engaños, mentiras,
tras el teléfono le dicen que ya han abonado la factura
del taller, y es mentira,
no quieren saber nada de todo esto
¿dónde está el coche?
son viejos y conocidos trucos, yo los aprendí en mis años
de poker y vino, de humo y salvaciones en la última hora de la noche,
ay, pero hoy es distingo, la madre me ha dicho que no es así y yo le pregunto
a las tres de la tarde si tiene la moneda que de Londres ella trajo
pero no es cierto, notas, teléfonos, sabia y soldada a la tuerca, no es otra
mentira, me dice que no y una ecuación podría desvelar tu nocturnidad y
la colección y la presencia ejemplar:
lo admira, lo pesa, lo valora
es el fruto de una excursión a Blackpool, tarde y repentina y sin diagnóstico, allí
estaba, a la espera de ser rescatado: relojes eternos que han de despertar nuestra propia muerte,
el coche se ha estropeado, la bahía, los barcos que salen a pescar, extrañamientos y concesiones:
sin puntuación, al menos hasta mañana