23.3.09

quiet

Desde la carretera se veían las graveras, sus torres amarillas y las montañas uniformes de arena, otros áridos eran otros tonos. Pasó frente a un aserradero y no dejó de llamarle la atención la ordenación de los listones, el acopio de troncos y el aspecto inquietante que tenían los cobertizos y el almacén. Un hombre enfundado en un mono azul caminaba con lentitud hacia la entrada, levantó la mano y la saludó, grito algo que no pudo entender. Le faltaba poco para llegar al pueblo. El hombre volvió a gritar, pero ella continuó su camino. Se ajustó y elevó el volumen de los auriculares. Debía centrarse en sí misma y todos los errores que había cometido en los últimos meses, que ella achacaba a la paulatina fosilización de sus esperanzas y quizá pensar en París no dejaba de entrar en ese continuo avanzar hacia la nada. El lugar hacia donde siempre uno se dirige, se dijo con melancolía. Vio el pueblo y todo le pareció mejor, vestido por la luz de la mañana, ardiente y quieta, detenida, y resaltaban las aristas y las paredes blancas y las vitrinas tras los escaparates y el recorte de los árboles del pequeño y polvoriento parque, con sus tristes columpios, con la caseta de madera, con las farolas de hierro fundido. Se dirigió a una papelería donde había comprado folios y bolígrafos. Recordaba haber visto allí una caja de acuarelas baratas y papel grueso, de un gramaje adecuado para sus propósitos. ¿Cuánto hacía que no pintaba? ¿Por qué lo había dejado? En suspenso estaba su deseo de establecerse en París y como un oráculo sus propios dibujos podrían abrir vías nuevas. Había un cambio, una metamorfosis en el día, en el paisaje y en su competencia. 


Fue ese aserradero, de memoria, lo primero que pintó, con trazos sutiles y en un claro camino hacia una abstracción deliberada. Nada que no sea susceptible de aligerarse merece la pena. Sólo los colores, sólo las líneas de fuerza, sólo el pensamiento de una ciudad nueva y un idioma nuevo, una manera de vaciarse transida de renuncias y ajena a las ataduras que la hundían desde meses atrás.