Comenzó:
- Yo sé que no está bien expiar a los vecinos. Cada vez que voy a la cocina veo la ventana del salón, un dormitorio y una sala. Siempre tienen tienen las cortinas descorridas. Es curioso, sólo hay los muebles necesarios. Ni un cuadro, ni un jarrón, ni una planta.
Había oído cosas parecidas, pero no recordaba quién se las había contado. Un rechazo absoluto a la decoración. Paredes desnudas, una mesa contundente de castaño, vasos, platos y cuchillería, una bombilla sin ornamento, sin lámparas, sin libros, sin discos, sin televisión, sin radio. Quizá quince o veinte libros guardados en un arcón, también de castaño. Hace años, en un pueblo perdido, en un devío a catorce kilómetros de la autovía, encontró un arcón así: devocionarios, tomos sueltos de una Biblia: latín y griego, inglés, un libro de poesía en alemán, desconocía el autor. Se reflejan los rostros en los cristales del vagón. Atraviesan el túnel y después el río aparece, barcas, pescadores y los coches se deslizan por la carretera que discurre paralela al río. El aspecto es el aspecto de las maquetas, es difícil decidir que es lo que otorga la calidad de maqueta.