31.5.10
snooze
a1. tamaño
a2. estructura
a3. conexión
a4. despertador
b1. señal
b2. sincrónico
b3. sincronía
b4. sincronizado
c1. pantalla
c2. precio
c3. acorde
c4. fish
d1. visión, transparencia, disposición, hábito, siglo, tren, llave, periódico, arte
d2. Russia!!!
d3. London!!!
d4. Across China!!!
30.5.10
cosmic
1. [11:37, 12 de abril de 1993]. Apenas había dicho nada. Comenzó a llover. Guardó silencio. Fuera, después de cubrirse el cielo, volaron pájaros negros. Sonó el teléfono. Era su hermana desde el otro lado del canal. La ría nos separa, la bahía nos une, pensó. Todavía estaba por determinar la cuantía de las obras que se emprenderían en la casa de la madre, la casa que ambas habían heredado. Pero no la llamaba por esa razón. Había algo que la angustiaba. ¿La enfermedad? El dolor se centra en mis sienes y recorre la frente, como un látigo eléctrico, como si pudiese intuir una chispa en el interior, en mi interior.
En el salón había tres cuadros. Uno le gustaba especialmente: una casa de campo en la campiña inglesa, ovejas, árboles y un pastor. Se centró en el pastor y trató de consolar a su hermana, pero sabía que eso no era posible, ella guardaría silencio al otro lado y asentiría.
Sus dolores de cabeza eran uno de los problemas, sin embargo había otras dudas. Dudas que le producían esa inseguridad, esa incertidumbre, ese desasosiego.
¿Comenzaría su tratamiento?
La salud, el dolor, medicinas, velos, incendios, recaídas.
Recordar hoy aquellos días es recordar una sistemática, un protocolo. Como si existiese un libro en el que se detallan los pasos, el acuerdo, los ritmos, las instrucciones de uso. El comienzo de la enfermedad no sólo es un inicio, es allí donde se muestra el destino.
La angustia.
2. Espacio. Los libros se apilan sobre la mesilla de noche: la Historia de la drogadicción, la psicodélica y la eterna poesía, ámbitos, malditos, los poetas malditos, el arte de la palabra, Londres, Gran Bretaña, París, Zamora, Schopenhauer, Baudelaire, la locura, pozas, playas. ¿Dejaría de llover por la tarde?
3. Ciclos. Deseaba aprovechar la tarde del domingo para pasear. Lo necesitaba como otros necesitan sus medicamentos para paliar el dolor y la angustia. El cansancio físico está más allá de la farmacología. Nadar, correr, bucear, paseos, el latido del corazón, el aire en la cara, la circulación y el ritmo cardiaco. Llovía y los cristales eran una informal representación de paisajes entrevistos durante la tormenta del sueño. ¿Pesadillas?
4. La oración. Una habitación oscura, sin ruidos, el centro de gravedad del cuerpo, desestimar la posibilidad de las extremidades y los órganos exteriores. El sexo de hace viento.
29.5.10
power
1. Error. Sin sacrificios no es posible lograr nada. Sin una meta, la totalidad es difusa. Hay una necesidad, es la flecha la que determina el disparo. La bala traza su trayectoria y en su interior se deshace su naturaleza.
2. Cristal. La elite se da por sí misma. Es una imposición. Supervivencia.
3. Ginebra. Pintura, hélice, aspiración, el verde mar/el mar verde. Las visitas a los enfermos, espirales, simetría. Su sabor antiguo y escenario, que son imposibles, pero atravesados de amor. ¿Es amor? Hay preguntas que en suspenso flotan sin destino.
4. Soledad. Las tintas azules, el puente de hierro, los enfermos en las últimas horas del día, el trabajo, los días festivos, ocasiones, rebajas, las luces que en la noche son infinitas, pabellones deportivos en el medio del campo, viejos eucaliptos, prados, alpaca, ante, zapatos venecianos, humo de hachís, tumbas, los altos cementerios de Londres, tú y yo.
5. Calles. Las descripciones que realizó al calor de la chimenea no eran del todo inexactas, sin embargo pecaban de una molesta tendencia a la exageración. ¿Era un truco, un burdo truco? Su rostro enrojecido, el cigarrillo a medio consumir que cuelga de su labio inferior, como un apéndice, los ojos cargados, el pelo se deshace en caracolillos hacia la nuca, son sus mofletes y se llama Nadie. Era un buen jugador de tenis, tenía seguridad y aplomo, pero en otro tiempo todos eran así, hoy fuma, hoy sus discursos son fin de año y champan y cocaína. Le pidió a su hermano dinero y consiguió retrasar lo inevitable. Ayer le vieron cerca del río, después de sus discursos, sus digresiones graciosas, extemporáneas, difuntas.
