30.4.10

wave

moderation

todos sabían/hablaban de sus misterios/silencios


Amanece. La ciudad retoma el ritmo y los últimos noctámbulos deshacen su camino, la carretas son negras y el funcionario atraviesa el parque con su perro, desayunará y abrirá la página del periódico donde se cruzan los anuncios con los resultados deportivos. Un empate es suficiente, un garaje por unos miles de euros, hay un tope para la captura de algún pez. Peces de plata o de bronce. Aquel hombre ordena papeles y estructura su veraneo: es importante su barca neumática, su arpón, el traje, las aletas. Pero hoy hay alguien que no acudirá a la oficina. La oficina es un núcleo que se forma, se deforma, cambia y avanza, retrocede y se desdibuja, ¿qué permanece? Es el silencio del abandono, últimas horas de la madrugada.


Por la avenida que conduce al puerto las farolas se van apagando. Blanco de sanatorio, elaboradas cadenas de flores y cardos, un caballo pasta junto a la autovía. Los coches son metal, velocidad y frágil destino. ¿El carácter es el destino?


Acero, cristal, madera, plástico, cuero, agua, pestillo, goma o piedra. A través de las ventana la ciudad es un espejismo.

5000

two sons

28.4.10

london

rooms

Luces blancas y eternas en la noche, el dibujo sin precisión de los coches que se pierden hacia el río: son sus centelleantes pilotos: posición, intermitentes, freno. El puente es una señal o un símbolo, depende del momento, es una hora, es un minuto, el fragmento que compone las industrias del fuego. Arde la noche y el sol es un espejo y la noche absorbe a todos los jóvenes, pues ellos son su alimento.


¿Cuánta muerte hay mientras dormimos?

echo

suite

25.4.10

theory

bonus

Brighton: Recordamos aquel pub y no podemos

menos que reír.

Los embarcaderos, los niños en su día de fiesta buscaban monedas grandes y sin valor en sus bolsillos grandes, el color verde del mar, la salitre que transforma la pintura espesa y carnosa de las barandillas en escenas y paisajes lunares, óxido y brillo, Coca-Cola y viento en nuestros dispositivos, la ciencia ficción, conexiones que nosotros hemos establecido para siempre, más allá de la muerte.

Las gaviotas son las mismas gaviotas que hemos visto en

nuestra infancia: oh, playas olvidadas, playas del olvido.

Brighton Pier, sin visitantes, sin más personajes que

nosotros dos: tú eras la chaqueta azul y perfecta y la oscilación en tus ojos

[el sentido del paisaje, sin duda], yo un apunte de lo que seré.


London and South Est: Ella canta, el toca la guitarra. Ecos, micrófonos, milk and honey, El ruido es una respuesta. Una respuesta necesaria. La perfección está en los límites.


Earl's Court: las mañanas últimamente son frías, ellos pasearon por aquí,

sin prisa, con el triunfo y la tristeza que nunca les abandonaría. Por eso hemos habitado estas habitaciones, ¿no es cierto, acaso?

Eran guitarras hermosas y carísimas, su electricidad era algo más que especial.

La perfección no está en los límites.

fish

k

23.4.10

excess

stereo

1. Anterior: tienen los peajes de las autopistas su propia esencia. ¿Sabe alguien quién en ellos se refugia? ¿Quién conoce esas sus lecturas?

Tras los brillos de las gafas se oculta el sanatorio de alta montaña.

¿Pueden ver cómo la nieve se extiende, cómo es el contemplar la nieve desde la tumbona?

Inciertos automóviles se dirigen con celeridad hacia el aeropuerto. Hay una conplementación, una dirección y un suceso en cada una de las palabras que pronuncia el conductos. Sombras lunares. El frío del invierno transforma la ría en una plata venerable, con resabios de alga muerta o pez muerto, profundidades o simas siderales.


2. Plataforma: la estación de tren, venta automática de billetes, periódicos y revistas, excesos, mp3 o la moneda oculta en la palma de la mano, la mano cerrada, migraciones, volcanes, la ceniza es más poética que los bonos a plazo fijo, el subsuelo es un cobijo, tendido en la arena: el verano es paralelo a un estado mental.


