31.5.09

noise

opening - evidence

ALL CHILDRE, except one, grow up.


1. Efectivamente, todos los niños, salvo uno, crecen. Pero dónde está, ahora, ese niño. En el interior de cada uno, simultáneamente, (o no). El estilo es el destino: rimas internas que desvelan cierta torpeza. Consejos para llegar al mismo lugar de dónde se había partido, pero carece de importancia. La anotación en el diario es esa y no otra: todo se convierte en un fingir adecuado, el teatro es algo tan importante como el conocimiento, y éste parece, en ocasiones, nutrirse del anterior. ¿Cuál es su razón? Divergente y aleatoria, posible e imposible, a trasluz la nota se convierte en un informalismo de catálogo difícil. 


2. Hay tres personas diferentes, a pesar de la continuidad necesaria entre ellas. El niño aplicado, el adolescente maldito y el adulto sometido a su condena, elegida e insoslayable. Descansa el tomo de la Poesía Completa de Rimbaud sobre la mesa, y la pregunta se sostiene contra la carne y el espíritu. ¿Es posible separar la persona de la obra, tomar ésta como un organismo autónomo, independiente del autor? Ella se impone el pensamiento y el paseo es la vía de reflexión.


3. Impostores.


4. Tristeza sin misericordia. La compasión no existe porque es difícil o imposible entender al que se ata sin oponer resistencia a un vicio, es su voluntad o es algo superior. La resistencia es importante, pero en ocasiones no hay elección. Todo aquello que resulta áspero termina por producir placer. Los demonios luchan en su interior y ninguno vence, ninguno es derrotado.

glass

patrol

29.5.09

rouge

n search

ha comprando ropa que nunca pondrá

han murmurado a sus espaldas

crece la hierba

movimientos rápidos

esferas

guardará este bolígrafo porque es un recuerdo

pero no lo explicará

gastará menos

y los taxis cruzan la ciudad

en todo el día

nadie cesa en su busca

edificios

glorietas

parques

facturas

el sueño comienza por las cosas más tristes que no recuerda

carne

sabe para qué son esos cuchillos

pero no lo explicará

detesta el sabor de la fruta

el sabor de la sangre

el metal

el hierro

el óxido

una canción

el látigo

ejemplos

la probabilidad

lo oportuno

la oportunidad

cartas

sellos

sobre

pastor

pasión

ruptura

merecer el día

día a día

publicidad y todo ese trastorno, su cuerpo desnudo en la habitación vacía, un encuentro y otro olvido, sus libros, sus películas, el reflejo de la lírica cinematográfica en el espejo de la mañana, en el escudo broncíneo de la tarde, curvos son los cielos, se adaptan a la superficie del mar, el mar le ofrece una respuesta, pero la pregunta no ha sido planteada.

alt

H.016

26.5.09

roadway

opening - edit

Sin prisa, paseos y el olvido de la tarea pendiente: no es una costumbre, no es un hábito, es una experiencia nueva que resulta opuesta a sus inclinaciones: dejar a un lado la mujer responsable, la alumna aplicada, la niña del sobresaliente y los buenos resultados deportivos, su atractivo y en el fondo un grupo de personas parecen hablar mientras gesticulan.


(El parque: senderos, cedros, hierba recién segada, carreras, globos azules, rojos y verdes, las nubes que ya no rasgan el día, la oportuna canción que casi no se adivina, deviene la guitarra y se eleva una voz y la letra es incomprensible, pero se intuye en el recuerdo de algún café, mientras desciende de un viejo radio-casete, un cigarrillo y su ropa: los zapatos bajos, las medias, negras, la blusa azul infierno, el collar negro, la chaqueta gris, la falda gris, el pelo recogido y las gafas de sol: negras, quizá setenteras, quizá con un punto de rock o de un pop de maldito y eléctrico y nocturno acorde menor: un Mi Menor, un Do Mayor, un Fa Mayor, un La Menor. Podría estudiar ese fluir y determinar una melodía, podría ser, pero está en suspenso y así desea mantenerse, centrarse en el panorama y disfrutar de cada detalle).


