31.8.09

music

top

Entre los libros destacaban cuatro volúmenes encuadernados en piel verde. No eran gruesos, ni sus lomos altos, pero el tinte verde brillaba con una fuerza especial, como si poseyese luz o los reflejos de una fluorescente profundidad. Nada es tan indigno como la sobreestimación injustificada. No hay título, nada que encabece, nada que otorgue un significado: el vacío es un anuncio de otras fuerzas, un complemento, una comprensión necesaria. Príncipes, hadas y aparecidos, son los jardines en las húmedas noches de noviembre. la moneda y su uso. El tiempo declinado, mentiras y piedad o un cruel espacio entre la vida y las ilusiones o el sueño: el sueño como imagen de la muerte y ésta como medida de lo que se obtiene y a lo que renuncia. Pensó en la pereza y en los días de playa y bicicleta, sentado y aleatorio tomó la pluma y comenzó una carta. No terminó, el licor no era barato, pero la noche se aproximaba: se encendían las luces en la calle y todos los personajes bailaban tras las verjas de los jardines, en el estanque las hadas aconsejaban a los tritones, el enano dibujaba su propia sombra y él no tenía nada de lo que desconfiar, al menos mientras no amaneciese. Ratones, hilos, calabazas, una sardina, el hilo de una cometa, la cometa, niños y niñas tras el espejo, cuentas, colores, carne y sangre, el toro, la vaca, cristales y escaparates, la gabardina, el caramelo, las botas de agua y el lazo de seda, es rojo y verde y las camelias han sido convertidas en porcelana y azúcar, llueve y noviembre está próximo. Recolección y ayuno.

H.23

rail

29.8.09

preciousness

atom

Los escenarios se repiten a lo largo de su vida, encuentra un placer especial en la ruptura de la sintaxis, y hay un olvido de las viejas  polémicas, la muerte las ha devastado, sólo con presencia una representación es suficiente, hay emoción en sus gestos, a veces ve fútbol en la televisión, toma una naranja o bebe un Oporto, fuma y no piensa en nada, sabe que todo ha sido tomado por el olvido.


Es un línea recta que se eleva durante un instante. 


La playa es nervio y plomo, es la lámina que cuelga sobre el sofá, son los paisajes que hacen que vibre, no hay más que una o dos monedas en el cenicero de la entrada, será suficiente para ir a buscar el pan, la playa es una parte de su cuerpo.

100- and 200-meter

pressure and vibration

27.8.09

blur-wheels

blur-sat

a. Sobre los tejados la sombra de los fantasmas que cruzan la ciudad camino del río, donde han de flotar sin prisa hasta que el día anuncie su inicio con un brillo de olvidos. En las ventanas, con acerada precisión, se dibujan las canciones que construyeron su juventud, la estructura de sus sentimientos, el cuerpo de sus amores, Vuelan sobre el invierno las canciones y sus estelas hablan de lo líquido y lo hermoso, de la trepanación, del salmo recitado, de la camisa limpia y blanca, obras de teatro que se dejan mecer por el recitado y la calavera es la última sonrisa, no hay mucha diferencia entre lo previsto y lo obtenido, porque ambos resultados son vacío, ni siquiera es mayor, sólo un hombre sin pasado, manzanas verdes que son hoy estrellas, agua verde que es hoy su sangre, el color azul de sus ojos azules es la mayor de sus riquezas, monedas y billete, sólo quiere papel y la mujer corre por los callejones con el billete obtenido, la miran y nada la detendrá, hay justicia y reparto en sus gestos y no quiere tener otro esclavo al que darle ordenes, esa es la verdad, el cansancio es esa renuncia: lo vio en el supermercado, con sus dos hijas, con su mujer y era un hombre cansado, que se le suponía poderoso, pero estaba allí, como uno más, pero no era uno más. Certificar las dolencias y esperar un poco de compasión, arreglar aquella cama y dar la limpieza al cuerpo, la cuestión no tenía respuesta; alimento, respiración, pausa, vacío, síntesis, ascetismo, rincón, palabra, sólido, telar, rocía, espasmo, cansancio, gasto, y todo continuaba en el discurrir, sin prisas y en la electrónica diaria de agendas, teléfonos y reproductores de música, ya visto el final, poco importan los detalles.


b. Un castillo, una verdad, pero apenas tres monedas, y al tiempo suficientes para el retrato alcohólico e increíble de las tres de la mañana, una cerveza es suficiente, algodón, ley, cada vez es más evidente, enfermedad, salinas, perímetro.


