15.9.09

s/t

Es una sombra que todas las mañanas del año se eleva sobre su cama.


Cien, monedas y tabaco,

alarma, exterior y prisa, dejó en su mesa

de despacho toda la calderilla y por eso

el billete doblado, son cien

euros, sobre los folios no dijo nada, pero todos sabían

que podrían esperar un descuento, el dinero

preocupa, se juntan diez o doce sacos, el tiempo es adecuado

para la venta y no esperar es una insensatez, todo es abandono

pero no espera.


Desde su casa hasta aquí hay tres kilómetros, tiene una nariz afilada y el pelo totalmente blanco, cuando habla desprecia a su mujer y ha hecho muchas trampas en el último año, ¿por qué no pensar en la palabra trampa?


Se dirige a su trabajo y parece un hombre más, no hay nada que indique sus miserias, no hay  nada que muestre ese interior, le saludan y es un hombre bueno, al tiempo en que todos esos desconocen el precio que cada día paga, la inmundicia que son su actos, cómo le interesa el poderoso y desprecia al débil y después postula todo lo contrario en el café de la tarde, ay: esas cafeterías llenas de opiniones, ceniza y caspa.


Su ropa es cara, porque necesita fingir. Ni siquiera le queda bien, pero ha aprendido cuáles son las etiquetas, dónde comprar y por qué impresiona un reloj tan caro. Se cruzan dos patos en el río y nadie adivina que el hombre que los alimenta (...), simetría.