Sin prestarles atención, sobrepasa al grupo de personas: un murmullo, una sombra, un espejismo. Hoy habló con su amiga, aquella que conoció diez, quince años atrás. Y hablaron como se mantiene su amistad a lo largo del tiempo y las cosas que las unen. Ninguna ha renunciado a la lectura de novelas: las novelas ocupan su espacio en la mesilla de noche, tienen una vida más allá de cada noche: como si pudiesen contaminar el día y los sueños. Ellas lo saben, pero no dicen nada. El ejercicio de la pereza es un descubrimiento, y al otro lado la amiga se ríe y después añade: me alegro, por fin enlazas París con un centro de gravedad, o ingravidez, tratándose de lo que se trata.

El parque y los niños y los perros, las madres y los kioscos y los bancos, los ancianos y los cedros y las palomas. Una estática atmósfera la envuelve, termina la conversación y entiende París no como una ciudad, pero también, sino como un esquema, un mapa sin plegar. Nec metu, nec spe.

stimulates

yellow

24.5.09

tree

it

Sobre la ciudad la tormenta triunfaba. Así era imposible dormir. Hacía calor y no deseaba conectar el aire acondicionado, en la oscuridad: llegaba la luz de la calle en grumos que se depositaban sobre la madera de la mesa, sobre la alfombra roja y blanca, sobre la silla humilde, sobre los libros, tras las rendijas de la persiana, la luz llegaba de la calle atenuada, luz de farola anónima y triste, sus círculos precisos y su perfil ausente. Calles que serpentean por las avenidas principales, arterias, glorietas y parques. Llegar hasta esta casa y saber cómo se mantiene preservado el espacio, el paisaje, el decorado de los días precedentes. Es una nota y un estallido, mañana será un día importante, hoy el sueño no se deja atrapar. La tormenta recordaba las historias a otros oídas, entre susurros, como si su ocultarlas fuese norma, pero siempre es así: hay cosas que es mejor no saber, y hablar de otras personas no es elegante. ¿Eso podría afirmarlo con total seguridad? ¿por qué se tenían por guías las premisas estéticas de un inventario elaborado a lo largo de los años, que se hunde, que asciende de las profundidades de ese mar congelado? Sin frío, atesorar los rostros y olvidar sus palabras, sólo la expresión en un estatismo propio de un óleo viejo y craquelado, así es su rostro frente al espejo en la noche de tormenta.

red-46

pull

22.5.09

H.015

opening - dérèglement

Otros hablaron por ella, pero ella guardó silencio:


1. Mi penitencia es ver como se deslizan en las tiendas de golosinas esos ebrios e indignos espectros, en busca de helados o pasteles de color rosa; mi pecado: el último e íntimo conocimiento de su persona, que tras el cristal o el espejo es para mí transparente. Allí, en su sensual desarreglo, los sentidos rotos o traspasados o en molienda, veo lo que nadie debe ver, mucho menos la niña. La hija espera levantada y él es güis-cola y cocaína fresca de adolescencia prolongada. Pronto ella recibirá la Primera Comunión y junto a la ventana espera que su padre llegue del prolongado desarreglo: no hay un fin y no hay un olvido, nada es recordado, salvo las palabras de otro borrachín en un banco con su bolsa de dibujos, su pelo engrasado, su bolígrafo y el bloc de dibujo: otra penitencia: violenta palabrería sin estilo y con ambición, pero nadie escucha, sólo su hija espera en la ventana, su padre no está bien, nunca ha estado bien, pero tiene su apellido y su mismo rostro. Vestirá el traje y la corbata, los zapatos y el vino será fresco y lleno de agujas de acero, en su lengua cobrará otra bolsa de calderilla, empatar, cálidos manjares: sopas de pescados asirios, muslos de ave del paraíso, infierno de bordón y barniz de licores y en el baño habrá tiempo para darse un retoque, un poco de limpieza y la sobriedad de la cocaína. La niña ha recibido el cuerpo de Cristo y él recibe en sus aposentos todos los demonios nocturnos de los últimos quince años, mucho antes de que ella naciese, mucho antes de comprender cómo llegar al centro de ese conocimiento: noche, lluvia, subterráneos, botillería, inmersiones, peligro y taquicardia, el mundo imaginado, verde profundo, ahogados, retorno y extorsión y monos furiosas que agitan sus dedos al aire y chillan por vergüenza y callan por cansancio, cabezadas en los portales, sillas de oro, polvo de oro, perros dorados, insectos en la solapa y ese es el traje de mosca y esmeraldas, grillos y plata en los dedos, zapatos y arañas que neutras definen la trayectoria de un desmoronado beso: la mejilla tierna de la niña es rosa y la comunión es importante.