c. Tormenta y expertos, la caída en círculos, arrepentimiento, tomó sobre la superficie del agua el relato de aquellos días, suerte o privilegios, informe y decisión, se fue con su hija por el sendero umbroso y ella le miraba con veneración, los caprichos están sobre el mar, 

blur-skill

blur-oil

26.8.09

book

bad-2341

Líneas rectas, ángulos, espiral, puñal, escrito en la arena, el mar, la carpa, el circo, se rió y la luna era un cristal sobre su mano, coches en la noche, cruzan el puente, fondo, profundidad, las barras de labios en la última hora de la mañana, ambulancias que recorren la simetría de la ciudad, juegan los gatos en los tejados, borrachos en la mitad de la noche, son una realidad, un reguero de sangre, tan lejos, estrechas calles, callejones, lo residencial, la industria y los camiones que desatan los nudos de las autopistas, la madre y la hija estudian los ojos de los paseantes, pero nada dicen, le gritó a la salida de los grandes almacenes y suspiró por su pelo gris, por su pelo verde y era el palpitar de París en sus manos, que allí estaba todo lo deseable, la profundidad del océano y el brillo de las ciudades de todo mundo, y las avenidas bajo el mar, las olas de cristal y sueño, noticia de tu surrealismo, es la impar célula de las cantinas en aquellas estaciones que han sido demolidas para dejar sitio a una flecha tan estrecha como necesaria, eran pasiones que la senectud había acentuado, las palabras que se atesoran durante toda una vida, sueños y deserciones, se había fosilizado y era así como debía entender lo que le restaba de vida, aleatorio y prescindible, se mira en el espejo y no reconoce el rostro que le muestra, en una esquina de la habitación hay un vaso, que vacío es todo su mundo.

electric

doc

25.8.09

H.22

level

1. Letra. Las esperas no le agradaban, pero se había acostumbrado. La costumbre lima las aristas y muestra la suavidad de la rutina, su dulce continuidad, la previsión y la seguridad, sin embargo hay molestias que no se curan fácilmente, remiten y regresan sin avisar. No se planteaba demasiadas cuestiones, y esperaba sin desasosiego, como había aprendido. Los turnos, las vacaciones, los fines de semana, el patrón del pueblo, el puente y los días de asuntos propios. El suelo, las dietas y los complementos. Luego regresaba a su casa y era otro mundo. Ya no vivía su madre y no pasaba un día sin pensar en su mujer. ¿Dónde estaba, con quién estaba, por qué le había abandonado? Hacía más de una año que no sabía nada de su hija y recordaba perfectamente la última llamada, su voz y el sonido hueco cuando colgó. Había en la calle alegría y fiesta, él se preparaba para ir a la cama, a intentar dormir, después de tomar la pastilla que le reconfortaba  y le regalaba la tranquilidad, la antesala del sueño.


2. Número. La caja está vacía. Londres nos espera y nosotros sabremos corresponder a su espera, el regalo va más allá de nuestra presencia y la caja es el presente, el envoltorio de maletas y equipajes, cuero y lona negra, o marrón o la maleta roja con citas de cuero negro, la chistera, las velas y la camisa negra, la guitarra que dejamos en el hogar es una ancla, una bruja que nos protege, ¿visitaremos a las hadas y a los duendes? esas voces en el televisor me desagradan, dice sin importarle demasiado, apaga la luz y disfruta de tu cuerpo. Ella es aparición y veneno, piel de fuego y ojos con bronce y oro, aparición y gasa, el fantasma del mediodía y su repentina luz verde-fosforencencia o liquen y piedra o negro de humo, la tinta china y el papel duro, grapas y tesoros, la grapadora y la cerilla, el presente y el pretérito y oír sobre los tiempos verbales chismes y detalles sin importancia, no hay tiempo que perder, Londres espera la llegada de los dos amantes y ellos sabrán corresponder a todas las atenciones que la ciudad ha preparado para ellos desde hace, como mínimo, quinientos cuarenta y siete años, es su regalo la sorpresa de la presencia: negro, rojo y blanco y el pelo negro y el corazón blanco y los zapatos rojos como las que al viento se llevo las melenas rojas y verdes, rojas o verdes.


3. Negro. No incluiría la última hoja en el dossier que había comenzado la última semana. No tiene sentido, claro, se repetía con convencimiento. Esas carpetas daban una idea de su manía por el orden y el control de su vida y de las vidas ajenas. Le gustaba pronunciar: elaboraré un dossier. Cuatro colores para las carpetas: verde, amarilla, roja y azul, dependiendo del tipo de asunto que trataba, pues cada problema requiere un color específico. Fotos, notas, recortes de periódico, hojas de libreta, folios, servilletas de papel, tickets, facturas, fotocopias. No era un enfermo, pero mantenía en secreto su afición, sus investigaciones sin destino.


