Debe arrancar el coche aunque no le apetezca. Allí, negro, brillante después de la limpieza que le hizo el chico de la casa. Le gusta y lo aprecia. ¿Libertad, satisfacción, la música en su interior, la conducción suave y ajustada al código de circulación? Hay un torbellino que surge de su interior. Habrá de llevarla a Madrid.
negro; coches cruzan la noche
y entre el brillo de sus faros
una silueta desvela
el descaso que yo construyo
cada noche. Esta noche.
[Escribió la noche anterior en el diario].
Se fija en los detalles: la forma de las copas de los árboles, los tejados, el valle, el resplandor del pueblo. Es un atesorar. Quiera hablar de un intangible con su padre, quiere transmitirle lo puede encontrar aquí. Hay olor y tacto, hay música y silencio, hay paseos y descansos. La noche es el aposento de los fantasmas, el día su lecho.