29.4.09
opening - prelude 4: top
Debe arrancar el coche aunque no le apetezca. Allí, negro, brillante después de la limpieza que le hizo el chico de la casa. Le gusta y lo aprecia. ¿Libertad, satisfacción, la música en su interior, la conducción suave y ajustada al código de circulación? Hay un torbellino que surge de su interior. Habrá de llevarla a Madrid.
negro; coches cruzan la noche
y entre el brillo de sus faros
una silueta desvela
el descaso que yo construyo
cada noche. Esta noche.
[Escribió la noche anterior en el diario].
Se fija en los detalles: la forma de las copas de los árboles, los tejados, el valle, el resplandor del pueblo. Es un atesorar. Quiera hablar de un intangible con su padre, quiere transmitirle lo puede encontrar aquí. Hay olor y tacto, hay música y silencio, hay paseos y descansos. La noche es el aposento de los fantasmas, el día su lecho.
27.4.09
opening - prelude 3: tune
Aquel bar tenía las puertas verdes y los marcos de las ventanas eran verdes. Se había despertado temprano y se había quedado en la cama. La Semana Santa era un recuerdo más o menos próximo, las semanas que pasaban rápidamente y ella continuaba allí, varada, inmóvil. ¿Problemas de dinero? ¿París? Había hablado con su padre y le dijo que estaba leyendo, que daba paseos y que había comenzado un diario. Siempre habían tenido una afinidad especial. Así es la intimidad que se crea entre padres e hijas, le gustaba pensar, porque era reconfortante, una brújula. Le propuso una visita. Ella le respondió que todavía no, que era pronto. Le preguntó cuándo regresaría, si todavía pensaba en París.
- ¿Son proyectos o caprichos? Ha pasado mucho tiempo desde que te fuiste.
- Sabes que soy constante y terca, me tengo que curar y yo soy mi médico y mi paciente. El próximo mes debo ir a Madrid, nos veremos entonces, hablaremos y te contaré en que se basan mis problemas y cómo aquí encuentro lo que necesito. Qué palabra: necesitar.
- ¿Cuál es la enfermedad, si es que hay una enfermedad?
- El aburrimiento y sólo aquí podré ordenar lo que se ha desordenado. París sólo es una posibilidad, una referencia, un faro en la niebla. Siento ser cursi, pero no puedo decirlo de otra manera.
- Recibí un correo, en el que hablabas sobre la superstición y su poder, su fuerza que brota del interior de las personas y lo puede contaminar todo.
- Es un estallido, pero no es el momento, en Madrid hablaremos.
El sol esmaltaba el cielo y las hojas de los árboles. La voz de su padre había quedado en suspenso, en la habitación, una extraña proximidad, un velo que recubría los objetos. Sin decisión, la infancia regresó. Atravesar ese margen, redactar el computo y el asiento del día. Releyó aquello que había escrito el día anterior:
"Y el hombre me dijo: escuchas el cordel o me escuchas a mí. Pensaba que yo me había quitado el casco derecho del mp3 para oír su conversación, cuando si lo quité fue para hablar con la chica de la barra. Le dije que no le entendía, que no sabía a qué se refería. En su vaso brillaba limpio el ron, como una madera antigua, un barniz especial, untoso, un óleo, el aceite propio de los grandes maestros, una esquirla de luz en el perfil del vaso de tubo. Las puertas verdes, los marcos verdes, la barra verde y el rostro clorótico, quizá una enfermedad, quizá el mercurio que brota de los ojos y se extiende hasta llegar a las manos: enrojecidas, hinchadas, el resultado del vino, del aguardiente, del ron."
25.4.09
tape
Tenía sus años. Las cintas de cassette, cajas dispersas en el asiento trasero y viejos gustos aquilatados en el paso del tiempo se habían hecho fuertes. Partes del pasado se reflejaban en la elección de la música. Es importante para mí, la música es más que música, inaprensible y descriptiva: paisajes, sensaciones, otredades, profundidad y aligeramiento. Así, eso fue lo que dijo, ha habido momentos en los que no fui bueno, un demonio furioso, pero el fluir, la corriente de Bach me ha reposado, ¿parece imposible?, no, hay una cura en ello y al trasluz me tranquilizó. Se elevaba la línea de la melodía, camino de casa, el regreso a un cierto centro y un cierto equilibrio.