4. Luz. Nombres y espejos, líneas curvas, aposentos, camas, barcos vacíos, varados, en la penumbra que precede a un incendio nocturno, brisa y niebla, el mes de junio como mes preferido, el otoño como única posibilidad, censo de luces, archivo y petición, las deudas de juventud, el cómputo de los excesos, material de deshecho, escombro o tonelaje de desperdicios e incrementos, no es fácil encontrar hoy en día un sastre que cumpla con el voto de silencio y la modestia del que debe callar, de guardar silencio, de esperar que el otro hable y no contestar casi, se hunde la mano en el agua y el estanque es profundo y negro, las paredes y el fondo han sido pintados de negro y es una carpa dorada o de oro limpio la dueña del espesor y  la vegetación, no le llamó crisantemos, tampoco dijo: batalla, prefiere el tabaco negro y el coñac caliente, con vapor calienta la copa y luego vierte el líquido, el licor y es esa la única ebriedad en el silencio de la sastrería, no son tiempos de guitarras eléctricas y heroína, para escuchar el viento basta con una cerilla a medio consumir, pero no es hora de drogas y vino, vender las monedas y relatar el peligro y las deudas, sin juez, portería, teléfono y víveres, parte de la noche la pasó en el bar, la otra en los parques, los paseos nocturnos son transparencias y diálogos con el otro, el otro es un yo, el yo se traslada al número 4.546,00345, que carece de significación, es una triste letanía de puntos y estrellas. OXO, palidez, presunción, y era el nombre de un jabón, es el edificio que hoy pernocta en la ciudad, sólo queda esa cifra entre todos los pasos dados en la noche, en el triángulo: el bar, el parque y su hogar.


5. Ventana. Revisó las cuentas y pensó en los próximos meses, en las obligaciones y en las posibilidades, antes todo resultaba mucho más sencillo, pero durante el último año no había hecho otra cosa que perder dinero y entramparse en absurdas operaciones, no se sentía responsable, pero lo era, finalmente todo se debía a una serie de errores acompasados, a cualquiera le puede suceder. No estaba preparado para el naufragio, deseaba llegar a casa y meterse en la cama y disfrutar del absoluto de la oscuridad. ¿Qué haría su padre en su lugar? Esa pregunta carecía de sentido, su padre estaba muerto y él debía hacer frente a todo solo, el negocio, la familia, los hijos, su mujer, la casa, el coche, las vacaciones, la primera comunión de la niña, el regalo de la boda del hijo del amigo, las facturas, el barco, las propinas, las cenas, los bailes, la ropa, los zapatos y un televisor nuevo. En la rebarnizada oficina donde su padre quemó su vida, sentía el punzante dolor de la ruina, el tacto acerado de los número y sus consecuencia, el fin de todo, la esclavitud de la vida, en sí misma y hasta ayer todo era cómodo y fácil, ¿cuánto tiempo lleva hundir un negocio? ¿el trabajo de una vida se difumina en dos años, en un año, en diez tonterías y cuatro imbéciles de los que no recuerda el nombre? ¿ya había perdido los dones? Llamó a casa y la niña cogió el teléfono y le preguntó si iría a cenar y le dijo que tenía mucho trabajo y que le daría un beso al llegar, que se fuese a cama y que se pusiese su madre y que no tenía frío y que en el despacho había calefacción y que todos los días de su vida pensaría en ella y que la quería mucho y hablaron de atletismo y de canciones con ritmo para bailar y de bebidas de color rosa y muñecas transparentes y golosinas y gominolas y osos de peluche y osos de goma y barras de labios de caramelo y pipas muy saladas y de la natación o el atletismo y casas de muñecas y noches sin luna donde las hadas bajan hasta los estanques de Kensington Park y entre las verjas se dejan ver a quién quiere ver y hasta allí llegan, y es en el estanque donde juegan y Peter Pan es otra cosa: algo más que una estatua en un parque, en Kensington Park.

opssonin

vessels

24.8.09

red-47

web

a. aeropuertos, plata, neón, envase, cristal, metal, océano. Calculó el dinero que le restaba hasta final de mes, era suficiente, pero deseaba salir, al menos, una vez, ir a tomar una copa, comprar algo de felicidad y convencer a un amigo para charlar hasta tarde, hasta cuando el día roza las aristas de las montañas, bajo el mar, bajo la ría, en las playas oscuras que la noche guarnece, deseaba ese mundo imaginado e imposible.


