Tardes de sorpresa y alegría, caminos abiertos, rectas y la señal de lo propicio. A lo lejos, más allá de las bateas, un velero. Fumar, una baraja, el calor del verano, el sol y los libros que no serán leídos. Hay una palmera, una terraza y la botella de vino blanco. La realidad de la vida. ¿Quién les salvará? Ha pronunciado su frase con desgana, pero era necesario, con un contrapunto. No servirá de nada. Lejos, una cometa es azul y rosa. Hay colores que descubren olvidos y renuevan la vida. La realidad de la vida. Hay cosas en el juego que destruyen en íntimo convencimiento. La voluntad y la destrucción. No hay amor, no hay amistad, los colores del coñac, el precio de un habano, las ojeras, los labios rojos, una congestión generalizada. Ya es día y, abierto el cielo, fuera de los ámbitos de la noche, todo es tristeza. Monedas, billetes, tabaco.