2. La he visto en las caferías con su periódico, con su café con leche, con el cigarrillo rubio manchado por el rouge. Lleva, siempre, libros de cine y Dvd's de películas mudas, películas en blanco y negro, películas que ya a nadie interesan y así se lo han hecho saber. Tiene el pelo lacio y un gesto de lucha interior, indescifrable, toda la mañana con los periódicos. Ya no sale de noche, ya busca el baile, ya no presenta sus guiones a concursos de guiones, pero va a seminarios y se pierde en los cine-forun con  fruición. Tacones, faldas cortas, jersey de cuello vuelto, cuero y oro, violetas imposibles en los párpados, acero en los lóbulos, sus orejas perfectas, su nariz un poco grande, colonia limpia y amarga. Se confiesa los últimos sábados de mes y comulga. Nadie sabe por qué, pero él la abandonó poco antes de la boda. Le ve ahora pasar, a lo lejos, con un niño que podría haber sido hijo un hijo en común, él y ella, pero no es así y parece no importarle porque tiene su cine, tiene sus creencias, tiene su periódico y tiene su café con leche, cada mañana, durante todas sus mañanas.


3. Apuntes del natural, tomados sin ninguna intención. Adjetivan el discurrir de los días, de las noches y de los puentes entre una y otra hora, ese intervalo, esa protección.


4. Espero y la noche es espera y allá a lo lejos veo las luces, esas luces que ya no distingo sin esfuerzo, luces y tenebrosas estancias, apenas iluminadas: son el entrechocar de botellas y demonios de agitada y oportuna conversación, botella en mano, cigarrillo y antorcha de grito y trueno, la música no aplaca su furia sin destino y permanezco ajena. Prados, hierba de otoño, vacas y caballos, conejos en sus madrigueras, sus muslos, el pelo y la fibra, el músculo, el fuego y la olla en el fuego, nada se advierte tras las pesadas telas, todo lo cubren y son negras de pobre drama familiar, llegar tarde y  no encontrar cena, sábanas húmedas y la soledad y el ebrio talento ya se ha secado y palabra tras palabra, flota en el humedal que es ese bar, ese sótano revestido de madera y laca y olvido.


5. Aviones, cristal, humo, escoria, plástico, corazones robados. Movilidad, petición, exceso y desarreglo. Otras luces y el censo de luces: Martini a las horas impropias.

bummer

pity

20.5.09

riot

opening - l

At the diner, the middle of the night. (Nº 5)


1. He visto bibliotecas, he visto... podría seguir sin cansarse, pero hablar de libros no es lo que hoy toca. Hoy no escribirá sobre los libros que descansan en su mesilla de noche, no escribiré sobre la poesía francesa del XIX, donde encuenta razones para explicar el presente, para explicar su rocánrol y el rocánrol de todos los que ha conocido, ha visto actuar, la lírica de nuestro tiempo y su acento maldito, la certeza de paraísos dentro de este mundo: la ebriedad o su ausencia, que como polos opuestos se tocan. Lo negativo y lo positivo, el café a primera hora de la mañana, los dibujos que cada día realiza como ejercicio de introspección, donde se debate la esencia propia en un sentido más pleno que en las entradas del diario. El ornato, la película que recubre la piel de los reptiles, los anfibios, una rana o un sapo, la oscuridad de una charca, los márgenes del río, piedras pulimentadas, cantos brillantes, un pez que se desliza entre las hojas sumergidas, una rama que se hunde, la luz entre las hojas, un grumo de sol sobre la lámina acerada, en ocasiones negra, negra profunda, la ausencia permanente de una certeza. No he de buscar, escribe. Ha visto fotos en blanco y negro: setenta años antes, enlutadas, la piel cuarteada, pero si se observa con mayor detenimiento es perceptible lo intemporal de sus rostros: hoy podrían estar a su lado en el metro, en la tienda de ropa, en la cola del cine. Y con las mujeres de la cola del cine sucede otro tanto de lo mismo: serían mujeres enlutadas y con pañoleta negra y mano devastada por la azada y la hoz, con las espigas del tiempo en los ojos. Todo es disfraz, todo es teatro, todo es carnaval. El aprendizaje de ese papel lleva toda una vida de colegio, enseñanza secundaria, universidad y trabajo, bodas, funerales, bautizos, comidas de empresa y viejos compañeros de promoción. ¿Son los libros el refugio, el veneno o el antídoto? Nada dirá sobre ello, nada habrá de escribir al respecto. No he de buscar, vuelve a escribir.


