- Los jóvenes del siglo XIX y sus padres...- comenzó el general
(El Idiota)
Anotó la cita y colgó el teléfono, adoraba su trabajo porque le permitía la lectura de una manera continuada. Tan importantes eran sus incursiones sistemáticas, completar a lo largo de dos meses una lista de autores cuyo apellido comenzase por una letra del abecedario: A Artaud; B Balzac; C Céline (...); Z Zola.
De ocho a tres, allí sentado, cada dos días una novela o un ensayo, o el vuelo de un libro de poemas, alternativamente. ¿Por qué había copiado aquella parte del diálogo del Idiota? Reflejos, simples reflejos o reverberaciones.
El Idiota; edición de bolsillo, pastas rojas y naranjas, ilustraciones en
old-fashioned plumilla
y manchas de café, hay frases subrayadas y en la hoja de reserva: un nombre y una fecha, ilegibles (han sido tachadas con saña).
Fue comprado en una Feria del Libro Antiguo y de Ocasión, ¿tiene sus historia? carece de importancia, el presente pesa y no hay más relato que el que tiene ante los ojos, ha pensado en abandonar el libro para que otra persona lo lea. No subraya, al contrario: borra aquello que ha sido subrayado a lápiz.
Con spray han pintado en el muro de la entrada: guerra a la vulgaridad. Es el lema de un licor del siglo pasado (s.XX).
2.0 La bicicleta como metáfora del esfuerzo, una herramienta para desbastar prado y bosques, carreteras rurales, enlaces y superpuestas glorietas, nunca para surcar una ciudad, pero eso es otra manía............ o no, como dice el político en su ambigua estrategia.