27.5.10
cityscape
Tú y yo encontramos botellas y guantes extraviados, tanto en el centro de Londres como en las afueras [que botánicamente tú y yo seleccionamos] ¿Quién había abandonado las botellas, quién había perdido sus guantes? Qué cosa tan triste un guante desparejado sobre las losas de la acera. No encontramos explicación y eso nos acerca al misterio que establece el tránsito de paseantes y ocupados peatones. Los coches son hermosos, pero prefiero el paseo sosegado y la victoria sobre la contemplación de los escaparates y las fachadas. Hermosos balcones, deliciosas estructuras, ventanas inhumanas, ventanas de fantasía y sueño y agradable tonalidad. Ladrillo rojo que colorea la ciudad, quizá naranja, quizá la intensidad de un bermellón que habrían de reflejar las precisas acuarelas de mi hermano. Son los paisajes y su representación lo que nos ha de salvar en el último momento. Dice el anestesista: piensa en algo hermoso. Pienso en nuestros paseos, pienso en Londres, pienso en aquellos guantes desparejados, en las botellas abandonadas.
Sin más dinero que el necesario, cuatro días en la meseta se convierten en una interna aventura donde se descubre la materia de la pesadilla. Se conjura. Hay brujas que atormentan a los niños cuando la medianoche es un reino. Espejos, noticias, burbujas o espuma, pequeñas esferas que acompañan la locura. Sólo es una letra. Paseo y el dinero es seguridad, pero hay sobre su poder una certeza: la muerte.
Aquella ciudad de Zamora nos acogió durante un día. Sol de agosto, vegas, el río, los puentes de hierro, la caminata, piscinas, bares lóbregos, chopos, alamedas, la Catedral es una piedra que hierve, vino intenso y la alegría de los viajeros desocupados. Hoy su recuerdo hace que reviva la sabia, el fulgor de los caminos, la plata de la lluvia. Clásicos, estables, viajantes. ¿Se recogen ya ustedes?, es temprano. Siempre, siempre es temprano.
26.5.10
wind
Reuniones que se celebran poco antes de las tres de la tarde,
el viento, la lluvia, el aire acondicionado o la calefacción,
y es el sol de agosto cuando se agota
el salario, las prisas, el vino
y la cerveza, reuniones donde se trata la nada
como si un asunto fuese, y nos
miramos, en el silencio de esa hora,
si el viento se detiene,
y el sueldo es escaso, no alcanza la paga,
los niños juegan en el parque y la luz
ha traspasado el cristal para iluminar el bolígrafo,
la pluma, la ceniza o la espuma. Porque son
los días el último capital, porque se han disipado las esperas,
nidos, mascotas, víboras, aletas, escamas, canciones,
rosarios que hoy son palabras y mañana
viento.
22.5.10
digital_life [photo 0038]
otra acometida en la canción
que huye y se descompone
o es la absorción de otra espera: salas de
hospital, consultas, esperas, imágenes
y un nuevo rostro que ilumina la posibilidad
es un regalo en estos días de
transfusiones y fundidos en negro porque
la necesaria agonía del cine
en los últimos minutos
entrega la sabia y la ceniza
y ahora visito despachos
y veo cuadros que no me gustan
y sé que no le pagó la minuta
y recuerdo su nombre pero no recuerdo su rostro
he visto la ciudad desde las alturas
por eso y aquello que nunca volveré a ser
los días son distintos
las calles han cambiado
decía yo sé quién soy
decía yo soy el que soy
hoy las palabras tienen la apariencia de las viejas losas
tan pisadas
que la municipalidad levanta con su carencia de respeto
no quedan paseos ya
se levanta la madrugada y dos semanas podrían ser
una pausa
19.5.10
render
a1. martes
a2. cuerda
a3. lápiz
a4. preservar
a5. carta
a6. jabón
a7. corazón
a8. 70%
a9. lejos
b1. tapiz
b2. conejo
b3. sortija
b4. hongo
b5. acorde
b6. título
b7. espera
b8. baño
b9. salud
c1. negro
c2. necesidad
c3. negación
c4. castigo
c5. afinador
c6. radio
c7. clave
c8. instrucción
c9. motor
17.5.10
recruitment
