Era alto y tenía el pelo blanco. Fuman sin cesar, pensaba mientras el tren no llegaba. Las estaciones de tren tienen una significación especial. En aquel suburbio su vida tenía el color amarillento de viejas fotos.
¿Eran fotos de hombres muertos ya, enfundados en sus trajes, enhiestos sombreros negros, corbatas azules y almidonadas?
Doces alturas, vinilo en las puertas, sofás de marrones, él fue el primero en decírtelo. Los coches negros, en el andén hace frío, 70% off. En aquella céntrica calle se permitió un trago a la pequeña botella de whisky, una verdadera altura y las curvas de los edificios, sus volutas, el espejo de las noches, sin interrumpir el curso de los misterios de las tardes plenas de verano con las estructuras de adolescentes y vino barato. No lloverá.