A. Hay tres libretas sobre la mesa de la cocina, las tres libretas han sido completadas a lo largo de la semana anterior. Durante el último año han estado presentes en cada equipaje, en cada viaje, en los paseos diarios, en los intermedios del trabajo. Son las anotaciones que comenzaron un mes de julio y que culminan otro mes de julio, son notas rápidas y dibujos y esquemas, croquis, retratos, apuntes y citas al vuelo, arrancadas y succionadas, locuras interiores y posteriores descensos al abismo de lo ordinario, lo cotidiano en su punto de ebullición. Cada persona tiene su momento, pero todas no pasan de ser una arbitraria conjunción de posibilidades, un inventario de gestos, sonidos y ausencias. Hay una totalidad por descubrir, por ensamblar, la totalidad se muestra en el arte del paseo y en la artesanía de la lectura, como orfebre o ebanista. Una torre invertida, un paso entre dos ríos que confluyen en una garganta, un profundo tajo en el paisaje, el despertar de una ninfa sobre las copas de aquellos árboles sin nombrar que adornan la ribera, una ciudad de alma de acero y piel de barro y cobalto, rojo, blanco, verde melena, algas en los hombros, el cuerpo sumergido en el río y niños y niñas que juegan en la orilla con aros y cometas y cuerdas, la ciudad es un resplandor al mediodía y se encienden sus tejados y sus torres de ceniza y alabastro, ¿qué es, pues, una guitarra eléctrica? ¿un nombre o hierros y maderas incesantes, el trueno de la postmodernidad, ay: época nuestra, tan nuestra? ¿podría vivir ella sin ella, sin su tacto y su facilidad y su engaño de decibelios y vatios y voltajes, agujas oscilantes, intercambios y señales perfectas, entender a su través toda la poesía y todos los cambios, el alma de sus dietarios: cambios?
B. Estuches, lápices, cristal, bola y cristal, esfera y mercurio, cambios, gas y zoom, el taxi negro que cruza la noche camino del burdel lleva en su interior al hombre que fuma, que siempre fuma y se transparenta en su indiferencia, ya que allí, en el burdel en el bosque, habrá de obtener los patrones y los esquema para su plan. Medita y la ciudad se muestra ante él, es un fondo idóneo de tristeza y ausencia, ¿por qué un plan? ¿por qué la vida no se detiene en un nombre, por qué rueda en constancia de muerte y nacimientos, orto y ocaso, abrazo, cuchillo, préstamo y deuda, amor y didáctica del robo, el crimen que no cesa, la generosidad que lo anula? Complementos que se explican en el sonido de sus nombres, más allá de la propia luz hay otra luz definitiva y concreta.
C. Cita_encontrar un poco de consuelo en los libros leídos y en sus frases dignas del recuerdo, propicias para ser copiadas en una libreta y atesorar en ellas un conocimiento, un saber que gira en torno a la necesidad del centro y su inserción.