17.10.09

red and blue

Llegó tarde y se sentó apresuradamente: "Historias oídas en la radio, en el sur de Londres, en un cementerio, los zorros levantaron una tumba poco profunda de dos bebes gemelos que habían muerto días atrás, esparcieron los cuerpos por todo el camposanto" Era importante fijarse en su rostro, mucho más que atender a su relato. Y en sus manos, y en el paño de su chaqueta, en los dibujos de la corbata: amebas sumergidas en un lodazal rosa y rojo, pinceladas de azul y briznas de un verde imposible. Más allá de los lienzos y la albúmina, que es el corazón del blanco y negro, estaba el núcleo de su persona . Ninguno de los presente se atrevió a dudar, aunque todos tenían sus reservas. Porque le gustaba fantasear y su pasión era tal que arrastraba a todos los presente, y aunque la verdad fuese evidente y la mentira (o lo inverosímil) palpable, ésta última no dañaba a nadie. Quizá interese ver el reflejo de su rostro en el espejo, como la impronta, la huella de sus insomnios.

Escuchó al hombre de la americana azul cielo. Tenía apostura, la seguridad, la certeza de mucho dinero y buena posición. Fuera le esperaba su mujer, mechas de rubio ceniza y la llave de una casa en la colina. Sus gemelos jugaban con un coche de plástico rojo y azul. ¿Era su nombre o un apodo de infancia? Almas y fuego, la moneda, el futuro y la duda, la vida es muy cómoda y la muerte no se debe pensar.