2. Yo le envié un dibujo a París, su ciudad por elección y él me remitió un sobre con pétalos de rosa, una rosa que a él le habían regalado: un negro de sangre cuajada, el rojo olvido de un grana que ya no es, polvo viejo sobre la seda y y el terciopelo de un instrumento musical (es es el color que he elegido, con sus brillos y sus aguas). Sé que conserva mi dibujo, y es anómalo con un mal poema, que es sentido como un mal poema, que tiene la verdad de los malos poemas, pero era, así, necesario. Es instante que tiene la correspondencia, ese jugar con la carta sin abrirla y París está allí, a la espera de ser despertado. Paseé el día de mi cumpleaños con las cartas del único que me interesa bajo el brazo y las olvidé en un bar de pálidas luces y escasas diversiones: cartas, fútbol y vino barato, vino caro, vino negro y espeso.


3. La ciudad no ha vencido. Se perfila entre las nubes y se evapora. Otra página que no ha de leer.


4. ... el trabajo del mendigo, la cama y el caballo, la mano del viejo, el silencio del borracho, el aburrimiento del oficinista, cristales, escaparates, letreros, Coca-Cola, vino, el descanso, la tarea, la perfección, lo exacto y el dolo, un salto y una llamada perdida, no se puede calcular: treinta y dos euros con setenta y ocho céntimos en el bolsillo en monedas de dos euros, un euros, cincuenta céntimos, papel de plata y la promesa de la cama fría de la pensión, los coches se alejan por la avenida con sus luces sin fiesta, trazo rojo en la noche, altas luces de tranquilos hogares: allí uno escribe sus cosas y tiene un café y un bollo en la misma mesa donde escribe: su pluma, su tinta, el papel que su mujer le regaló en el último cumpleaños. Ha levantado la cabeza y sabe que en esas casas honradas hay venenos peligrosos. Es una inflamación que se funde con el tedio, pero siempre hay una ilusión y todo arte es ilusión. Artificial, artefacto, artimaña. No seguirá con ese juego de palabras y relaciones frágiles, no hay relación posible, a salvo del crematorio. Hoy, al menos, dormir en acuáticas sábanas y resolver el debate del sueño y sus fieras...


5. Jeringuillas, ese líquido marrón, ese polvo marrón, flota, y flotar es vivir, porque no hay otra cosa y las luces son la compañía, dormir con las estrella, bajo ellas, entre ellas y el parque es dulce en primavera y en verano, es todo verdad en invierno, en otoño los árboles son parte de nuestra biografía, en embolo cumple su función y la sangre es su alimento, ay: vampiros que somos o fuimos, ya no somos salvo el pálido reflejo que la noche permite, ese es el rastro humano que se soporta.