3. Espina: es una forma perfecta, afilada y transparente, dolorosa y doméstica, el ala, la tormenta, el permiso, la sumisión, caricias de perro.

use

blowback

20.4.10

object

quote

Eadem sunt quae sibi mutuo substitui possunt salva veritate


[trad.] 'Son idénticas las cosas que pueden substituirse una a la otra preservando la verdad'


(Leibniz_Law)

advantages

code

19.4.10

down

sand

Aquellos cafés de la última adolescencia, cuando el tabaco era un placer lleno de misterio y autenticidad, cuando el anís competía con el vino blanco, en la tarde otoño en aquella ciudad. Oporto en nuestra memoria. Cruzábamos el país sin intenciones, sin llevar más equipaje que una astilla de hachís y diez mil pesetas llenas de brillo y juventud. Pensiones, almacenes, vino a la sombra de un puente, guitarras y canciones, cantores, el acorde sostenido de una muerte temprana, ¿era una paloma en los tejados de la catedral que se precipitaba moribunda en la celeridad pétrea de la plaza? Un gesto, el gesto de una mano y el dibujo que aparece como un misterio, la revelación de secretos que desconocíamos.


Trenes nocturnos, un acuerdo, muchachas que se miran unas a las otras y ríen. La noche es propicia para el misterio. Teléfonos de baquelita, negros y profundos, plenos de voces y silencios. ¿Qué acumula en su corazón?


denso

hachís

velocidad

negro

cuchillo

llama

aguja

acero

direcciones

vía

vibración

suerte

escape


Una lista de las palabras que habían conformado su poema bastaba para encontrar el centro de sus temores. Pensó que existía un Emperador retirado, en su jardín de flores eternas y ríos de piedra. ¿Recuerdas nuestro jardín japonés en Londres? ¿La puerta que conduce al infinito?


Probablemente lo leyó anteriormente, pero eso no importa. Ahora descansa en su dominio funcionarial y los telefonistas son sus esclavos y los ujieres le espantan las moscas que vuelan entorno a su cabeza calva, brillos de ceniza.

recordings

red

17.4.10

saturday

note / [49,99 €]

1. Sábado: Hay motocicletas que en las horas del mediodía surcan la ciudad. No existe una razón, no hay motivos. Visten de negro y las motos son negras. Acerados cascos, plateadas pausas. El color del cromo es equívoco, durante la noche se confunde con ella misma, pero al medio día: flores de metal que en sus manos son cuchillos sin filo [los más peligrosos, en voz del cocinero], artesanos de la muerte. Una visión que rasga la tarde, hay vino en la mesa, navajas y pocillos de café, el licor espeso de estos días frente al mar. Ya nada será igual. La reiteración es un motor, la pasión y el dinero encuentran un camino común. He visto las tiendas vacías o desvalidas de dependientes y compradores, antes les llamaban clientes y ahora carecen de nombre, no hay tesoros en las playas. No esperes las horas de las brujas porque su intensidad se debilita. La impaciencia es un contra ejemplo: el mundo al revés.


2. Oficina/despacho: A estas oficinas acudió con una puntual disciplina, a sabiendas de que allí no obtendría nada. ¿Eran tan absurdas sus peticiones? Sólo consideraba que era una obligación, su obligación. Sentado en un banco de madera, con la carpeta en la mano. ¿No le recibirían? Para él era un espectáculo en sí. Aquel

no-vértigo de la oficina, del despacho, el despachar sin prisa. El oficio de actor se adquiere en el momento mismo de la llegada el mundo y nadie se puede substraer a él, ni siquiera aquellos que ignoran su propia condición.


3. Teatro: Las oficinas vacías. Sábado a las tres de la tarde y una luz afilada que secaba la negrura de las sombras administrativas en su sueño de reptil, mariposa negra. Hoy la claridad es ebria cordura.