1. Las temperaturas han ascendido. El polen se distribuye por el paisaje y llega hasta la ciudad (¿la ciudad también es paisaje?, ¿es conveniente que la cuestión quede en suspenso, sin respuesta, sin investigarse en los libros que en la habitación de los niños duermen?) . En los estanques se posa ese polvo amarillo y ella tose, se suena la nariz y estornuda. Hay un tipo de guitarra que me gustaría conocer su nombre, pero quizá sea imposible, simultáneamente innecesario. Han bajado por la cuesta y tienen un color amarillo ceniciento. Es un tipo de olvidos y se desvanecen las cuentas pendientes, pero eso no nos libera del pago de la deuda, aunque el pago ahora sea otro y el dinero o los favores ya no le interesen. Me ha sonreído al pasar, una vez más: negro profundo y absoluto. Nos gustaría, pero no podemos. Hay un encendido o esmaltado verde en todo el paisaje a esta hora del día. Son las turbias murmuraciones en la habitación del moribundo, sus familiares preparan el entierro y él ya no puede oír. Estar colocado, en lo alto, vino y champagne y cocaína o hachís, recita aquel chico de las zapatillas aerospaciales, plata y granada cartera de brillo y dureza diamantina. La noche es altura y espacio y las luces transforma la ciudad en una ordenada fosforescencia. Atraviesa el pasillo el confesor o el psiquiatra. La últimas horas son las primeras de la muerte. ¿La has visto pasar junto a nuestra habitación, cómo volaban sus faldas de viento y transparencia negra absoluta? ¿No? Me sonríe, lo sabes, por que hoy estoy ocupada y no puedo parar, me dice, pero siempre, siempre estaré contigo, siempre.
2. Reverencias, blanco, oro, verdad, oculta verdad, serpiente, repentino dinero o azulado rizo de estampa victoriana en nuestra espalda, ¿tatuajes en violeta profundo tinta de libro infantil?, es aquella ciudad que ya nunca me ha de abandonar, iría contigo, amigos, quizá dos o ni siquiera eso, pasión fútil, el puente es mi razón, lo cruzo y el otro lado del río ya no es la orilla pobre, Vauxhall, todo el río hasta su corazón se muta, ignorancia.
3. Otra vez: reverencia, blanco, oro, verdad (…)
4. Café helado en las tardes laboriosas de agosto en las terrazas que se abren ante la playa. Hemos, al fin, abandonado el tabaco, sus circuitos y esclavitudes. La libertad siempre tiene algo de negación. Cada metro ganado exige renuncias. Café en el que los hielos flotan y la distancia es un seguro. Toldos azules y blancos, colores, cristales, uniformes, sonrisas, monedas, 66.319,40 KB.
15.5.10
1966
1. Esferas, plata azul, azulada, roja en su punto de veneno o cuchara de plata con venenos dorados, ¿podría ser la misma substancia?, sangre, coágulo, despierta la noche es el día su contrapeso, árboles, lo mejor, pop, etiqueta, ciudades, pilotos rojos, azules interiores, frío interior, el sueño avanza, perros, bicicletas, la cura, el tiempo de paso, un estado, otra vuelta más sobre el eje, círculo o esfera, preferencia, la descomposición, el engaño, compartimentos estancos: era aquella ciudad en el final del verano, su río que pronosticaba como un oráculo nuestro futuro y el futuro es este presente.
2. Bares, música, canciones, guitarristas y bailarinas, pintores que ya no pintan, jueces que se pierden en sus madejas, libreros, ingenieros sin tarea, cerveza, Bourbon, cigarrillos y cocaína, las telas de araña, las luces de la noche, el abandono substancial, el viejo y su enfilar hacia otros bares, pero la noche no perdona y avanza, sólo son recuerdos y pasajes subterráneos, es una suspensión que no comprendo, quizá ya haya muerto y no lo sepa, pero ya lo dice la niña que me acompaña: no pienses en esas cosa, ¿es esta niña mi madre?
3. ¿Te da miedo este descenso hacia la costa, estas curvas peligrosas, la segunda marcha y el freno como herramientas?
Se trata de eso, pues.
Sentir la aspereza, la dificultad en la conducción. Me resigno o continuo hacia delante, se ve el puerto, sus grúas, cómo la bahía es una multiplicación de nuestros miedos. El cielo es superior a cualquier miedo. La oración es una llave, ¿por qué lo niegan?
La tierra de mis padres se preserva en su recuerdo. Les veo y son jóvenes y yo no puedo hablar con ellos. Es un sueño, es una presencia, es un presentimiento. Apago mi ordenador y hay un silencio perfecto. La guitarra eléctrica es una vía de conocimiento. No lo dudo, ya no dudo, no hay lugar para la inquietud.
