Los bosques ofrecen una realidad misteriosa para aquellos que pocas veces los visitan y es un engaño, un desconocimiento impropio pero común. Los hombres y las mujeres de la ciudad son reacios a tener una relación natural con la profundidad del bosque, y es ahí donde reside su error, donde se produce el encuentro entre el miedo y la apariencia.
El otro día nos explicó cómo comportarse en un lugar así; los del pueblo os han de rechazar y vosotros debéis mirar hacia otro lado, pues en la displicencia está la victoria, sois unos elegidos. ¿Quién se puede creer eso? ¿Unos elegidos? Tenía el pelo blanco y muy espeso y una chaqueta como de terciopelo marrón, un marrón dorado, antiguo y con la misma soberbia que su sonrisa, que el vuelo de sus manos, se entrecruzan, se enlazan y trenzan sus palabras y el brillo de sus gafas. No era arte (dijo el fanático después citar un pasaje bíblico). ¿Unos elegidos? Aquellas calles, aquellas avenidas, los arcos y la muerte de un borrachín en los soportales de la plaza que hay junto a su casa: pues lo comentó delante de nosotros y le sirvió de ejemplo para mostrar la vida ordenada y la vida desordenada y cómo eso lo podríamos aplicar con la gente del pueblo. Pero estaba equivocado: ellos conocían el bosque y nosotros necesitábamos más de ellos que ellos de nosotros. Podría decir lo que fuese en su despacho, pero él no se adentraría con las máquinas en el bosque, bajo la lluvia y las agujas de los pinos, que flotan en el aire como una marea de verde fuego. No es poesía, pero él incidió en una cita: verde es un color especial y deben aplicarlo en cada movimiento, las máquinas responden como animales como bestias domesticadas. Nos dio la mano y agradeció el trabajo que nos tomaríamos en los próximos meses. Luego salimos a la calle y caminamos en silencio hasta un bar cualquiera, pedimos café y continuamos en silencio. Al día siguiente habríamos de comenzar a desbrozar el camino y a adentrarnos en la vieja y abandonada estación eléctrica, a la que nadie iba, desde la guerra, creo recordar.
herrumbre, yeso putrefacto, cascotes, hormigón, ladrillos rotos, musgo, arena, tierra negra, hierros, guijarros
indiferencia, el bar, la curva, presión, rojo,
pop-out