b. sal, fondo, bajío, secreto, bola. La playa, cuando la noche cae, tiene un perfil extraño y misterioso. Los árboles proyectan su sombra hasta la orilla, donde rompa la marea, si hay luna llena, por supuesto o evidentemente, se forma senderos de espuma y el contorno de las dunas tiene una silueta fantasmal y veraniega, alguna vez ha visto ropa olvidada: ropa de mujer, elegante y negra y ropa interior que despierta su imaginación al tiempo que una poética de olvido y transición se reconstruye entre los ecos de un soneto. No hay tal soneto.


c. cielo, nube, cornisa, alero, triciclo, revólver, rosa, amarillo, verde, azul, plástico, viento, rectángulo, general. Comieron en una cala, bajo las parras cuajadas, comieron pescado húmedo y bebieron vino blanco y picante, luego el licor estalló en sus paladares y el comienzo fue conversación y dedicatorias, no había una sola nube y el aspecto de los tres era el de viejos músicos que ya no interpretan nada, los instrumentos en un desván y sus manos demasiado agotadas para intentar un ensayo. Ninguno de ellos era músico, pero su ropa negra, sus ojos con chispas de fuego y hielo, el tamborileo japonés, el papel de su piel, la arruga fina en la comisura de los labios, pelo negro y pelo blanco y hojas de viento en los pies. 


d. coche, veneno, siega, hormiga, motor, trepano, simétrico, parcial, corte:

        d.1.  calor, rojo, amarillo, básico, altura, transversal. Vacío.

        d.2.  discurrir, salto, ambición, medicina, olvido. Obstáculo.


e. televisor, disco, tiempo, pálido, asterisco. Nada de aquello era necesario, pero la mala educación es un deleitarse en una definida lujuria. 

way

b

23.8.09

vow

real

falta, precisión, extremo, externo, silencio, afilado, temblor,

fuga, matiz, separación

astro, siniestro, izquierda, derecha, pobreza, pastilla, precio, 

izquierda, sal, paseo, frente

boca, silencio, satisfacción

interés, particular, amor, amistad, tabaco

humo

ebriedad

día, playa, cerveza, atracción, gato

gacela

silva y eterna

y campanilla que en el fuego arde, la canción, cuando se Fundó Londres

ella estaba allí y ahora

les ve llegar en el avión plateado, entre las brumas

calienta sus manos el demonio de todos los días


se llama Hachís y tiene el velo negro o verde y los ojos 

alucinados de una espera, no hay correo en el buzón

las cartas no llegan y espera con paciencia


y es el tiempo de mover la piedra

la piedra nos dará el alimento, dice y la calienta

y de ella sale el humo espeso y alucinado


Londres no es más que una ciudad y todo su brillo se debe

a que ella ilumina su estela, nocturna, es sus cavernas y

refugios, bajo tierra corre el metro y ella decide: noche y día, las estrellas

son su capital.

argent

x

20.8.09

568

pork

sobre la parte superior descansaba un gato rojo


cerca del río un estruendo de guitarras eléctricas y tambores y trompetas y el día en su última hora se tornaba amarillo o rojo, sin distinción


caliente y espeso, era la última comida, su última comida y palidecía su rostro, y sus manos finas y transparentes


falsificó su titulación, pero no tuvo piedad, ahora el viento no es un rumor


acero y plomo, la corrientes eléctricas le mostraron un camino erróneo


sin sentido, con el fulgor ebrio de carnaval y su sexo húmedo


no habló, rió y se sentó junto al fuego, tenía las manos sucias, una pila de libros esperaba para ser quemada, comía con desesperación, una foto del centro de París, era reconfortante su infancia, su infancia salvaje y nítida


calles, plazas, columnas alusivas, estatuas y parques, solitario y convencido recorrió aquella ciudad, quince, doce, diecinueve kilómetros, carece de importancia y relieve, caminó y el paseo era la renovación del espíritu


peligro, humo, fuego


no tuvo tiempo para recoger su equipaje, la prisa, el censo, la tierra, el miedo


hay cosas peores que la muerte


nunca le dijo quién era su padre y eso se reflejó en cada uno de sus actos, desde el capricho de la infancia, a las tonterías de su superioridad


