28.7.09

ballroom

A. Espacio: he amado las salas de baile como nadie antes lo había hecho, sus luces y sus colores, los tapizados, el veneno de los licores, los pasos en falso, los discos y las muecas, el brillo de una navaja o el acero de un beso, la presencia de la cocaína en mis venas, he traído de lejanos países el beso ardiente del hachís y la mano amiga lo ha derretido como si entrañas de un ave fuese, así se aventuraba la sucesión de los días y las noches. Ahora vivo y recuerdo, anochece y en la cama pienso en todos aquellos que inauguran su nocturnidad, en el estallido de fiestas y carpas y circos y payasos con la botella en la mano, con su adicción alcohólica, se reflejan en mis gafas (es la hora de la lectura y en ella los fantasmas son menos dañinos, así es el aquí y ahora donde los conjuro). No, es el sueño el ámbito único de palomas y pulsaciones, mi corazón marca el ritmo del baile más allá de las casetas del río, sabor de coñac viejo y espuma de verdades y coños dulces e hipnóticos. Tapizado eléctrico, madera enhebrada sobre la superficie pulimentada que es acero y vidrio, su boca es brillante y sus palabras son fluidas corrientes de vértigo y amor, amor por los animales salvajes y la corrupción de la sangre y la música eterna de una eléctrica guitarra entonada o afinada en un Sol menor que da a todo la tristeza figurada de los últimos paseantes, glorias menores de la provincia.


B. Piedra. La presencia de aquel vinilo snob (esa es la palabra que empleó durante la conversación, vino y cerveza y tabaco en un bar del puerto) fue la constante de su juventud. Ahora puede decirlo: 1965, estalló la música y la música era la razón de aquellas noches, el pelo largo, trajes de terciopelo malva, camisas rosa y zapatos de charol con hebilla de plata, gafas de sol y asimétricos cigarrillos. Así engendraron a su primera hija y la música escribió un destino que se cumple día a día, la niña nació en mayo de 1966 y era tiempo de ahorro y pasatiempos gratuitos. Escorzo. La silueta otorga una idea, es la persecución, la captura de las metas y los giros, así aparece la luz y la sombra alimenta los barrancos. Cambian las conexiones y se mantiene el ritmo del flujo, hay nuevas válvulas que permiten una mayor afluencia y coloración de los motivos, se elevan las finas briznas de hierba hacia el sol, su verde transparente es el dolor y la posibilidad, hay caminos entrecruzados y manos abiertas. Habla sin contención y su hija es un idea, un algo, una vacía estructura de penitencia y compulsión, así lo dice, así llegan hasta el mar sus palabras.