Dice: Tengo la capacidad de convertir las palabras en dinero. ¿Habilidad? Es un don que hay que saber manejar. No confío en el pronóstico, pero he de fiarme de todas las indicaciones. Es relativo, pero lo único que nos une es esa guía. Pobres peregrinos. No era del todo exacto y eliminó los números.
Entre los caminos cuajados de lobos hay un bosque adornado de olvido y sombra, en el centro se eleva una cabaña donde descansa el hacedor de guitarras [eléctricas]. No fue casualidad, pero la semejanza con los hallazgos causó confusión y el desánimo se extendió. ¿Había motivo?
No responder es su arte y la distancia eleva la pistola al funcionamiento interno de la escalera. ¿Era su esplendor o una suma de motivaciones o creaciones en el instante? ¿Un coro elevado sin posibilidad de contraste? ¿Quién daría con la clave para acceder al misterio de las suspensiones? Caminaba o se elevaba sobre el suelo. Alternativamente. Un oleaje, el ritmo de las mareas. Nos entristeció cuando dijo que su matrimonio era una equivocación, nada le salvaría de aquel tormento y pensar la muerte era pensar en el núcleo de toda salvación. Demasiados giros en la vida dan lugar a una inestabilidad fundacional. Así nacen las naciones en mi país, pero no es una correlación, ni tan siquiera un nexo, sólo en tránsito de un poema a una realidad. Poesía, presencia y perfección: nota común la letra p. Otra verdad que desconocemos y nos impide penetrar en los bosques: quedan atrás y los lobos acunan el sueño que hemos de padecer.