11.5.10
warlords
Árboles: Una pasión, un encuentro casual, nuestra seguridad, el perfume y el balance austero: hierro y nunca latón, paseos entre acacias, paseos bajo el manto espeso de los plátanos al borde de un río [¿recuerdas, en Portugal, aquel túnel vegetal, traspasado por los rayos del sol y unos niños que se bañaban en el río, su pelota de cuatro colores y sus gritos, recuerdas aquellas postales?], pasadizos, almacenes, vallas, setos, castaños, higueras, catalpas, un árbol que alguien trajo de china, quizá un fraile franciscano, pies de pato, el limo, la estela que la barca con motor fuera borda deja sobre el río.
Conexiones 1: Vio a los gemelos tras la ventana. Uno rubio, el otro moreno, sus uniformes del preescolar y una alegría propia de la primera hora de la mañana. El padre era un látigo, la madre una fortuna, caminaría hacia las fiestas con un velo de plata roja. ¿Las claves están a disposición de todo el Ministerio? ¿qué sería de ellos en su edad adulta? La pregunta voló sobre nuestra indolencia y era un espejismo. No teníamos autoridad para establecer pronósticos, para desvelar en futuro. Eran nuestra condena, eran nuestra salvación.
Conexiones 2: En el coche le contó la historia de su tío. Toda su vida, sin apenas haber trabajado, con el sustento de una pensión, se dedicó a acudir al mismo bar durante treinta y seis años. Allí, sistemáticamente, bebía ocho copas de vino tinto, lo que venía a ser casi una botella. Su mujer lo soportó, porque no había otra palabra. Había sido un hombre atractivo, pero, desde que ella podía recordar, era como una esponja hinchada. Su flatulencia, su mal humor, su mirada de vidrio. Finalmente la cirrosis acabó con él. Los médicos le propusieron un transplante siempre y cuando se comprometiese a dejar la bebida, pero él se negó. Eso sería el equivalente a estar muerto, le dieron el alta y fue al bar. Ese el bar que traspasan, del que te he hablado.
Manchester: Había una posibilidad pero se desmoronó. Nadie tiene la capacidad absoluta de decisión, hay leyes que imperan, subterráneas e implacables. ¿Guardar silencio? Guardar silencio. Y era un mapa que ardía sobre una mesa de mármol, la imagen la grabó en su memoria y ahora lo acompañaba en su ascenso a la montaña. No había elección, habían decidido por él y tal como se desvanecía el futuro, el presente resultaba luminoso en su intensidad, en la vulnerabilidad de los peatones. Antorchas, la noche, un perro cruza la avenida, luces, cigarrillos, amargos licores, el principio de una larga espera, la metáfora del viaje, la metáfora del navegante, el acaudalado mentiroso despliega su arte y se mete la mano en el bolsillo y extrae billetes grandes y falsos, la moneda es de oro, la moneda es de madera. Aviones que no despegan, las variantes, las variaciones de un modelo son ya otros modelos, no percibo la diferencia en esta hora de olvidos y renuncias.
10.5.10
driver
Caminan por la orilla del río. Los árboles sumergen sus ramas en el agua, ¿es algún tipo de continuación, una extensión, un ensanchamiento de la noticia de la muerte? ¿Hay en toda visión un símbolo? Las perfecciones adquiridas se desdibujan en la lámina que se forma en aquel remanso [¿recuerda, tardes de agosto y la desnudez de los cuerpos amados?]. El vino es ácido, picante, áspero, quizá helado de bodega bajo tierra y campos eternos de trigo y cuervos, negros cuervos en la última hora: descienden de las higueras y tras el viento hay otra realidad. Eran aquellos almacenes de patatas más allá de la montañas, eran sus chapas brillantes a medio día, como el castillo de plata o alabastro que el sol destaca en el paisaje, pero sólo era eso: un almacén de patatas [así lo explicó el anciano, porque en ello se esconde una sabiduría que traspasa fronteras y se establece en cualquier paisaje: nadie se debe fiar de las apariencia, nadie debe confiar en su vista, pues este sentido… así hablaba aquel viejo sólido y pleno de lecturas y viajes, aunque, paradójicamente, nunca había abandonado el pueblo, la aldea, pero tú ya sabes cómo los viajes pueden llegar a ser, como se constituyen: ¿cuál es su olvido, su poso, su sedimento, la arena seca de tus manos?].
