3.6.09

opening - meadow

La Boca de la Verdad.


[Un domingo a las once de la noche, durante el paseo nocturno por una calle peatonal desierta, nadie está en la calle salvo unos mendigos: beben ceremoniosamente en la lujosa entrada de la tienda de ropa: trajes a medida, corbatas de seda y gemelos de oro y coral, gritan y es otra fonética de vino barato, tabacazo y noches y días y horas y minutos sin importancia]


[Sólo tú, ratoncito, sabrás de qué hablo cuando de La Boca de Verdad hablo]



1. Aletas, branquias, escamas. Su piel era pálida y sus labios brillaban, los ojos acuosos tenían la prominencia de la sospecha. Estrechas calles, bares oscuros, la piedra, la madera y el estuco sucio. Describir a la persona es una tomografía, un dibujo en el cuaderno de campo: sólo los detalles interesan, pero hay matices que se obvian, pues no cabe la alabanza, el adjetivo gratuito, el homenaje, ni la sospecha o el demérito o el menosprecio.


Prefiere las consecuencias de la verdad a los beneficios de la mentira, susurra con aplomo porque es esa la norma de su conducta.


2. Intrigas, invasiones, instrumentos musicales. Trabajo y descanso, el ocio, la británica película de las mañanas con niebla y lluvia: las líneas de fuga se ha disuelto y siempre a esa hora se cruza con ella y se reconocen aunque no hablarán nunca, los dos lo saben y respetan el acuerdo silencioso que sólo los desconocidos toleran. La cuerda rota, el látigo, el clavo, el martillo, los caóticos esquemas a los que se someten a diario. Un cigarrillo con un escarabajo impreso sobre la boquilla, necesariamente, tiene un significado: es preferible no indagar, su fondo es cambiante, inestable y por eso podría mostrar desagradables pronósticos. El signo tiene la fuerza de la constancia. Es el humo del hachís, perfumado e hipnótico, huir hacia el propio interior: palacios franceses, las salas de los pasos perdidos, el jardín inglés, la naturaleza bajo el control del jardinero, es la contemplación del interior el mayor de los abismos. Sendero de farolas y cemento y cristal y viento y la niebla, el frío, la ortografía y la caligrafía, la pensión y el sueldo, las cenas y los previos al sueño. En una mano la bola del mundo, en la otra: la espada y la justicia, ¡qué implacable se muestra regularmente en las conversaciones con los iguales!


Los informes esperan la primera hora de la mañana.


3. Taxi, diccionario, tigre. La pluma descansa en su ataúd negro, seda negra y cartón negro. Es de una laca especial que al trasluz se muestra como sangre coagulada. escarcha de sangre antigua, sangre santa o mártir. El papel amarillo es el adecuado para la caligrafía y observar el trazo de la mano aporta razones y certezas. La pluma fue comprada hace diez o quince años, el estuche o ataúd ha envejecido, pero la pluma reluce como el primer día en sus lacas, en sus oros, en su sangre negra o violeta.


Individualidad y deseo, en el Norte de Londres se habla de los comedores de opio, mientras el paseante se pregunta por el itinerario más conveniente para su reflexión: regularidad o improvisación, cada lectura exige su propio ritmo.


Del campo a la ciudad, amor y dinero encapsulado entre los meandros de la noche.


4. Exámenes, relojes, desconocidos. Hoy vio como a un mendigo le reprochaban su pereza. Ni bajó la cabeza, ni se ofendió. Había un hilo dorado y apenas visible que los unía, que les ataba más allá de su propio tiempo: un representación como tantas otras, cada uno en su papel mejor o peor interpretado. El taxi se detuvo y un tigre bailó bajo el retrovisor: era un amuleto de cuerda y trapo y era un amuleto acertado y versátil, optativo y certero. Hay fuerza y decisión en él. Una moneda de cincuenta céntimos nos permite conocer el futuro, el presente y el pasado, sólo la determinación podría empañar su verdad. Con doblar el ticket que La Boca de la Verdad escupe, guardarlo y quemarlo en nuestra propia casa permanecerá preservada su verdad. El error está en querer leer, en querer saber, en querer conocer. La nieve cae lentamente en los páramos y una vieja canción hace que se eleven los muertos de todas la edades anteriores y posteriores a la nuestra, allí, en su soledad: la nieve cae, la nieve comienza a caer lenta e implacable.


5. Copia, cita, refuerzo:


Happy is England...

Yet do I sometimes feel a languishment

For skies Italian

JONH KEATS


yo sé que ahora es noviembre, allá en Inglaterra,

son azules las noches y copiosas en astros,

cosa extraña pues ya la nieve va cayendo

en los montes de Escocia, (...)


Antonio Colinas: Noviembre en Inglaterra.


6. Diarios, dietarios, libro de entradas y salidas. Es necesario llevar una contabilidad, un censo de los destellos que durante la mañana nos sorprenden o nos atemorizan. Luego, cuando llegue la noche, en la soledad de la cama, en la oscuridad anterior al sueño, tan parecidos ambos a la muerte (somnium imago mortis), hacer el arqueo y mostrar cuál ha sido el diamante encontrado, el oro malgastado, la hacienda malbaratada. Cosas sencillas como el café y el cigarrillo con insectos impresos son monedas que habremos de conservar para las carencias del futuro. No es necesario emplear el tono del emperador, ni ser el pastor de los cadáveres diarios, ni siquiera precisamos la concreción de los consejos. Todo es tal como La Bocsa de la Verdad anuncia, siempre y cuando sea respetado su mandato. Sólo así acertará: despreocupación, tigres, taxis negros en la noche, guitarras eléctricas que duermen en sus ataúdes de plata, ¿son vampiros o son estilográficas, en dónde se confunden los unos con las otras?