La casa... y pensó en esas expresiones que se repiten, que caracterizan a una persona. Se indica mediante una inflexión, tras un gesto, los ojos o las manos. Pero todo se explica, todo tiene su razón y es necesario encontrarla. ¿Realmente? Era así como debía pensar. Tal vez las nubes traigan lluvia, tal vez la tarde se haga eterna y nunca llegue la noche. Si las posibilidades se centran en determinar un sujeto, encontraría sobradas fuerzas. Cambiar, el cambio es posible, destruir un yo, construir un yo. Como un giro, las peonzas de neón.
23.4.09
Salamanca, le jour.
Era Salamanca, era luz, era vino que vuelve a estallar, pero ya no lo recuerda. A través de las celosías los conventos eran un incendio. No había ni humo de vanidades, ni esclavos de su poder. Sabríamos decir exactamente cuál era el nombre de la pensión y el nombre de aquellas chicas que vivían al otro lado del río. Era el vino y un demonio levantisco. No hablábamos de dinero, ni de riqueza. El silencio era la estación de tren y un autobús que nos conducía al Norte.
21.4.09
cover
Tardes de sorpresa y alegría, caminos abiertos, rectas y la señal de lo propicio. A lo lejos, más allá de las bateas, un velero. Fumar, una baraja, el calor del verano, el sol y los libros que no serán leídos. Hay una palmera, una terraza y la botella de vino blanco. La realidad de la vida. ¿Quién les salvará? Ha pronunciado su frase con desgana, pero era necesario, con un contrapunto. No servirá de nada. Lejos, una cometa es azul y rosa. Hay colores que descubren olvidos y renuevan la vida. La realidad de la vida. Hay cosas en el juego que destruyen en íntimo convencimiento. La voluntad y la destrucción. No hay amor, no hay amistad, los colores del coñac, el precio de un habano, las ojeras, los labios rojos, una congestión generalizada. Ya es día y, abierto el cielo, fuera de los ámbitos de la noche, todo es tristeza. Monedas, billetes, tabaco.
18.4.09
927
Para entender (?) a Rimbaud es preciso disponer de una guitarra eléctrica. Para utilizar adecuadamente la guitarra eléctrica hay que realzar un acento maldito en el día a día, en la nocturnidad y en la dejadas horas de los cafés y los cigarrillos. Hay reglas que no se deben transgredir, traspasar ese umbral es romper el ciclo exacto del estilo. El estilo es todo: quién no se vea capaz del esfuerzo que no me siga. Toda declaración cierra un ciclo y éste retoma su giro. Preserva tu aristocracia y deja que el mendigo que en ti hay aflore con su descarada ingratitud. Vestir de negro, fumar con indolencia, estudiar francés por las tardes y dejarse sumergido en los ríos olvidados por la ciudad y por los muertos.
Pour engendrer ma vie et pour me donner l´âme;
Mais je ne serai point ingrat ni malfaisant;
[Baudelaire]
La piedad al mediodía, reconocer los rostros, terminar por determinar la unión entre el mendigo y el príncipe, entre el pastor y el rey, su nexo: descomposición. Atravesar senderos y llegar al núcleo del bosque y dejarse arropar por la ebriedad sin venenos: los cuerpos desnudos. Alejados de la ciudad, entre el campo y la Historia, un humanismo febril y el veneno romántico, que no cesa y se genera, se refleja en cada distorsionada frase que no alcanza a reflejar en estallido de las celebraciones.
Je suis comme le roi d'un pays pluviex (...)
[Baudelaire]
Spleen: la acedía, y se incardia en el despertar, transcurre la mañana y no lloverá, hay imágenes que perduran. Se estremece el pequeño animal en la palma de la mano. La tierra negra, el tinte de los párpados de esa mujer que todas las mañanas te cruzas, arboles, setos y prados, sus zapatos, su bolso rojo, sus guantes rojos, el brillo molecular en los labios. Se disfraza porque todo es disfraz, teatro ordinario y con la necesidad de estar en el centro de la escena: ese es su ámbito y el redondo triunfo de sus pasos, acompasados y seguros. ¿A dónde se dirige cada mañana? ¿A su trabajo? Suponer es equivocarse, la equivocación muestra la posibilidad de nuestro reino, sólo la materia es posible.