un taladro, su frío contra el muro de hormigón, descansó y explicó su capacidad, su poder de capataz y asalariado, para eso le pagaban, y el sueldo era el pan de sus hijos, le entendieron, pero el resultado era otro

path

H.21

19.8.09

red

a: couple

En las últimas cartas había notado un cambio, un empeoramiento. Se trataba de la caligrafía y de cierta urgencia en las exigencias, que siempre habían sido punto menos que cargantes, pero que en ese momento alcanzaban la cota del idiotismo. Dejó a un lado todo aquello y se dispuso a tomar el té que tomaba cada tarde, sobre las seis y media. La pradera era de un verde intenso y las vacas transcendían su animalidad para convertirse en una suerte de figuras o láminas que flotaban en el escenario, sin posibilidad de cambio, al menos era el fulgor de las horas y las deserciones. Como propietario rural tenía algunas obligaciones y entre ellas unas eran especialmente desagradables, eso era una herencia que su padre había incluido en las propiedades. Él era el patriarca de aquellas aldeas, y como tal debía actuar y ahora tenía las cartas de su hijo reclamando, desde Londres, más dinero para empresas tan estúpidas como baldías. Le recordaba a su madre, tanto en la belleza como en la debilidad. Era el momento de la ginebra y la locura y la locura era aquel prado verde y la carta de su hijo sobre la mesa de despacho.

arctophile

impair

18.8.09

victoria

fatigue


a. Salto. Parecía inexplicable, pero había una razón de peso, una transparente verdad, un cristal en la palma de la mano, no se trataba de esconder o de robar, de hacer un pronóstico o de encerrar una paloma en un pozo, pero los pozos estaban allí, como prisiones, como jeringuillas, como permanencias y caminos.  Lejos de las montañas. En el mar, en las playas, sin prisa, los coches aparcados son muy antiguos, son pesados y negros, retumba el oleaje y hay una casa de ventanas verdes y aleros rojos, la cerveza y el humo del tabaco se entremezcla con las correcciones al vuelo, porque desconoce su identidad, es un trabajo en el que se ha empeñado durante años, hasta la disolución total: paseos por los acantilados sin prisa, un perro agita su collar y el sonido del metal es un aviso.


b. Despertar. El coche se desliza por la carretera que corre paralela a la costa, en un intento de alcanzar el final del día y conservarlo en la eternidad de un instante. Ha oído conversaciones inoportunas y desea olvidar todo lo que el día trajo consigo. Hay un oscilante ir y venir de dudas y certezas, se levantó y le riñó con tranquilidad, pero no dijo nada, le miró y comenzó a estudiar su ropa: camisa de cuadros y pantalón vaquero, las gafas y la boca caída, que en otro tiempo era atractivo y hoy es un gesto, una comisión de préstamos, una lamentable soberbia y un calor animal. Sus ojos eran el espesor del silencio. Vio las luces del puerto y la noche abrazaba su coche. No precisaba más de lo que tenía y eso era ya exceso y mortalidad.


c. Verano. Se reunieron en una de las terrazas del puerto para celebrar el cumpleaños de su mujer. Era una ocasión especial, le gustaba preparar esas cosas, entregar a cada uno lo suyo, corresponder, pues esa era la razón de su vida: encontrar amistadas y formar grupos de personas con influencia, para su provecho, que no era otro que la presunción, la detonación de sus esperanzas para el futuro, para los matrimonios de sus hijas: percusión y fuego, anillo de fuego, dijo y se volvió con la cerveza en la mano para que le fotografiasen, esa era pasión, y luego colocaría las fotos en el álbum y pasaría las páginas durante el invierno y era eso constatar el cumplimiento del deber, sin pasión y sin derivas.

berms

alarm

17.8.09

prelude

sleep

Las sombras de la noche alcanzan el río, entre los árboles la luna dibuja el perfil austero de las ramas desnudas, campanarios, y la meseta se extiende infinita y la noche hace su presión en el desarrollo de una recompensa, decepciones y triunfos, el cuerpo es una esclavitud, el vicio su condena, hay veloces perros que recorren toda la región en una jornada, los lobos dormirán bajo su ventana, caricias en el lomo del caballo, es el caballo plateado del que hablaba la canción: era la evasión perfecta, era la suma del placer y el dolor, pero su contrapeso era el sufrimiento. No tan lejos estaba el final. Cada una de las adicciones representa una derrota, liberarse de ellas es limpiar el camino hacia la muerte. Arrebatos y decisiones, que el tiempo es la medida, los cuerpos se funden con el barro que los alimentó durante su existencia y hoy reclama la deuda. Las deudas siempre se pagan, nada ni nadie escapa de su inexorable regla.

