13.8.09

dead

1. Control. Sobre las cuatro de la tarde llegó y era un día limpio y caluroso. Su manera de andar no indicaba nada, era como simular neutralidad, como una indiferencia entre el estudio y el cálculo, lejano y ligero, sin implicarse en el funeral, dio la mano a los hombres y besó a las mujeres y se mostró indignado con la situación que se le presentaba a la viuda. Prometió hacer algo, infundió esperanza y se fue. El chofer, uniformado y serio, le esperaba en la puerta, bajó la cabeza y los dos caminaron a la par. Desapareció y su perfume permanecía en el tanatorio, era algo como canela o un licor que nadie conocía, pero la nota ácida era definitiva. Ay, gemelos de oro, corbatas de seda y el reloj tan caro, la pulsera, el anillo y el sello, todo estaba en la permanencia y no era eso lo que le pertenecía. Nada indicaba su muerte y hoy es a él a quién velan, ya el chofer busca otra colocación.


2. Estrategia. Las playas tienen su indicador interno, hablan más de lo que callan, pero sus palabras son silencio y su silencio es viento y agitarse en el punto exacto de ritmos y experiencias. Voces que el viento trae hasta la orilla y son escuchadas con atención.


3. Planificación. No está entre los libros aquél que cuando niño leyó: tapas blancas, sin una ilustración en la portada, grandes letras doradas y un tono entre hueso y nácar, quizá un brillo en el lomo y ese amarillear de las hojas. ¿Un robo, una sustracción, un hurto, el hueso frío y calcinado sobre la escoria negra y profunda que es ese recuerdo? Eso puede ser indicativo o por el contrario sólo una casualidad, cree recordar que lo prestó y no fue devuelto. Los objetos sólo son objetos y sus derivas les pertenecen, porque nadie es dueño por completo de sus posesiones, siempre al vuelo y al tiento de ser descritas y desveladas, ese centro le da la idea de volver a caminar sobre fuego, los viajes inscritos en el mapa circular de ir y venir al centro de su persona, el sexo apagado y la furia en carne viva, ¿de qué libro se trataba? ¿cuál era la cerrazón que a él le unía?

Podría contar cada uno de los objetos que eran pistas para   la infancia y vería que cada uno de ellos es inútil, todo está en el olvido.


4. Técnica. Entre las amapolas crece la guadaña y la tienta y la mima y ve crecer su propia muerte con morboso deseo. Hoy se ha sentido inferior a otras personas en un sentido incierto, problemas con los hijos, el desprecio, el engolamiento y la autoridad del que ha muerto, ya todo es silencio y con él la sabiduría de la que careció en vida, lo sabe. Amanece y se cierran los aposentos de la noche y al trasluz se intuye la floración tardía de su vida; no hay arrepentimiento, lo hecho lo da por bueno y se retira con la noche a dormir.