29.9.10
comeback
No es miedo la plaza, no es el centro de vuestra vida, sentid los desvelos de vuestras madres.
26.9.10
drafts
23.9.10
create
18.9.10
Zamora
Callejón sin salida, azafrán, duda. La tarde desciende sobre los puentes de Londres, pronto se define el día en los ámbitos de la música: inconcebible, sin marcos, abstracción o elevado humo de hogueras, son gitanos o dorados peces eternos. Hay en los márgenes del río granos de pimienta, es la minúscula semilla, el árbol se estremece al contacto de una mano, es la mano traslucida, es el agua del amanecer. Hay en Toledo una taberna en la que fuimos felices con el vino y el tabaco: negro y absurdo. Descolgados desde los muros de la prisión, son cruces o pájaros de lata, cristales que semejan fondos de jazz o el azul precioso de las vidrieras de aquella catedral. Tal vez Zamora, tal vez Zamora.
16.9.10
speaking
Palacio de Hielo: las paredes: plata y turquesa, los aleros: viento y fuego. Patinadores eternos, internos mueven el motor del mundo.Son jóvenes y hermosos, hieráticos, quizá crueles, quizá bondadosos, tal vez indiferentes. Hay ginebra en abundancia: blanca, azul, rosada. El zumo del sol es su alimento.
Hoy cumple 74 años. Su dolor es constante, la vida es dolor. Los negros augurios son pájaros negros que sobrevuelan la bahía, su dirección: el Sur. El río es un lámina de bronce oscuro, pues la noche transforma su astilla de plata en cobre o estaño, hay soles de latón y el plomo de una cuchara parece un imponderable, quizá imposible y, con todo, eso fue lo que leyó la noche anterior. Los primeros años fueron los más difíciles, pero eso sucede siempre, deberían saberlo: todavía lo cuenta con nostalgia, las monedas se estrellan contra el mostrador y es una interminable sucesión de cifras: oro, plata, bronce. No le deben nada a nadie.
Todas las estrellas adquieren la pátina verde, ese amado verde, después de su muerte. ¿Quién lo puede atestiguar, quién lo puede negar?
14.9.10
feed
Sectores de viento y espuma, se decía que el escribiente debía atardecer despacio o verde azul, pero era totalmente opaco y sonrosado, quizá pálido. Sentir la niebla de la mañana, camino del trabajo, mujeres y hombres, sus ropas, el tacto de su aliento. No comienza el día cuando deseamos. Hay investigaciones que revelan un mundo paralelo: en esta ciudad, en todas. Es el claxon de un camión en las primeras horas del día, quizá la pintura blanca o los pasos de cebra. En eso no me parezco a ti, dice la niña, que se agarra a la mano de su padre. La mañana es ilimitada, sólo se puede abarcar una mínima porción de este tramo. Al tiempo, se multiplican sobremanera las posibilidades. Concordancia, unión, plástico negro.
A las cuatro (…)
Llegaré, sin duda, antes (…)
El metro tiene su (...)
Las conversaciones apenas percibidas en el autobús tienen la arista afilada, es lo no-completo, quizá roto. Metal, piedra, carne.
La acera / El acero
Se busca en el ámbito de los géneros la posibilidad del absurdo. Quizá hoy ya nadie lo utilice. Lo incompleto los desdibuja, pero acierta en su aproximación. Son nieblas, cantos, el sonido del saxofón, la trompeta, guitarras apagadas, gritos, palomas desveladas, la muerte próxima y el jazz de los noctámbulos cuando el día ya es día. No hay promesas, hoy atraviesan la noche sin pasión. Traspasados intentos. Quizá: Charles Mingus.
13.9.10
ink
El coleccionista, a él, le apasionaba como tema de conversación, de charla indolente, de intercambio. Ese era el afán que le movía a viajar. Así se desplazaba a convenciones de bibliófilos, de numismáticos o coleccionistas de cómics o etiquetas de vino. Las vitolas de los puros, cromos de futbolistas, plumas o violines. Qué importa, siempre aparece la misma obsesión: fascinante e hipnótica. Hay muchas maneras de entregar la vida a un sinsentido, pero la vida es eso mismo: un sinsentido, nada nos salva de la muerte y la búsqueda de lo útil es tan absurda como la búsqueda de inútil, yo también soy un coleccionista: el coleccionista de coleccionistas. ¿Cómo? Pues para eso están las documentaciones, el happening y la performance, todo es posible: todo lo que sea susceptible de ser documentado.
- ¿Te parezco suficientemente postmoderno?
- Muy postmoderno.
