26.8.09

bad-2341

Líneas rectas, ángulos, espiral, puñal, escrito en la arena, el mar, la carpa, el circo, se rió y la luna era un cristal sobre su mano, coches en la noche, cruzan el puente, fondo, profundidad, las barras de labios en la última hora de la mañana, ambulancias que recorren la simetría de la ciudad, juegan los gatos en los tejados, borrachos en la mitad de la noche, son una realidad, un reguero de sangre, tan lejos, estrechas calles, callejones, lo residencial, la industria y los camiones que desatan los nudos de las autopistas, la madre y la hija estudian los ojos de los paseantes, pero nada dicen, le gritó a la salida de los grandes almacenes y suspiró por su pelo gris, por su pelo verde y era el palpitar de París en sus manos, que allí estaba todo lo deseable, la profundidad del océano y el brillo de las ciudades de todo mundo, y las avenidas bajo el mar, las olas de cristal y sueño, noticia de tu surrealismo, es la impar célula de las cantinas en aquellas estaciones que han sido demolidas para dejar sitio a una flecha tan estrecha como necesaria, eran pasiones que la senectud había acentuado, las palabras que se atesoran durante toda una vida, sueños y deserciones, se había fosilizado y era así como debía entender lo que le restaba de vida, aleatorio y prescindible, se mira en el espejo y no reconoce el rostro que le muestra, en una esquina de la habitación hay un vaso, que vacío es todo su mundo.