10.10.09

no other

Pianos, duplicados, expectación, los peatones se mueven con rapidez, detesta los adverbios (?), cruza la calle, estira la mano y llueve. Las mañanas son agradables. Hay una oveja en uno de los parques de Londres, es esponjosa y lenta, nadie la molesta, nadie la mira. La hierba crece, estanques, amarillo o naranja. El azul, el rojo.


(...) hablamos durante una hora, quizá más. No tenía las cosas claras, dudaba, en definitiva: dudaba. No es de extrañar que tenga miedo, se enfrenta a las consecuencia de su error y sabe que no hay lugar para postergar la responsabilidad, nadie entendería un lamento, una descarga. Tendrá que tomar una decisión, evidentemente, pero eso ni es fácil, ni rápido. Y carece de tiempo. Yo no sé qué decir, qué consejo darle. La urgencia es mala consejera, se me ocurre, pero hay tanto que contraponer, no es una digestión agradable (...)


Miliarios, millas, emperadores, el viajero, misterios, Vendré a la noche y dejaré mi equipaje en la entrada. 1.400 metros.


Viejas escuelas abandonadas, grises, su tejado desmoronado, recuerdos, olvidos, la maleza entre los muros, el humus ha comido los libros, el pasado está presente en los árboles, fosos, cimentaciones, textura y transparencia, aquellos cuerpos que fueron jóvenes, el amor, el deseo, amanece y el paso del tiempo constata el olvido. El pueblo ya no es el que era. Luz eléctrica, teléfono, máquinas de escribir y relojes, televisores, campanas al medio día, días de intenso sol, el verano eterno de la infancia y su tallo quebrado, ahora no hay niños, los viejos se sientan a la puerta y son indestructibles, quesos, cabras, vino, acero, cuajo, pan, trigo, barro, San Juan de la Cruz, el pozo, la cadena de frío hierro.