4. Sol: Partituras, efecto, gradación, gafas, plantilla, taza, despertador, lápiz, pluma, botas, escala, doble decímetro, triple decímetro, revistas, cigarrillos, monedas, sombrero, muerte, foto, llave, carta, billete, auricular, diccionario, flexo, argolla, sedante, amarillo, puerto, sarcasmo, tentativa, plumero, abanico, correa, cuero, cuerda, luz, rojo, roja, dado, azul, caballo, centauro, toro, ciudad, serpentina, creciente, loca, imperio, tono, volumen, cardo, sentencia, motor, marcador.


factory

beach

15.4.10

2521

paperback

Modernidad.

¿De dónde llega la sensación de futuro en el presente, la ficción del día a día? ¿Es válida cualquier droga para alcanzar el abismo?

Aquellas marquesinas, el afilado rugido de una Telecaster, el final de un neón, rectilíneo, austero, brillante e hiriente.

El vestuario sólo es vestuario, el veneno de las conversaciones, el café humeante, la versatilidad de la cartelería.

Postmodernidad.

La caída en el abismo estaba representada por un paisaje nocturno, una ciudad en la noche y el desvelado entretejer de una máquina sin nombre,

abrigos y soles rojos.

Así, palabras que se van y poco queda.

La erupción volcánica paraliza a Europa.

Hemos volado sobre el mar y la ultra-velocidad se transforma en amor. Se estudian las nubes con placer, se saborea el vino blanco, las bolsas con regalos, el viento que es un suspiro imperceptible, los objetos metálicos nos perturban: esa pitillera de plata, la petaca de acero inoxidable, el whisky sin vida, el tabaco alterno o divino, ella en la cara oculta de la luna.


¿Ficción?

¿Un cambio de punto de vista o la radicalidad de una visión?

¿Qué prefieren, lo verdadero o lo verosímil?

shadow

pavement

10.4.10

dashboard

morning bus

Comienza la mañana:

- Le encontré delgado, muy delgado.

- Carece de importancia, su vitalidad es ácida.

Dijo: está ciudad no es pobre, que eso siempre es digno, sino miserable, internamente miserable, en su piel espesa y gelatinosa. Se dieron la mano y cada cual siguió su camino. De tiempo en tiempo se encontraban e intercambiaban comentarios similares. ¿Era el ansia, el amor por el paseo lo que compartían, un desafiante dandismo interior, cínico o aristocrático? ¿Aristocrático? 'Contigo, con usted eso no lo puedo discutir, señora, no jugamos en la misma división' No lo dijo y guardó silencio.

- Póngame otra Coca-Cola. Con mucho hielo y una raja de ese limón de la huerta de su madre.

Aspiró en el vaso con los hielos el perfume del limón recién cortado.

- No hay bebida que supere la excelencia de este perfume.


Las últimas horas de la mañana son propicias para los encuentros casuales

Dormir es para los tipejos

El color del hacha en la profundidad de la noche

Sólo su brillo humano

Un pájaro de hielo que surca mis venas

La aguja afilada se injerta en ___ __________

¿Hay compenetración entre ellos?

El complice del atraco se transmutó en amante


a. faltan 20 minutos

b. faltan 38 minutos


Cada tatuaje es un recuerdo

el pendiente tiene su significado

ella era un impermeable flexible rojo

se disfrazó de cow-boy y la pistola

era de plástico rosa


a. faltan 18 minutos

b. faltan 35 minutos


Aquel hombre era frío y la herida en la nariz hablaba tanto como su pelo hirsuto, como las deportivas baratas, como el olor a vino ácido o vinagre y tabacazo, como su chaqueta de punto y las venas elevadas de las aletas de la nariz. Surcos eternos de nuestras campañas. Por mucho que me empeñe, nunca conseguiré recordar su nombre.