Y así se alejó: calcetines en damero, zapatos rojos, pantalón verde, camisa amarilla y gafas de pasta azul.
12.9.10
stats
Trenes: sólo se lo deja a la que con ella vive. Separadas las monedas. Una guitarra eléctrica es una vía de conocimiento. La cocina, libros y papeles, andaba por allí, quizá eran trastos, pero la vida la tenía allí. Telarañas, la casa era suya, la había heredado de su tía, pero no es el mar lo que llega hasta su puerta, es un fondo inútil de gramáticas y tablas de multiplicar, ya casi hace un año que compró el estuche de lápices negros. Es un entramado de conversaciones, comidas humildes y atronadores pregoneros. Son esas palabras que en el campo quedaron olvidadas. Las rosas se transforman en espejos de la muerte, cada día están más hermosas, no son sólo las bonitas las cosas: piensa en cada movimiento, sabemos lo que sale bien, pero qué pasa con sus errores, sus olvidos, es la finalización de la contabilidad o el fin del verano. Ritmo, como si tuviera dieciocho años. Las luces se apagan en nuestro pequeño y portátil teatro.
10.9.10
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La construcción se había retrasado meses, quizá más de un año. Ya no llevaban cuenta de los días y la chimenea, el ladrillo y el equipo de aseguración, las vigas riostras, los precisos prendedores del ladrillo y el hormigón establecían una metáfora de un mundo que se asomaba con el desarrollo de la ciudad, inquietante, con desasosiego y hermético ritmo. No era sólo una obsesión, respiró hondamente. Las transparencias de la tarde atestiguaban la lluvia próxima, el carácter de las mujeres y los hombres de aquella provincia, absoluto negro durante la noche, la falta de imaginación, el apego a la tierra y a la calderilla. Venía de tomar vino y fumar habanos, que alguien había traído y, con la disculpa de ser quién es, le ofrecieron y no dijo que no: era melancolía o desacierto, tal vez las dos cosas, simultáneamente. Los perfumes como el café recién hecho o los habanos eran especialmente evocadores, construían una atmósfera impenetrable: por eso se quedaba abstraído y pensaban que estudiaba los pájaros, su descenso hacia el mar, las gaviotas colmadas de vértigo y furia, la noche tenía las posibilidades, pero ahora prefería dormir. Con calma pagó y se hizo un cigarrillo, escogió las hebras y mezcló un poco de hachís, necesitaba una dosis de embotamie_ los pantalones acumulaban barro y los codos tenían manchas oscuras como de grasa o agua sucia. Nadie lo dabe a ciencia cierta, pero hay dinero para terminar el edificio, lo demás son rumores, no habrá más retrasos.
7.9.10
duckboard
Placeres recónditos: las palabras de los enfermos, esos días en que parecen recuperarse. Libros que acaban de llegar en el correo de la mañana. Se interesa por asuntos que las modas han barrido. Son, quizá, senderos que se adentran en el bosque, tablas sobre tablas: oscilantes y comidas por el sol y la lluvia, como huesos calcinados: no es fácil que el fuego logre trastocar este orden. Son los ciclos, son la esferas cuando giran. Aquellos campos habían sido abrigo de trincheras y nubes de óxido o quizá cloro, era ese color azulado de sus mejillas, el afilado brillar de las cuerdas que sostienen el cielo. ¿Lo recuerdas, frente al océano, sobre aquella colina, las tensas cuerdas que sostenían el cielo: atravesaban las nubes y descendían hasta las simas profundas, rasgando el fulgor de las aguas: sal, plateados diamantes, estructuras solitarias donde se refleja la luna?
Etiquetas, uvas, vereda, síntoma, atención, película, verde película, tiempo, piedra, agua, gasolinera, trepanación, gimnasio, marcador, neón, salitre, quimioterapia, acero, show.
1.9.10
ex.cv.svt
No recibió contestación. Ella así lo esperaba, pero él tenía una secreta certeza. Pero..., cuándo llegaría la contestación. No existía una fecha determinada,ni plazo, un cumplimiento. Nada indicaba que la carta llegase. Pozos de luz en medio de la autopista, son paneles direccionales de color verde o azul, luces amarillas que delimitan el trazado. Los neones culminan los edificios, es cristal y oro y polvo amarillo de cristal y tiza. El león es mecánico, un sintetizador adorna las celosías de un convento, la Biblia y un pastor con ovejas que celebran la llegada del lobo. Es un coche de acero y plata y agua estancada en lo rebordes del centro comercial. Aceite, brasas eternas. (...) la carta nunca llegará. Todavía espera y eso le ha hecho (...)