1. Mercurio. Sol de medio día, claro y alto, el calor y la desnudez de la playa: como una manada de monos se estiran frente al mar. La absoluta desnudez, mujeres, hombres, niños, los viejos y las viejas, hirsutos, quemadas pieles, cuarteadas, ojos densos y pacientes, el error, la tortura, su equilibrio, su compensación. Abierta la noche en dos partes, se muestra el humus y la cenefa de algas que del mar emergen, es su cadáver violáceo y la espuma muerta de los días de ebriedad y autopista y velocidad y peligro y vida y muerte en una sola cara, en una única moneda. Hoy no habrá vino, sólo ese contemplar la playa y la familia de monos, sus cuerpos sin pelo y ese blanco sobre la arena blanca, sus toallas y el áspero constatar la biología en sus genitales.
2. Agua. Atravesaron la playa sin prisa, a un paso lento y constante, los pies en el agua y cigarrillos, los bajos del pantalón mojados, la liebre tatuada en el hombro y anillos en el dedo meñique, un sombrero rojo y un foulard azul, en los ojos la chispa del has, la paciencia del orfebre entregado a la frase y al verso, y rimbaldianos eran sus pasos y sus meditaciones, libres de toda atadura, en su aspecto más habitual, porque la disciplina siempre exige sumisión a otra voluntad y a ello estaban dispuestos. Nadie puede estar seguro con las ondulaciones y encuentra en ella perlas y almendras y pistolas y cenizas bajo la nube ámbar de topacios y esmeraldas y cárdenos senos, coños y hachís de farmacia, tobillo y cenefa. Ha llegado con el día y en el día se abren huecos y miserias, sobre ella triunfa el sonido y es ahí donde se puede encontrar la única clave posible: la ebriedad, el vuelo de un suspiro y esas sonrisas veladas en las entradas de los bares en la última hora del día. Profundas simas de azuladas algas, oscuras y egregias disposiciones: ahí estàn los libros que he quemado durante el Ïltimo año, son imprescindibles como todo lo que se renueva en el olvido, la materia de la eternidad y la infinitud y es fluir constante y concreto.
3. Tobillo. Oro, laca, amarillo, negro, ceniza, dosis, letargo, espesor, amargos enemigos, cerveza y cien centauros, la piedra, la losa, la làpida y disco en plomo y su rama y su mano y su río de líquido hierro, fundente abismo, en el abismo es ella y su soledad de calles en noviembre, junto a las vías del tren está su casa y su dietario y su transparencia de cristal y plástico rosa y verde y blanco y es ese el nombre que podrás atrapar en una colección de bombillas de colores y no es ese tu interés porque sobre sospechas descansa la intuición y mañana ya no es hoy y estará sobre la mesa el giradiscos donde se desarrolló tu adolescencia y es oro y es laca y es el negro pelo que amarillo fue ayer y hoy verde de ese París que no serà batalla por presenciar.