8.5.10

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TELEFONO: Cuando habla por teléfono desconoce el significado de la palabra presente, ese significado que nos pertenece en esta casa pues es nuestro y su desconocimiento: el ámbito de suspensión y olvido, el refugio o la cabaña en el centro del bosque [sé o sabemos de aquel filosofo, pero nuestra familia poseía una cabaña en el centro del bosque mucho antes de que nadie escuchase su nombre porque eran mis antepasados los leñadores que trazaban los senderos en el bosque y él recogió la metáfora, pero no es su nombre lo que a nosotros nos interesa, ni el uso que de de ello ha podido hacer o no ha podido hacer, hay aspectos nucleares que, es obvio, se han de mantener ocultos].


Oye a su padre hablar por teléfono y sabe quién está al otro lado. Por eso el tono del padre es de lamento y tristeza, cuando, antes, mientras regresaban a casa en coche, hablaba sereno de la vida y de la muerte, del vino y de esa necesidad de controlar los venenos. Es la autoridad el núcleo, nada más, uno siempre debe mandar, ¿es el imperio de la persona sobre todas las cosas? No, es el imperio sobre uno mismo, así la totalidad se subordinará. Didáctica visión en las horas de los volantes hospitalarios y el frío, pero al otro lado del teléfono está aquel que no dice más que el peso te ha de hundir en el abismo de tu propia muerte.


TELEFONO: ¿Podremos acallar tus palabras?


Caminaba por la plaza con su padre, el coche aparcado y el tabaco en el olvido. Senderos que conducen a la playa. Rocas, hogueras, rastrojos, el invierno de la vida o la imagen del navegante.