30.11.10
date
Calendas
En un buen lugar para morir: una colonia de vacaciones en invierno.
Palmeras agitadas por el vendaval, labios
e infantes, la lluvia entre la hojarasca, los bañistas,
el retrato de Elvis en un escaparate, el sabor
del whisky y la cerveza, el café de la primera hora
del día, atracciones cerradas, son los coches
de choque, caballos de celofán, las gafas,
negro sobre negro, cadenas, oro
y funámbulos, insomnes y la muerte es un instante.
La respiración se debilita. Tintura oscura sobre la almohada,
desciende la mano. La última inspiración.
Invisible mano que ilumina el paisaje
cuando cada mañana surco
los senderos del valle
y se hace altura el humo espeso y humilde
y la violetas amanecen en otra edad:
ésta que hoy poseo.
1941/1966.
1941/1966.
Cada instante se ha fosilizado en esta hora,
la sencilla estructura de los abrazos,
no se puede imitar. Las guitarras duermen,
sonámbulas, como herramientas sin engaste.
Elevada canción, el herraje cierto del estuche negro.
También, así, la última derrota, el último noctámbulo
que busca su cama: acero y agua en la mano abierta.
También, así, la última derrota, el último noctámbulo
que busca su cama: acero y agua en la mano abierta.
27.11.10
bottle
La niebla cubre el valle. Allí en su fondo, donde serpentea la carretera nacional, hay casas que nunca han visto la luz [= la exageración descubre zonas de sombra, disminuye el automatismo de la sensación, de la rutina, la tela infinita de la oscuridad]. La vía del tren es un surco. Paralelo a su geometría, un río eleva su vapor insólito, la constancia de una muerte y su persistente recuerdo: cementerios que identifican las parroquias, espadañas y olivos, cada oración construye, eleva la persistencia arenosa que el día ofrece en su despertar. Viaja. Una botella verde que esconde un licor asombroso o mágico.
Todo el amor del mundo no podrá levantarte de la tumba, dice con su mala sangre en la boca, negra y absoluta, el páramo rechaza su nombre, nadie pronuncia su nombre y la nieve comienza a caer lentamente, como la verdad que se oculta.
El automóvil se desliza por la carretera y el agua es un ejemplo/metáfora/ilusión de materia y nobleza. Serpientes de plata en el corazón húmedo del bosque, allí donde la respiración es un don y la niebla es la composición de todos los muertos al amanecer. La velocidad de la vida es la vida.
15.11.10
island
La isla se alza en la soledad del océano. Blanca y azul y gris. Entre la niebla despunta, agreste, escarpada, la línea del rectángulo portuario. El ferry es un fragmento blanco nuclear/polar, ondas azules: esbeltas. Gris es la fauna y la vegetación.
Los tres niños se asoman. La cubierta es un temor cetero. La niebla es fría y penetra en sus abrigos de paño oscuro. Los puntos de luz son casas y un camino se ve trazado por las farolas que no han sido apagadas. No ha amanecido completamente.
Así habría de contar su llegada a la isla años más tarde, recostada en el sillón de la sala, ante la visión del puerto. Cristales oscuros, moqueta, el confort, cálidas mantas de viaje. El té es un estimulo humeante, sabor de miel y canela, hay cigarrillos en la caja de concha y caoba, es un humo agradable. Jardines y naranjas.
Si era o no era ella carece de importancia. Le ofreció un cigarrillo y charlaron animadamente acerca de los viajes en tren, de como el tiempo se percibía en la distancia que las persona establecían: ya a nadie le interesa la conversación. Islas. Él se perdió en algún camarote. Le gustaría olvidar, pero no puede, ya no puede.
11.11.10
wasp
Todo se reduce a pensar en una estación de tren.
Era pequeña, el viento escarpaba por sus paredes: aluminio o ladrillo visto, vigas de hierro que asomaban su herrumbre impasible. El rojo es un color definitivo, aunque sus matices sean problemáticos.
La profundidad del húmedo pueblón no resulta tan amenazadora como se puede suponer, pero eso es lejanía, hoy sólo los campos se muestran abatidos.
La sensibilidad.
