Sectores de viento y espuma, se decía que el escribiente debía atardecer despacio o verde azul, pero era totalmente opaco y sonrosado, quizá pálido. Sentir la niebla de la mañana, camino del trabajo, mujeres y hombres, sus ropas, el tacto de su aliento. No comienza el día cuando deseamos. Hay investigaciones que revelan un mundo paralelo: en esta ciudad, en todas. Es el claxon de un camión en las primeras horas del día, quizá la pintura blanca o los pasos de cebra. En eso no me parezco a ti, dice la niña, que se agarra a la mano de su padre. La mañana es ilimitada, sólo se puede abarcar una mínima porción de este tramo. Al tiempo, se multiplican sobremanera las posibilidades. Concordancia, unión, plástico negro.
A las cuatro (…)
Llegaré, sin duda, antes (…)
El metro tiene su (...)
Las conversaciones apenas percibidas en el autobús tienen la arista afilada, es lo no-completo, quizá roto. Metal, piedra, carne.
La acera / El acero
Se busca en el ámbito de los géneros la posibilidad del absurdo. Quizá hoy ya nadie lo utilice. Lo incompleto los desdibuja, pero acierta en su aproximación. Son nieblas, cantos, el sonido del saxofón, la trompeta, guitarras apagadas, gritos, palomas desveladas, la muerte próxima y el jazz de los noctámbulos cuando el día ya es día. No hay promesas, hoy atraviesan la noche sin pasión. Traspasados intentos. Quizá: Charles Mingus.