Paris tiene un condensación de cuerpos y ventanas, pasadizos y callejones que desatan todo el fulgor de los amantes, la piedra y la preparación para el amor. ¿Hay otros cuerpos en esta balanza?
rojo
acero
blanco
agua
serpiente
cinco
I'm ready for you
aulas
excremento
corazón
carretera
fiebre
mano
diciembre
sanatorio
conexión
tigre o león
flexión
alegría
agosto
separación
puente
automóvil o ritmo
equalizador
memoria
drive
manhood
separó_calendario, trueno, cuerda, corazón, llama
esperaron_tormenta, días, azote, latido, fuego
Los túneles muestran una posibilidad que asusta. Ella lo repite en el vagón del metro. Es una sorpresa que haya llegado hasta Londres, pues aquí siempre es invierno. Recubre una capa dorada la cadencia de sus palabras, ¿absorberá la ciudad sus significados, los triturará como tritura los cuerpos humanos? Alegría que fundamenta los esfuerzos por conservar la rotación de la Tierra. Hunden sus manos en el lodo del río, cuando la marea está baja, igual que otros hicieron hace dos mil o tres mil años. Ritos que no se desvanecen en la plena y pletórica cibernética. Otra mirada tiembla en sus ojos y su sorpresa conjura la desavenencia de los túneles.
8.5.10
band
TELEFONO: Cuando habla por teléfono desconoce el significado de la palabra presente, ese significado que nos pertenece en esta casa pues es nuestro y su desconocimiento: el ámbito de suspensión y olvido, el refugio o la cabaña en el centro del bosque [sé o sabemos de aquel filosofo, pero nuestra familia poseía una cabaña en el centro del bosque mucho antes de que nadie escuchase su nombre porque eran mis antepasados los leñadores que trazaban los senderos en el bosque y él recogió la metáfora, pero no es su nombre lo que a nosotros nos interesa, ni el uso que de de ello ha podido hacer o no ha podido hacer, hay aspectos nucleares que, es obvio, se han de mantener ocultos].
Oye a su padre hablar por teléfono y sabe quién está al otro lado. Por eso el tono del padre es de lamento y tristeza, cuando, antes, mientras regresaban a casa en coche, hablaba sereno de la vida y de la muerte, del vino y de esa necesidad de controlar los venenos. Es la autoridad el núcleo, nada más, uno siempre debe mandar, ¿es el imperio de la persona sobre todas las cosas? No, es el imperio sobre uno mismo, así la totalidad se subordinará. Didáctica visión en las horas de los volantes hospitalarios y el frío, pero al otro lado del teléfono está aquel que no dice más que el peso te ha de hundir en el abismo de tu propia muerte.
TELEFONO: ¿Podremos acallar tus palabras?
Caminaba por la plaza con su padre, el coche aparcado y el tabaco en el olvido. Senderos que conducen a la playa. Rocas, hogueras, rastrojos, el invierno de la vida o la imagen del navegante.
6.5.10
iconic
Era alto y tenía el pelo blanco. Fuman sin cesar, pensaba mientras el tren no llegaba. Las estaciones de tren tienen una significación especial. En aquel suburbio su vida tenía el color amarillento de viejas fotos.
¿Eran fotos de hombres muertos ya, enfundados en sus trajes, enhiestos sombreros negros, corbatas azules y almidonadas?
Doces alturas, vinilo en las puertas, sofás de marrones, él fue el primero en decírtelo. Los coches negros, en el andén hace frío, 70% off. En aquella céntrica calle se permitió un trago a la pequeña botella de whisky, una verdadera altura y las curvas de los edificios, sus volutas, el espejo de las noches, sin interrumpir el curso de los misterios de las tardes plenas de verano con las estructuras de adolescentes y vino barato. No lloverá.
2.5.10
public
1. Exámenes, sus gafas gruesas, su pelo negro, significa viento y noche, un colgante que es un cristal, estados de gracia y milagros transparentes cuando el hijo perdido camina hacia su bachillerato de drogas y cigarrillos.
2. Las drogas son libertad, las drogas son misterios, las drogas son el nombre que el esclavo reclama para sí. No usen los juguetes con tanta alegría, susurra el demonio a la entrada del club y ellos besan su mano fría y enjoyada, sortijas con piedras rojas que son su infancia y la idealización de un idioma que ya no es el suyo. Cortinas rasgadas y en el exterior llueve y no se detiene el carro y los gatos retozan en el solar amado de los señores muertos.
3. Dobles, duplicados, interior.