press

demon

18.5.09

rachel

dimanche

Fue en un paseo, una tarde de domingo: tras la lluvia, entre niños que visitan museos y les regalan globos rojos, bombones y  helados, café con hielo, cigarrillos a medio consumir, deportivas y zapatos de tacón: afilado y breve, música electrónica que induce a un reposado ritmo, pasos y escaparates, ropa que nunca se ha de comprar, pero se admira en los demás, una guitarra que desciende desde una habitación: ni es eléctrica, ni es acústica, ni es española, ni es clásica, sólo es una guitarra, el número de un portal: aluminio o acero, la espina de la trama urbana, son casas viejas, ventanas, marcos verdes y un letrero dorado que indica que allí hay una mercería, medias y sujetadores, bragas, pañuelos y pijamas, ovillos y botones de oro, de plata, de bronce, calcetines y pantuflas, los niños visitan el museo y ellos son los únicos que atisban una cierta comprensión porque no existe tal cosa: no se trata de entender, ellos no lo saben y por eso aciertan, con respuestas y sin preguntas, con  preguntas y sin respuestas, Gnossienne 04, se desliza entre los pliegues de la gabardina. 

pam

concrete

16.5.09

stereo

opening - k

El símbolo y su simetría: días en el campo, fruta y árbol, la ceniza, el fuego y la llama, estrías, separación y señal. Las campanas sonaron y el campo era un infinito océano donde se debatían los fantasmas, los demonios, las transparentes escenas del pasado, con su muelle realidad, el entorno ceniciento que el recuerdo establece. Ahora, pasados los días, allí se preserva la cura. Música y tabaco, sin ebriedad. La elaboración de papeles (informes, notas, cuadros, estadísticas, ventas, compras, haber, debe, concesión, detracción, atraques, pliegos, ese etcétera que sobrevuela las habitaciones del que con papel trabaja) tienen la irrealidad o la desconexión que rompe una sana definición de trabajo. ¿Es acaso, trabajo? Las pantallas del ordenador flotan en libertad, los teclados son una frontera, la CPU una caja, un recipiente, un segmento que contiene todo el papel, pero sólo es una ficción cargada de verosimilitud, pero sólo eso: un espejismo. Y luego: su impresión. Tinta negra, escoria, tóner y vasos de plástico donde tomar agua para las gargantas resecas, la palabra y la comunicación, el gesto y la señal. 


La pierre sent toujours la terre maternelle.


Les premières communions - Rimbaud


Esa cita en el diario compone la ciudad, le da una estructura y pronto ha de ir a su trabajo para solicitar la baja. Las caras en desuso, las caras que han perdido lo cotidiano: grises rostros bajo los grises focos. Hay que entrecruzar las posibilidades y dejar a un lado las certezas y la razón y el cálculo que hasta ahora ha guiado mi vida. ¿Cuándo se produce el cambio, dónde se produce el cambio? Pero hay cambio a pesar de no poder delimitar sus dimensiones, porque es imposible, porque todo intento es vano cuando nos alejamos de la razón; un inventario de luces, la iluminación que surge de la tarde de verano, entre ebriedad sin venenos y cuerpos desnudos, el río y sus márgenes, el filo de un cuchillo: su uso y su muerte.


Sombras, árboles, tierra, tierra negra, la arcilla, agua y cuerpos desnudos.

pink

synth

14.5.09

H.014

opening - ghost

Había llovido y las escamas brillaban con insolencia, ahora el sol traspasaba los ventanales y lejanas nubes se alejaban hacia las montañas, con celeridad, con determinación. Peces, pájaros y cerdos. Límites sin posibilidad de ser traspasados, el esclavo ha muerto, el radio despertador, zapatos, medias y ropa interior, monedas, calderilla y libros, acero y cristal, madera y hierro, hierro forjado, hierro colado, el óxido y éxito. Alguna foto, una nota, un club, su música, sus combinados, las luces y la gente: indolentes, altivos, guapos, tontos, soberbia, en negro, el maquillaje de las primeras horas de la noche, la cocaína, la ginebra, el vodka, la cerveza, tabaco y conversaciones, palabras, verbos intransitivos y substantivos sin adjetivar, frío y distancia, los apuntes de la carrera en la balda de la habitación de estudiante, botas altas, medias negras, faldas negras, el cuello alto del jersey negro. ¿Pintaría la habitación en negro profundo, tal que una caprichosa acentuación?


Je m'en allais, les poings dans mes poches crevées; (...)


Ma bohême - Rimbaud.


Copió en el diario.

