10.7.10

plot

Letras doradas, encendida la hoguera de los libros, se atraviesa con facilidad el arco que tras el bosque oculta la verdadera amistad. Se ha sabido que sus deudas son mayores, incrementan, desvelan su auténtica personalidad. Hasta el momento se podía tolerar, hoy es una derrota incesante. Carreteras y simetrías, las playas, las calas, la bahía, esos bares donde la felicidad se llamaba cocaína y hoy son pintura espesa y plástica que recubre goznes y cerraduras. Rojo, amarillo, azul. Bestias nocturnas que se resisten a su obligación: el sueño, le presencia, la metáfora azulada del amanecer.


camino errado

en la la lumbre de un amanecer

es distante y la presencia sólo

un recuerdo


transparencia y muerte

de las letras más oscuras

de aquel libro que no has leído

porque su historia es falsa


¿cómo determinar el final

de esta fuga?


Los colores pardos del engaño y la estafa. ¿Le recuerdas? Su hinchazón, la voz campanuda, el triste látigo de su mechero hirviente. ¿Le viste aquella tarde? Hierba recién cortada que llega hasta la orilla del mar, la máquina humeante de café y licores, hay una piscina que se precipita al mismo mar que la alimenta. No son fantasmas, al menos hoy. Son muertos que han olvidado su vida y hoy duermen en el mismo suelo que él duerme. Pero no amanece y la noche es una eternidad que tiene más de 350 horas, calcula en su barullo de cocaína y cerveza y vodka con limón o naranja: es un caramelo, la golosina, la gelatina sabrosa de la ebriedad dulce. Champagne y hachís, esa combinación tan alabada, tan cantada en los aledaños de su hogar. Hoy no ha de llover.