Fragmentos, topes, autobuses en los pueblos que limitan con Castilla: allí aprendí la posibilidad de una diferencia. El paisaje se agita. Arena, retamas, lomas, un pueblo, calle abajo, la iglesia, el descanso de los velatorios. Exactitud y vibración. Las avispas acudieron a la llamada del lobo, se agitó el río y su elevación fue el detonante, perros que callaron, los gatos no transmiten enfermedades, pese al error, la creencia fenece.
9.11.10
hit
Amaneció.
Los campos eran amarillos y el interior del valle, allí donde las amapolas crecen rojas sin estorbos, se iluminaba.
La fragilidad es una condición del paisaje, tan difícil de atrapar es ese suspiro.
Agitados los pinos tras las tapias del cementerio.
El día que comienza es su último día.
Los azules secretos, los azules dedales, las azules agujas.
Entre los campos de trigo la vida es un intento de invitación.
Se sincroniza, se debate la canción y el cantor es una polaridad que nos atrae
hacia sí, hemos escuchado la marea de la ceniza que desciende al abismo: tan extraña, tan compleja.
Sencilla es la estructura que se desmorona.
[5/11/10]
7.11.10
5.11.10
comment
Eran los negros teléfonos que en el corazón negro de la noche sonaban sin descanso. Campanillas que se afilan contra las romas aristas de la habitación: es blanca, eterna, blanca, el flúor y la bestia blanca. Números verdes palpitan en el interior del radio-desperador, pero ahora su vida es otra, una preocupación, el estallido de una ilusión o una esperanza. Hay algo paralelo, es la amada simetría, quizá aquellos números, quizá estas monedas. La percusión de las palabras contra la piel amada.
Es su mundo hermético: de espera y transición es el vuelo o el aligeramiento de un deseo.
Lápices, cuerdas, remedios, trueno, daños, agendas, Londres, secuestro, anfetamina, estrella que ni aumenta ni disminuye, la espera, galerías, el anuncio o la desesperación.
Hoy la noche no se hace transparente como transparente era en aquellos días sin dolor, ahora: afilada y sin angustia, su cuerpo es el comienzo.
1.11.10
22track
Noticias sobre [nuestras] enfermedad[es]:
Diariamente, los periódicos llegan a este viejo caserón. Duermen sobre la mesa del comedor durante días y noches, se forman pilas que una mañana cualquiera son rescatadas con una avariciosa/aleatoria premura, el desconcierto es la marca de fábrica. Nada indica que las noticas estén fuera del reloj que sobre el butacón cuelga porque lo intemporal se ha instalado a contracorriente, para el disgusto o alegría de los habitantes [todo está en función de su edad]. Nada. Con curiosidad hay una simetría en la que se muestra un foto. Ella se postula como la reina de la noche y su copa es un fino cilindro transparente colmado de diamantes y anillos, ¿son alianzas o son tránsitos hacia el amor en el final de la vida? Adivinar es un ejercicio doloroso, con suspensiones y desaciertos. Ya no confío en La Boca de la Verdad, una vez me mintió y es éste motivo suficiente para romper el testamento. Excluida de la herencia de polvo solar, ya no tiene sentido y así es expulsada de la calle principal. Secretos laberintos en los márgenes de los suburbios. La ciudad es una extensión con límites imprecisos, ha habido un incremento del 20 % en los casos de alcoholismo, la heroína vuelve a estar de moda, triste es el viento de este amanecer. Humedad y brillo de escamas en los adoquines, su letargo, el camino hacia el portal acogedor, ese lecho de cartones y sacos de dormir, la irredenta letanía del que agoniza en vida hacia otra vida [¿mejor?]. El caserón apaga sus luces, pacientes, el paro, abuso de bebidas de alta graduación. Nadie espera este amanecer.
La perdida de una moneda. Es el discurso de los compradores de diamantes. Se afila su superstición y ella sólo quiere paz y no palabras.
Hay en cada alimento una juntura. Se debate el lobo cuando la aldea es cubierta por la nieve. Se tronza la cadena que sujeta al perro, es un mastín, pero el lobo vuela diez centímetros sobre la nieve, sus ojos son el filo del dolor y la indiferencia. Sacos de diamantes que velan el sueño. A las cinco y media será noche cerrada y los ojos verdes del lobo iluminan la aldea. Le hemos visto hoy, de mañana, temprano, cerca del río: silencio, sabio, astuto, implacable, cruel, humano, muy humano. Es su rito, próxima la muerte. Hoy día de difuntos.
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