grommet

shoot

16.8.09

top

careless

Entre los últimos libros que compró encontraron un repertorio de vistas de Londres, fotos y dibujos, acuarelas exactas y diapositivas. Había colocado señaladores en ciertas avenidas y en ciertos barrios en la guía Michelín que manejaba. ¿Eran de su agrado o respondía aquello a otras razones más íntimas e inescrutables? Hablaron de ello mientras hacían recuento de los libros y objetos que merecían ser conservados y aquellos otros que se le darían al trapero para que los vendiese o los malvendiese [carecía de importancia, pues finalmente era un favor que les hacía, nadie quería aquellas revistas de magia, aquellos anuarios médicos, la colección de mecheros, las llaves y la colección de elefantes, siempre con la cola en alto, pues el signo de buena suerte: ya ves en que se termina todo, la buena suerte y la mala suerte, dijo sin énfasis]. ¿Alquilarían el piso o buscarían un comprador? Hacía una semana que había muerto y la urgencia en vaciar el salón y las habitaciones y la cocina indicaba la levedad de la familia, la falta de ataduras, salvo el dinero: que él despreciaba debido a que nunca le falto y se pudo permitir despilfarrarlo en viajes y compras inútiles. Abrieron el armario y los trajes colgados de las perchas, las camisas, los zapatos, los calcetines y la ropa interior daban noticia exacta de la muerte. Habían perdido algo, pues él ya no los volvería a poner. Su destino era el ropero de la caridad y su separación, ese esparcirse entre la necesidad la muerte de su elegancia. Qué mejor final, hubiera podido decir él, sintomático y verde. Sus colores ya quedaban para la fija fotografía en el álbum y en su olvido y no tenía porque pensar, ni dar explicaciones en oscuras oficinas municipales, ni asistir a representaciones teatrales, ni esconder sus amores oscuros en la capital de la provincia, sin más cuidado que la nota breve que adelanta el poema y la clase en el instituto del pueblo. No es tiempo para trajes, ni para corbatas rojas, se ha perdido la visión y nadie ilumina esta plana realidad, no volvería a coger el tren ni volvería a perder su maletín de catedrático de literatura. Ya nunca volvería a la capital a buscar cuerpos jóvenes y caros, oscuros y delicados, la delicia del instante y su soledad pausada en tardes de lectura y whisky de malta.

wk

gin

13.8.09

golf

dead

1. Control. Sobre las cuatro de la tarde llegó y era un día limpio y caluroso. Su manera de andar no indicaba nada, era como simular neutralidad, como una indiferencia entre el estudio y el cálculo, lejano y ligero, sin implicarse en el funeral, dio la mano a los hombres y besó a las mujeres y se mostró indignado con la situación que se le presentaba a la viuda. Prometió hacer algo, infundió esperanza y se fue. El chofer, uniformado y serio, le esperaba en la puerta, bajó la cabeza y los dos caminaron a la par. Desapareció y su perfume permanecía en el tanatorio, era algo como canela o un licor que nadie conocía, pero la nota ácida era definitiva. Ay, gemelos de oro, corbatas de seda y el reloj tan caro, la pulsera, el anillo y el sello, todo estaba en la permanencia y no era eso lo que le pertenecía. Nada indicaba su muerte y hoy es a él a quién velan, ya el chofer busca otra colocación.


2. Estrategia. Las playas tienen su indicador interno, hablan más de lo que callan, pero sus palabras son silencio y su silencio es viento y agitarse en el punto exacto de ritmos y experiencias. Voces que el viento trae hasta la orilla y son escuchadas con atención.


3. Planificación. No está entre los libros aquél que cuando niño leyó: tapas blancas, sin una ilustración en la portada, grandes letras doradas y un tono entre hueso y nácar, quizá un brillo en el lomo y ese amarillear de las hojas. ¿Un robo, una sustracción, un hurto, el hueso frío y calcinado sobre la escoria negra y profunda que es ese recuerdo? Eso puede ser indicativo o por el contrario sólo una casualidad, cree recordar que lo prestó y no fue devuelto. Los objetos sólo son objetos y sus derivas les pertenecen, porque nadie es dueño por completo de sus posesiones, siempre al vuelo y al tiento de ser descritas y desveladas, ese centro le da la idea de volver a caminar sobre fuego, los viajes inscritos en el mapa circular de ir y venir al centro de su persona, el sexo apagado y la furia en carne viva, ¿de qué libro se trataba? ¿cuál era la cerrazón que a él le unía?

