15.4.10

paperback

Modernidad.

¿De dónde llega la sensación de futuro en el presente, la ficción del día a día? ¿Es válida cualquier droga para alcanzar el abismo?

Aquellas marquesinas, el afilado rugido de una Telecaster, el final de un neón, rectilíneo, austero, brillante e hiriente.

El vestuario sólo es vestuario, el veneno de las conversaciones, el café humeante, la versatilidad de la cartelería.

Postmodernidad.

La caída en el abismo estaba representada por un paisaje nocturno, una ciudad en la noche y el desvelado entretejer de una máquina sin nombre,

abrigos y soles rojos.

Así, palabras que se van y poco queda.

La erupción volcánica paraliza a Europa.

Hemos volado sobre el mar y la ultra-velocidad se transforma en amor. Se estudian las nubes con placer, se saborea el vino blanco, las bolsas con regalos, el viento que es un suspiro imperceptible, los objetos metálicos nos perturban: esa pitillera de plata, la petaca de acero inoxidable, el whisky sin vida, el tabaco alterno o divino, ella en la cara oculta de la luna.


¿Ficción?

¿Un cambio de punto de vista o la radicalidad de una visión?

¿Qué prefieren, lo verdadero o lo verosímil?