Los diarios son dispositivos exactos, cualquiera podría reconstruir con su ayuda el fluir de los segundos, la calidad de las horas, el reflejo de la incertidumbre.

paris

soul - ghost

11.5.09

alt

opening - substantiate

No era extraño aquel comportamiento, sin embargo había perdido el hábito de su cercanía: tanto tiempo atrás, las largas noches. Las noches nunca fueron muy distintas entre sí, aunque la novedad residía en las dobleces, había una adivinación, un pronóstico en el entramado de conversaciones y sentencias, que cada una de ellas, desgranadas con soltura y engolamiento, recubría los silencios de una sintética notación. Todos los silencios en su entorno, un trasvase de gestos hacia las palabras y su inversión, quizá eran sus tendencias, quizá lo había estudiado previamente, un ensayo que duraba años, lustros, décadas. Hacía dos meses que no se veían y encontrarse por casualidad en el ascensor fue un relámpago, una furia contenida, pero ni alegría, ni sorpresa, sin mixturas, sin delaciones, sin provisión. Todo y con todo detalle se lo había contado porque la sinceridad parece ser un valor dentro su creo, como si se pudiese enjuagar las ilusiones y el amor, el desprecio y la falta de respeto, la autoridad y la confianza perdida. Le preguntó por qué y la razón era una compañera de estudios que había encontrado por casualidad en una cafetería mientras desayunaba. Ropa interior, hoteles cerca del aeropuerto, manos que se acarician con disimulo en una estación de metro. Aquello duró un mes: hoteles, perfumes, la niebla en sus ojos, llegar tarde y excusas y nervios, soluciones y el excéntrico susurrar las disculpas y la justificaciones. Podría recordar con más precisión las camisas, los pantalones y el cinturón de cuero negro, sus olores, el tacto de su piel, los ojos, el pelo, los pies, las manos, los hombros, su pecho. Ahora, en el ascensor, el traje le hacía parecer mayor, había encanecido y le colgaban las mejillas. Simplemente hacía dos meses que no le veía y en ese tiempo se había desacostumbrado, su imagen no era automática porque había perdido el brillo, el contraste del pasado con el presente era cruel y exacto. 

london

H.013

9.5.09

green

note

Libros, espacio, rotuladores, ventanas y jardines, el frío y el calor de una mano, su dibujo y la exactitud, un instrumento musical en el olvido, secretos y olvidos, voces, susurros y respuestas, la travesía, el tránsito, las obligaciones y los recuerdos, caminos, carreteras y autopistas, su teatro, su punto de ebullición, es la música la que aúna la totalidad, hace cuerpo y función, con esa espera y ese canto, litros de vino, ebriedad y traspasar la circunferencia, el círculo exterior de la ciudad, presentir el vuelo del pájaro que anuncia el invierno cuando todavía no ha comenzado la primavera, las horas definitivas de un gesto, la entonación y su presencia.

meet

cross

7.5.09

all

opening - done

Despertó tarde y la ciudad era un descubrimiento. Podría imaginar las posibilidades, pero debía tomar una determinación: encaminarse hacia la oficina  y comenzar a deshacer la madeja. El comienzo determina el final. Llamó a su padre, pero no cogió el teléfono, quizá fuese temprano, quizá no tuviese batería, quizá se lo olvidó en cualquier lugar. Se sorprendió a sí misma: al contrario que en otras ocasiones no le causó ninguna preocupación, no pensó en lo peor, no entró en la espiral de dudas y premoniciones incumplidas, siempre incumplidas. Nada de aquello que pronostiques se habrá de cumplir. Tiendas de alimentación, bares, ferreterías, el barrio y sus laberintos, el conocimiento sobre él se acrecienta, la distancia crea la perspectiva, a lo lejos su dibujo se difumina y otorga un conocimiento exacto. Los perfiles dan lugar a una confusión. La vida es una construcción, una construcción social [así se titula aquel libro amarillo que nunca terminó de leer]. Las líneas de la mano son o no son invariables, ¿esconden algún secreto?, ¿hay algo más allá del racionalismo que ha gobernado su vida?


(...)