16.4.09
sweatshop
Camiseta negra. Zapatitos de tacón, abiertos, y se pueden ver las esmaltadas uñas, negro profundo laca. Sus orejas grandes bajo el pelo, la larga y lacia melena, dos aros de plata, la sombra de los ojos morada, levemente morada, dedos afilados y anillos, reloj y el esmalte negro en las uñas, otra laca.
- Y yo ni soy perfecta ni imperfecta. lo contrario sería engañarse, como se adivinan las cosas, ese presentimiento.
- Bebe y tiene poder sobre ti. Con eso está dicho todo, si es que te parece poco. Nada puedo añadir, sólo que tengas cuidado, seas prudente y cabal, noble y despreocupada, que no le tengas miedo, en definitiva, pero que eso no te impida estar alerta. Bebe, y bebe mucho y tiene poder sobre ti, es injusto, pero es. Bebe en exceso y eso recubre toda su vida y te alcanza a ti. La ligereza es necesaria.
- Sweatshop [lugar donde se explota al obrero], más allá del río, era necesario coger el coche, allí estaba nuestro particular sweatshop.
13.4.09
cat
Vestía gabardina negra o chaquetón azul marino de botones dorados. Llevaba un paraguas negro. La mañana, a esa hora, era oscura y profunda, aunque el día despuntaba entre las nubes: una lechosa mancha, tonos azules, viento y lluvia, un tono de vino la atrapaba. El sabor del vino, la esfera interna que supone cada reflexión, la muerte y la luz, la oscuridad y las noches entre los atribulados perdedores, en el margen, en la esquina. Ya nada de eso tenía importancia, sólo por su recuerdo, su presencia y las descargas o explosiones de melancolía. ¿El tiempo que se ha perdido envenena el presente? Caminaba con decisión hacia su trabajo. Su aspecto era el aspecto de una empleada de banca y lo sabía, lo acentuaba con precisión. Formal, demodé, forzado, con oro y maquillaje suave y de tonos pastel. Entendía la tristeza y por ello se fijaba todos los días en ella: le miraba y era un relámpago, pero sin deseo, como una comunión entre extraños, nunca se dirigirían la palabra. Una mirada triste que se cruzaba con la suya.
Todo eso pudo leer en el correo electrónico. Como si siempre lo hubiese sabido. ¿Era tan triste? Si había cumplido cuarenta y no esperaba nada. ¿Era joven, no era joven? Habían compartido muchas cosas y no sabía nada sobre ella. La amistad tiene extrañas cavernas. Simas.
Elección, tacto y vino, trasfondo y vino, amor y vino. El tiempo de la primavera es el tiempo de mi melancolía, ella se suma y ambas compartimos la certeza de nuestro propio destino: unidas en el tiempo, alejadas en el espacio.
11.4.09
opening - prelude 2: tired
Podría irse el lunes, tras la Semana Santa, o postergarlo hasta que realmente sintiese la necesidad de regresar. La ausencia de una razón, el tiempo detenido o la simulación de actividades, el descanso. La acedía tenía una placentera novedad. Simultáneamente, no podía dejar de pensar en todo aquello que se esconde en los fragmentos del día cuando éste no se ve dividido: salvo las comidas y poco más. Sin distinción entre feriados y laborables, una continuidad asombrosa, que abre un abismo y cierra las puertas del sosiego.
La niebla escondía el valle, su perfil.
París es una ausencia.
París es una trayectoria.
París es el nombre de una ciudad.
París es transparente.
París es una realidad.
París es una parte interna de un organismo.
París es una perfección.
París es una construcción.
París es rectangular.
París es círculo y esfera.
París es trazo y deserción.
París es la parte interna de un organismo.
La función crea al órgano.
El órgano crea la función.
Se despejaría la niebla y sobre la mesa continuarían los libros, los lápices, el despertador, los rotuladores, los bolígrafos. Soñó con puertos y toros. Soñó con vientres azules y rayos de delicada escena. El valle era algo más que un fragmento de todos los paisajes recibidos. París, su reflejo.

