28.9.09

london

LA CIUDAD (Londres) quedó atrás. Paseos y vistas tenebrosas, el recuerdo de una vida que todavía no se ha vivido, una próxima reencarnación, el reflejo exacto del río en sus ojos y la vida es una paz terrible, una fosa, una temida certeza. La ciudad bajo sus pies relata el concierto entre el amor, el sexo y la lujuria, la reproducción es un aparte que llegará en su momento, como todo tiene su minuto los hijos tienen su segundo. No hay torres, ni árboles, el cielo es un infinito y una línea de hielo ardiente, un amarillo o un rojo de incendio y renovación vibra en todos los campos, bajo ellos: el laberinto de una ciudad que nunca duerme y donde los duendes y las hadas son prisioneros de la construcción. Leyó el libro y sacó una conclusión errónea, lo comentamos, pero su error arrojaba luz sobre mis dudas, lo entiendo ahora, errar y acertar tiene su simultáneo movimiento


Londres no es una ciudad, es un estado, es un estilo, es una manera de vivir (más allá de sus márgenes).


Periódicos, fotos, libros, partituras, café, té, pastas y bailes erectos bajo las cúpulas muertas de los mercados muertos, bufandas y fulares, prendedores, escorpiones, paraguas, casas y vampiros, el campo y el río, el río es infinito y se arrastra más allá de las estrellas, teléfonos portátiles, monedas, billetes, el viento y la expropiación del cariño, cine antiguo, barniz seco, pan de oro, el azul más hermoso que nunca vio fue en un cuadro, aquella sala y su luz, los pasadizos, el despertador y el reloj de pulsera, diente de león, refresco rosa, ginger y burbujas, guitarras eléctricas, Mujer de Venecia Muerta y Londres no es Venecia, pero en nuestro corazón ambas son una. 


... respetad a los niños, lee en un muro...


He leído libros, visto cuadros y tengo un minuto para explicarlo, gustaré del silencio, me dejaré llevar por las explicaciones, entenderé y no diré nada. Es el silencio lo que de mí se espera (?), (¿siempre?).  Aquí estaban las tribus, y allí los leones deshacían la riqueza e imponían su magisterio, la fuerza de un golpe en la espalda, qué odio, qué terror, blanco y negro, 1984, era un buen amigo y la niebla le sepulta, es el tiempo y el rugido de las barcazas, hay un negro ángel sobre las buhardillas, salones oscuros con mantos japoneses, globos que felicitan algún cumpleaños y el licor de estas horas de la noche, para olvidar todos los monstruos que el día ha traído, que la noche acoge junto a nuestra cama.


Hoy dormir es olvidar la ciudad, el sueño y los sueño abrirán el reflejo de una otra vida en esta misma ciudad (Londres).