Belle d'abandon,

Au bout d'un bâton.


el sonido de las palabras en un índice, los pequeños detalles construyen el día, su suma es superior a su totalidad, a lo lejos: antenas, tejados, gatos, pájaros negros, deportes y esfuerzos, un bazar chino, un vendedor de alfombras, el título del alcohólico, del ludópata, la mujer que compra para su familia, la ropa del domingo, la ropa de diario, una Primera Comunión, el futuro y sus incertidumbres, teléfonos y recuerdos, llamadas no devueltas, la cálida piel de los adolescentes, su sudor limpio y sus límites, sus impulsos y sus transiciones. Ahora el día comienza y su prólogo es su epilogo.

exit

print

4.5.09

dismal

opening - translate

El perfil de las torres, las casas, la luz entre los dedos, el fulgor de una llamada de teléfono, recuperar amistades y cultivar olvidos, aprehender el paso del tiempo. Un gusto por la romántica sensación de autoridad sobre el propio cuerpo, dejar que el amor inunde las estancias, compartir el verso y la prosa que la ebriedad nunca derrota. Una mujer baja de su coche una estantería, el cielo ha tomado el color profundo que anuncia la noche, mujeres que pasean, hombres caminan y fuman, el silencio sólo se ve perturbado por la circulación, la música como esbozo, como insinuación, como falsilla del pensamiento, la tenaza de los días y las semanas, el discurrir del tiempo, la perfumada estructura de la tarde. Asciende la cuesta que la lleva a su apartamento, es fluido su penetrar en el garaje y sabe que se encontrará con ella misma: enséñame el lugar donde todas las noches duermes, pues te quiero conocer. Libros, lápices, un radio despertador, zapatos y medias, la ropa interior y los abrigos que ya nunca se habrá de poner, gafas de sol y el ordenador, carpetas y dibujos, un instrumento dormido, el relámpago que se sabe, discos, cigarrillos y un vaso de agua mortecina, una foto de los tejados de Madrid, los tejados de París, los tomos de Rimbaud y los tomos de Baudelaire, engaños que son una pavesa, que hierve, que se apaga, que su extinción es renacimiento. Apertura y cierre, letanías, brujas que vuelan sobre la ciudad: su nombre, cocaína, vértigo y derrota. Todas viejas conocidas que se han revelado contra su dueño, esclavos que se ajusticiarán al amanecer y volverán a la vida la próxima noche: cuántas noches desveladas, cuántas veces entre los dedos se han convertido en polvo de oro y los perros ladran, gritan viejas enlutadas y ella las reconoce. Su cama es grande y la colcha blanca, tiene tres almohadones grandes: uno blanco y los otros dos blancos, también. Las paredes blancas y un reloj que su madre le regaló, piensa en su padre y mañana habrá de llamarle. 

cab

H.012

2.5.09

delivery

opening - prelude 5: send

La llegada de la primavera hace que un fulgor estalle sobre la lámina del río. Entre árboles y prados se detiene el tiempo. He leído algunos libros y he llevado un diario. El momento de la partida tiene calas, hay un censo de luces y un ocaso del tiempo. Siempre hay una metáfora, es el viaje, es la estancia, es la partida en sí. El convencimiento de una recobrada fuerza.


Conveniencia

Cargo

Infancia

Estancia y estado

Letargo

Camino

El negro no es un color

Dice y repite: el negro no es un color


París es una edad. Un proyecto, sin destino, una imagen y un fantasma. La carretera otorga una particular ecuación. No hay deseo, no hay pesar. Es necesaria una determinación: abandonará el trabajo, el intermedio llega a su fin. Solucionará los asuntos pendientes y se irá en silencio. Sabe que tendrá que oír apelaciones a la responsabilidad y al compromiso con su carrera, su propia carrera y le suena extraño. No tiene intención de discutir, no tiene nada que exponer. Ha pasado el tiempo y no tejer una considerada explicación es un severo logro.


Asistencia

Preservar

Nota

Mano y dibujo

Mano y caligrafía

Negro y blanco en la noche certera

Ayunta a los lobos y observo


Las luces de la ciudad se dibujan sin forma. Hay niebla. La noche cae y el mes de mayo es un hecho consumado. La objetividad no existe. ¿Relativo o nocivo? Es la inconsistencia lo que ha de definir el todo al que me obligo. ¿Tanto tiempo ha estado equivocada?

forest

picture