3.2.10

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Otros cuadernos:


Resultó que Lucía coleccionaba cuadernos de notas.


Me gustó especialmente uno que recogía apuntes de ventanas y tejados, cornisas o remates de edificios viejos o recién construidos, no importa, segmentos de maquinaria. Maquinaría agrícola, maquinaría portuaria, maquinaría de ingeniería civil. En principio no tendría porque tener un orden, un sentido, pero había una estructura interna que dotaba al cuaderno de la calidad de un artefacto para explicaciones y derrotas, investigaciones transversales sobre los órganos y glándulas que se constituyen en toda máquina, en todo edificio. Sus dimensiones no eran muy grandes. Precisos trazos de bolígrafo barato e iluminaciones con rotulador rojo, verde, azul y amarillo. Era suficiente y se transmitía la sensación de verdad. ¿El autor? Es complicado explicarlo, pero baste con decir que era un familiar de Lucía y su ocupación no estuvo nunca clara, salvo los paseos y las cervezas [con moderación]. Fumaba sistemáticamente tres cigarrillos diarios, visitaba la biblioteca en días alternos y los sábados iba al cine. Tenía una pequeña pensión y una renta que le permitía su ocio incesante, incomprensible para sus familiares y vecinos, necesario para él, desafiante y magnifico para Lucía.

- Esas excepciones de la provincia que tanto molestan en la provincia.

Tocaba el piano con interés y sin resultados, pero para él era un método de indagación como lo eran los cuadernos. Lucía tenía hacia él una deferencia especial. Era un pariente lejano: primo segundo de su padre. Le regaló tres cuadernos.

Lucía tiene un armario para guardar sus colecciones. Ha prometido mostrarme algún otro.

- Lo importantes es la irregularidad, la falta de conexión con los intereses ordinarios, que son eso: ordinarios.

- ¿En eso consiste?

- Esa es una faceta, pero en un sentido no-normal, es en la certeza de la posibilidad de ver desde otros puntos de vista, con otras alturas, la realidad, que no es una, ni múltiple.

Nos reímos. Dejé el cuaderno sobre la mesa y bebí un poco de té. El humo de sus cigarrillos anegaba la buhardilla de la casa de sus padres: armarios, mesas, butacas, sillas, baúles. Fuera llovía intensamente. No volveré a fumar.