24.7.09

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1. Viento. Las grúas del puerto son verdes y azules, sus perfiles son hermosos los días con sol en la última hora de la tarde: se recortan contra el cielo y la estructura desaparece y la silueta es algo más que hierro, cableado y cristal. Hay monstruos submarinos que emergen durante el verano y se deslizan por las playas hasta alcanzar los apartamentos y los chalets, despacio, allí se instalan. Flotan en el aire banderas y banderines, colores y triángulos, plástico y tela, el tacto de la noche. Las verbenas se multiplican: conjuntos de diez o quince personas esperan en la carretera, hay una mortecina luz que les indica el camino y una vez más se produce el milagro: el baile es la música y la música es el baile, en su íntima trabazón. No contestó y la arquería se desdibujaba.


2. Reverberación. Propiedades físicas que se atesoran en el interior de su cartera en forma de papel y rotuladores, destaca el frío y los veinte minutos para llegar al trabajo y nada es posible al tiempo que se abren las puertas del invierno [todavía es verano y los tiempos muertos son necesarios y precisan su particular cuidado y estructuras y caminos hablan de todo lo que se dilapidado en el pasado y regresa con la apariencia de una muerte en vida, ese recuerdo]. El palacio es un punto más que un edificio, sólo bastaría pensar en el gran helecho que se eleva a la entrada, en el el pesado roble, en el cedro centenario: su resina y el amarillo reflejo cuando hasta ella llegan los rayos del sol. Camina por el sendero con la cartera de administrador, la cuentas han sido presentadas y una vez aceptadas buscaran el depósito del archivo la oscuridad eterna del sótano, todos los recibos de los últimos siglos se disponen allí en la extensa variedad de carpetas y archivadores. En su casa habrá de pensar en la disposición del jardín, en la gruta y en los últimos gastos que ha ocasionado la reparación del tejado y en los jornaleros de la poda [pero no hasta el final del invierno y ahora estamos en la plenitud del verano, si es que a esto se le puede llamar verano]. Es una casa sencilla a la vera del mar, se pueden ver las islas y con un poco de esfuerzo los tejados del palacio y en las estanterías se disponen los libros de Historia como guardianes de su ocio: ¿tiene sentido la indagación? Fuma cigarrillos y bebe café negro, ha perdido su pelo y siempre lleva corbata, incluso en verano. Su soltería es una marca de fábrica. Gafas y bigote, patillas y anillos de oro y brillantes, rubíes y esmeraldas, una pulsera y una pluma muy muy muy cara, es el objeto más valioso que posee, la cartera se apoya contra una pared y tiene la apariencia de los viejos reptiles disecados en los escaparates de las pastelerías del centro del país de los vampiros: una vez le llamaron vampiro, fue en París y lo recuerda con frecuencia, cuando se mira al espejo: sí, es pálido y sutil, glauco y transparente, ámbar y metálico. Sin reflejo.


3. Andante. Pantallas, teclados, plástico gris, plástico blanco, la tela negra y el espesor justo, la suave entonación, un perro, el taxi negro en la noche se desliza hacia el puerto, baja las cuestas a gran velocidad, pistolas afiladas y recortes de periódico sobre la mesilla de noche, neones y fluorescentes, la luz pálida brillan en  el rostro de los jugadores de cartas, fichas y pantallas, billetes y monedas, el licor, la herramienta dúctil, la calculadora de bolsillo, el segmento opuesto a su sofá, el puerto está desierto a esta hora, no queda Coca-Cola, tampoco hielo, ni limón, alguien bajará al bar y comprará lo necesario, la partida sigue su rumbo y el taxi ha sobrepasado el Muelle de Pesca de Altura, los astilleros, los almacenes, los efectos navales, la plaza y el pequeño almacén donde se han reunido en alguna ocasión, tuerce hacia la izquierda, el frío metal es muerte y asfixiado minuto, tan largo como su esquema en el lóbrego bar donde se despacha la coca incondicional y nocturna, suficiente para otra partida. ¿Las cartas son un medio de vida? ¿Obtiene así las ganancias suficientes, como el sostiene y justifica su doble vida, para pagar los gastos de construcción de la nueva casa? Nada de esto tiene importancia, lo fundamental es el centro de sus derivas: la nocturnidad, los ordenadores negros, las pantallas, la vídeo-vigilancia, el acopio de monedas de las propinas, el sudor frío del jugador, el límite de la ebriedad, la coca y el paseo por el puerto, cuando los barcos llegan de su labor diaria y apunta el día, sin vanidad y alejado de sus propias líneas de fuerza.


4. Consejo. La velocidad era excesiva y conseguía transmitir una sensación de peligro que le resultaba inquietante, los árboles se difuminaban y en las curvas se veía empujado contra la puerta, y el cinturón de seguridad le molestaba. No dijo nada, dejó que hiciese, que su nerviosismo guiase el coche, sin retardos, le miró y eso fue suficiente. El silencio tiene efectos y contrapesos, hay una suave brisa que inunda el coche, que se ha detenido en una área de descanso junto al puente [fino esqueleto de animal larvado, estilizado perfil y untoso cuerpo del que la lluvia gotea sin pausas: líneas sobre el barro del suelo formadas por concéntricos e irregulares círculos,imperfectos en el ejemplar, perfectos en el conjunto]. Lo hablaría más tarde, pero en ese momento no había otra cosa que silencio.