Podría contar cada uno de los objetos que eran pistas para   la infancia y vería que cada uno de ellos es inútil, todo está en el olvido.


4. Técnica. Entre las amapolas crece la guadaña y la tienta y la mima y ve crecer su propia muerte con morboso deseo. Hoy se ha sentido inferior a otras personas en un sentido incierto, problemas con los hijos, el desprecio, el engolamiento y la autoridad del que ha muerto, ya todo es silencio y con él la sabiduría de la que careció en vida, lo sabe. Amanece y se cierran los aposentos de la noche y al trasluz se intuye la floración tardía de su vida; no hay arrepentimiento, lo hecho lo da por bueno y se retira con la noche a dormir.  

camera

w-s

10.8.09

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st

1. Asunto. No era su plato predilecto, pero debía simular satisfacción y alegría. No había elección y dentro de cada sonrisa, dentro de cada apretón de manos estaba la garantía del negocio. Esa lección era importante, de tener hijos intentaría transmitirle esa idea que se desarrollaba en ese momento. Pues, enfrente estaba aquel hombre gordo de ojos pequeños y manos blandas y sudorosas y la camisa imposible y el brillo metálico de su pelo. No era de su agrado, pero él tenía la llave y decía: excelente, pero eso me lo contará después, en la sobremesa, esta es la hora de lo distinto y lo distinguido. El cielo palideció y comenzó a llover. Otra lección, llamarían un taxi para subir las cuestas que conducen a la Rivera.


2. Aleta. Algunos no la comprendieron y por eso quedaron en el camino. Si le importasen un poco, se pararía a pensar en sus maldiciones, pero eso es indiferente, carecen del peso necesario. Ni siquiera saben a qué me dedico, suele repetir. Se cortó el pelo y creyó ser otra persona. Su equivocación era perfectamente verosímil e incluso calculada, ya nadie habla con ella sin comprobar antecedentes y ni siquiera así se puede estar seguro: es muy inteligente, en exceso, tanto con el pelo largo, como con el pelo corto. Por eso está sola. No es verdad, eso es una elección, no sufrirá más, esa es la promesa. La inteligencia es un porcentaje de herencia y otro de plasticidad, ella repite y sabe de eso más que todos nosotros juntos.

- Pero me llama la atención lo pronto que olvidó a todos aquellos amigos.

- No eran sus amigos, sólo eran transiciones hacia el lugar que ocupa.

- Esto será otra transición.

- No lo dudes, no lo dudes.

No era agradable mantener la conversación, pues no era otra cosas que resentimiento y perjuicios.


3. Recelo. Flechas, círculos, victoria, elevación, niega, confirma, constancia, piedra, substancia, aguante, cruce, cruz, caleta, campanilla, campana, cala, estropicio, salto, entrega, disposición, transigencia, sal, olvido, clavo, madera, clave, barro, arcilla, sentina, dama, costra, rojo, verde, blanco, negro, adoquín, verde, relámpago, droguería, fuerza, 37, farmacia, atener, ella es pequeña y se ha cortado el pelo, es un peinado nuevo de mechas y flequillo, pendientes largos y baratos, esmalte y plata baja, nervio y juntura, ansiedad, tranquilizante, temprano, grave, tiene 32 años y su madre es una anciana de la que cuida con mimo, campanas, la máquina de escribir es un recuerdo, la pluma un ornamento, sandalias, la pulsera de cuero, televisores y tabaco.


4. Éxito.


Non comas siempre lo que has ganado;

vive tal vida que mueras honrado


(Don Juan Manuel, Conde Lucanor)

focus

6.8.09

blues

summer

1. Bronce. Traspasar la verja y encontrase con la alegría era una unidad. Por un camino de tierra pisada, entre helechos y troncos de pinos, con el fresco que asciende del mar, la sal y la brisa, el yodo, la prestancia del recuerdo cuando comienza su impresión [barras de cobre donde se da el golpe del cincel, lingotes de estaño con la marca y la espera para realizar la aleación: bronce, la piel y el tacto]. Los barrotes tan sólo son un perfil, el ángulo del tejado semeja viejas y victorias mansiones, mansardas y chimeneas, platino o pizarra es al medio día cuando se estiliza el reflejo, ella está allí sentada y contempla la evolución de sus nietos. Hay, en un extremo de la fina, olor a hachís y champan, el afinado discurrir de los gestos que sólo el viento puede trozar. Era una fiesta y las fiestas se desdibujan, hoy se desdibujan, sin remedio. Pistolas de agua, ninfas, vapor, tacones y medias, el verano es una edad, sin venenos, la ebriedad no es una ausencia, hoy serpientes que se deslizan por el prado son un rédito superior al poeta inglés, a sus viajes, a su melena, al viento que agita su ropa cuando sobre el acantilado grita, otro poeta susurra entre las olas y las copas de los pinos: je suis un autre, es él, en su infancia prolongada y confusa en la adolescencia, cuando la muerte del espíritu da paso a la carne. La mujer enciende un cigarrillo [no me conviene, pero es agradable, una felicidad, quizá, mejor, la alegría]


