resultado de un examen en el que parece ponerse boca arriba los defectos de la inteligencia.
-Es que nadie se quiere confesar poco inteligente, quizá dirá que tiene poca memoria, pero nunca que es poco inteligente.
Una vez oyó a un borrachín decir que la memoria es la inteligencia de los tontos. En aquellos tiempo replicaba y vio ese abismo que sólo ciertos borrachos muestran: lo luctuoso de su revancha, el dolor de cada trago, el vacío de las horas y los días, el prólogo del sueño y la pesadilla. El sueño y la pesadilla del borracho, de borrachín de vino barato y colillas y tabaco mascado y mal aliento y ojos inyectados en sangre. La acumulación de objetos bajo la cama siempre fue una manía de su padre. ¿Por qué el gato indicaba que te apartases del árbol, precisamente cuando éste te daba sombra? Los dioses se emplean en sus maldiciones: te concederán todo lo que deseas porque tu deseo es equivocación. ¿Dónde está la guitarra, dónde el violín sin cuerdas y sin arco, sus estuches, dónde proyectarán su sombra?
B. Precio. Esferas de acero, barras de plomo, un bolígrafo dorado, la inexperiencia, profundo, somero, erecto, húmedo, las manos y su envés, cartas, papel amarillo, los guantes amarillos, el paseo entre los muertos, taladro, nube y lluvia, sol y lluvia, plata en los dedos, el avión que cruza el océano, dijo su hijo: padre, plástico verdoso y la noche ha sido húmeda y llena de enfrentamientos, los labios son astillas de oro, el metal te define, estigma, oración, penitencia, el pálido amor que no regresa, la infancia es eso: olores que un día hablarán de la calderilla y de los ahorros.