Pop de cámara.


view

crest

6.4.10

london-mar-10

10

Pereza. La cerveza no era un espejismo. Con 17 años se podía permitir el pelo verde y las uñas rojas, el viento entre los dedos. Aquellos bares en los callejones le ayudaban a entender la ciudad. Un regreso al pueblo tan brillante como interior. No era la muestra, el tapiz entrevisto, la deliberación, el recuento de los errores, los sonidos que los aviones inyectan en los pasajeros. Aire acondicionado y bebidas frías, esa misteriosa ginebra o periódicos atrasados, el aliento de los muertos, el tacto de los cadáveres.


Pero no encontramos lo que buscábamos, era un error, deberíamos pagar a los dueños de la baraja y las estampas, ellos reclamarán su dinero, su minuta.


No son precisos los detalles.

Todo pasa deprisa.

El concierto se ha suspendido.

obituary

lib

3.4.10

pages

cemetery

Terminó la visita, el recorrido por aquel barrio en las únicas colinas desde donde se puede contemplar el perfil de la ciudad. Decidimos no hacernos preguntas sobre él, no cuestionar nuestras razones y afirmar, simplemente, su desaparición. Se había desvanecido en el torso de la ciudad, en los meandros del río, en la niebla del invierno, en los parques, en las torres y en los barrios y sus jardines interiores. Potentes deportivos cruzaron el barrio. Bajo un puente, un arco de hierro y pintura roja y azul y blanca decidimos que aquella no era nuestra bandera. Sólo un uso espurio podría dar tal resultado. Habíamos visto un jardín con camelios y pájaros con una rosa amarilla en el ojal, pocas monedas en el bolsillo, independencia, el dinero es la libertad. Fue entonces, entre el desanimo y la resignación, cuando encontramos las verjas del cementerio. Sin entender demasiado, nos vimos sumidos en un atmósfera pretérita que justificó aquel viaje. Lo inesperado es la savia que vivifica los cuerpos cansados, el discurrir entre el escenario y los personajes. Había crueldad, olvido, violencia y pecado inconfesos. Una tumba, un rosal, lirios muertos, mesas desencajadas, botellas de champán, senderos y filósofos muertos. Lo material es la tierra.

modification

model

2.4.10

6

now

El metro nos llevó hasta las altas colinas, allí preguntamos y la dirección parecía no existir. Entramos en un oscuro bar, vetusto y polvoriento. Mesas y sillas negras, paredes de una madera rebarnizada oscurísima, carteles y anuncios de conciertos y actuaciones, alquileres de casas y venta de instrumentos musicales: acordeones, violines, arpas, guitarras, tambores. El hombre del fondo parecía dormido. Quizá muerto, quizá no era humano y su tez resultaba realmente ser cera y plástico, el rito de lo sintético, la parte que a todos nos toca: carne simulada, carne muerta, carne en estado líquido, el estado plasmático.

El camarero nos miró sin interés.

Le preguntamos por la dirección y añadió que no esa calle no existía ya, que su nombre había cambiado.

- ¿Qué quieren tomar?

Pedimos cerveza helada y una bolsa de patatas fritas. No había patatas fritas y nos puso un cuenco con aceitunas negras, muy condimentadas, con sabor a vinagre y a ajo. En ese extraño sabor, casi medicinal, estaba la esencia de aquel día, de aquella búsqueda, del desencuentro.

Un débil rayo entraba tímido en el bar y se estrellaba contra el suelo de madera.


No encontraríamos su casa. ¿Por qué nos había engañado? No había una razón aparente, quizá sólo sus excéntricas estrategias. Hace años le encontré a la salida de una aburridísima y prescindible conferencia sobre figuración y abstracción: provincianos figurones, empleadillos de la caja de ahorros local, funcionarios y políticos con inflado interés por lo que no les interesa, viudas, callejeros, borrachines, estudiantes que se ausentan de la pasantía que sus padres pagan con dolor. Ni siquiera sé de que hablamos, pero recuerdo con precisión su sonrisa, sus ojos sorprendidos y el veneno de sus palabras. Poner la ignorancia de relieve no es tarea agradable: ¿por qué desprecian todo aquello que no representa lo comprensible, sus propios rostros o no quieren ver su inmundicia?, dijo y yo callé.

s.

mood