2. Plomo. Una camisa blanca, la corbata azul y el traje con rayas finas y grises, sobre ese absoluto y definitivo fondo azul real (Royal Blue), zapatos de ante, su reloj, los gemelos, el clip de la pluma es de un oro nuevo e increíble, brilla y refleja sus ojos y es un brillo que hiere y recuerda quién es quién. Sus manos son finas y tienen el dibujo de truchas en el fondo del lodo de un río frío y umbrío, uñas afiladas, en el medio del anillo hay una muesca, un anillo doble, en el meñique un sello (tan demodé como pesado, es la inicial en un sinfín de arabescos). Su voz parece segura, una leve cojera y camina con una lenta determinación: todo se termina y se sabe, al fin, efímero, es uno más.

high

643

4.8.09

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Las reglas eran flexibles. Había poco que observar: la hora de la comida y tratar de hacer el menor ruido posible, por supuesto la limpieza era indiscutible. La casa se alzaba sobre un acantilado y una cuidada pradera se extendía hasta el límite de las rocas. Árboles centenarios, setos, piedras ubicadas con descuidado zen, globos de papel, senderos iluminados, un espejo que pende de una rama y refleja el sol cuando el viento lo agita, los gatos y los perros, los pájaros y la línea del horizonte. Amenazaba lluvia y el jardín, donde crecían hortensias entre matas, arbustos y mirtos, y la pradera se habían teñido de un tono azulado. Ella se levantó de su sillón de mimbre y se sirvió otro gin-tonic, encendió un cigarrillo y gesticuló con ese aire tan suyo. Su figura era esbelta y el dibujo de los senos era punto menos que perfecto, bajo aquella blusa blanca, seda quizá, un tejido sintético quizá. Pronto deberían regresar a la ciudad y abandonar la indolencia propia de la casa, la bebida y el tabaco, los porros de última hora del día y las propicias tascas cerca del puerto, poco antes del adentrarse en las luces multicolores de la noche próxima al mar. Amanecer y sentir el frío de la mañana en los cuerpos. El placer de saberse efímeros es difícil de lograr, pero no admite imitaciones. Ella hablaba con el conocimiento que otorga la quimio y la radio.Todo estaba demasiado reciente y el pañuelo todavía cubría su cabeza pelada. No sé si se me está permitida la ginebra, pero hoy es una excepción, ¿no?, ojos de ginebra mal, quiero celebrar tu cumpleaños como se merece, volvió a recitar a Gil de Biedma y se encontró ante sí misma. Su snobismo, su cerrazón, su capacidad para guardar silencio, sus dientes montados, los ojos azules, los niños en la habitación de los juegos. Eran mayores, todo el mundo tras los treinta años es mayor, a pesar de adjetivaciones y maquillajes: para recordarlo estaba allí la figura caduca de las horas y los días, el placer y la pereza.

H.020

mind

1.8.09

hole

kid

A. Reacción, algunos, vida normal, querer, amar, nombre, explicar, entender y comprender y explicar, vida, muerte, salto, encuentro, los años, sin nada, mujer, tanto, estigma, otra, tercera, oír, sesenta, ya es la hora.


B. Entrecortadas: palabras y canciones, se confunden en su fluir. Oímos canciones y hubo una rememoración exacta de todos aquellos años y las preguntas: ¿dónde están todos esos ahora? ¿han olvidado aquello aprendido? ¿vestir de negro, el pelo cardado y las ojeras, botas con herrajes y palidez abismal? La conversación derivó hacia licores y personajes, todos ellos en el olvido, sin entidad, sólo son ya personajes de una novela que no habrá de ser escrita. 25 años atrás todo resultaba más fácil, la experiencia complica la definición.


C. Cuestiones de estilo y redundancia, se reflejaba en el espejo y era aquello una porción de su persona, no la totalidad como podría esperar, pero eso pertenecía a estigmas pasados. 

f.

best