Entre las piedras su sombrero destacaba: blanco y transparente, empuñaba una guitarra pequeña y muy usada, la cuerdas vibrantes, la corbata con círculos y definiciones aleatorias: nombre, adjetivo, cigarrillo, humo, gafas de pasta. Zapatos de charol. El músico ambulante conoce el secreto, pero no lo comunica. Esa es su fuerza.
No estuvo allí, pero la presencia no se desmoronaba.
Batas blancas, azules, verdes. El musgo es un elemento esencial en la composición de aquellos poemas, todavía permanece en el aire. La cabeza es una derrota, la deriva, la vibración.
Mil quinientos euros no fueron suficientes, el juego amasa su dolor.