28.9.08
f
... vive en el quinto infierno...
El coche es un A3 del año 2000. Gris plata. No quiere subir, ella le dice que no sea tonto. Llama a Verónica, que es mulata y brasileña. Hay alguien al volante, pero no se puede distinguir su rostro. Llega Verónica y ambas se acomodan en los asientos traseros. Termina por subir. Pantalones blancos, jersey blanco y botas de un verde muy oscuro, botas de trekking. Rubio teñido, alopecia y gomina. Run away home. No quiere subir al coche, pero finalmente sube.
Cuando tenía 17 años se escapó de casa, se enroló en una feria y estuvo vagando por el Norte durante dos años, cuando cumplió 19 se alistó en el ejercito, como voluntario. Le queda el tatuaje de la Brigada Paracaidista en el antebrazo. Un zarcillo, un piercing en la ceja derecha. Una bola azul esmeralda de acero. Como una oxidación. El coche era discreto, un BHD, limpio, reluciente, sin pegatinas, sin alerones, sin cristales tintados. No era su coche y no quería subir, pero tenía que subir. El conductor le dio dos palmadas en el muslo, maniobró y se deslizó lentamente por la avenida, hasta que se incorporaron a la autopista.
Penetraban en el túnel, subían la cuesta, giraban hacia el puente. Atrás quedaba la ciudad. Aspiró y la música no hacía sino ponerle más nervioso. Un conjunto de accesorios se esparcían por el salpicadero. El teléfono, la cámara, un ove, llaves, dos mecheros y unos dados de póquer. También había un libro, una novela barata que regalaban con algún periódico, tres euros con noventa a mayores. El sol del medio día le resultaba muy fuerte y había perdido sus gafas de sol.
Las gafas estaban sobre la cisterna, en el retrete de chicas. Allí seguían mientras entraban en Portugal. Un día claro, la vigilia, el sueño, el equívoco entre los días y las noches, las noches y los días. ¿Fumar, sólo por calmar la ansiedad, para jugar con el cigarrillo, con el humo, con la ceniza?
21.9.08
gazelle
Gacela: sus torres zoomórficas y contundentes, el cristal y el metal, el hilo, la catenaria, el trazado del tendido de alta tensión divide el bosque en dos partes. El bosque es oscuro o verde, profundo y húmedo, ni es lluvia ni es niebla y es ambas cosas a un tiempo. Los abrigos, las bufandas y el manto de hojas secas, los caminos cerrados, las casillas abandonadas, los pastores ya no vienen por aquí desde que abrieron la carretera por la vega, las silvas y los helechos ocultan las ruinas, una piedra musgosa asoma, como un informalismo imprevisto, la exactitud de la naturaleza. Apenas un susurro, un pájaro, quizá otro animal y el viento mece los hilos del tendido. S. Ej. [otoño, 1991]
20.9.08
sharp
18.9.08
five
16.9.08
vanity press
Preciosas al mediodía, café americano muy largo de agua y un sandwich de muslo de pavo con mahonesa y lechuga, un desnatado, un batido de soja y un cigarrillo. El amarillo es un color que odio. Litúrgica, embebida en cierto conocimiento, colchones y edredones de buena y amorosa madre, lo di todo, lo daremos todo. Era la luz, la lavada luz del otoño que tanto la desconcierta, lo recuerda como se recuerdan las asociaciones de la infancia, la sorpresa del primer déjà-vu, already seen.
14.9.08
quote [Vicente Aleixandre]
(...)
Flagelación. Corales
de sangre o luz o fuego
bajo el cendal se auguran,
vetean, ceden luego.
(...)
Ámbito, Vicente Aleixandre
11.9.08
draw_007
J.L: Borges, El Aleph
Yehudi Menuhim - Handel. Water Music Suite (1717)
+ En un momento todo se oscurece, la suerte, la fortuna torna la normalidad, la muelle normalidad, la cómoda normalidad. Nada impide un próximo aumento de los precios. Hay algo en el estilo que nos corrompe, pero esta podredumbre, simultáneamente, es la que nos alimenta. Poco a poco, como llevar un regalo bajo el brazo, el estuche de un instrumento, por ejemplo: un violín. Nada más caer la noche comenzó a llover, dijo y estas fueron, para finalizar, sus palabras: sé que no está bien, y ninguna de sus justificaciones conseguirán consolarla, ambos lo sabemos, hay otros métodos, otras opiniones, substancias o medicamentos, o el uso simultáneo, la aliviarán, la serenidad que precisa.
+ Pesado y circular, sin continuidad, el concurso de la cafetería de la escuela, las tarde que allí pasamos juntos, riendo y bebiendo café con hielo.
10.9.08
taurus
Industrial, preelectrónica, en el camino a la estación de tren hay una fábrica. Sus chimeneas, tripas de hierro y grasa . Una plataforma, trenes afilados, pájaros imposibles. Minotauro. tauro. toro. Yo soy el laberinto, se descompone en tres o cuatro ideas, a lo lejos el humo de la quema de rastrojos, vientos que traerán la lluvia. Hoy no lloverá, se recorta contra el cielo la copa de un eucalipto, mayestático, su vaporización.
Caballo, elefante, tigre.
9.9.08
back bay pride [fall]
2. Lorry Meyers - Hostal Pimodan. Granada, provincia de. 2008, agosto en Pontecaldelas. Niebla, granizo, cerveza, cigarrillos, bla, bla, bla. Tabaco negro.
3, Zapatos, compras, escaparates.
4. Lee en la hoja del calendario: el problema es que las mujeres piensan que todos los hombres son iguales y los hombres que todas las mujeres son distintas, ninguno de los dos tiene razón.
5. Oliver Twist, Eça de Queiroz, Lord Jim, sobre la mesilla de noche unas biografías, unas novelas, un libro de contabilidad. Repasa sus notas, piensa, escribe.
5.9.08
quote, unquote
La autopista al sur, Oporto, la línea clara de la autopista, el cielo gris, por momentos llueve a mares, he decidido no hablar de mi madre, dijo,encendió un cigarrillo y la entrada en la noche era tan cinematográfica, se sentían bien, enredados en aquel juvenil affair of the heart, como ella decía sin olvidar a su madre, sus tacañerías y desvelos, ¿has estado alguna vez en Espinho?, me gustan los resorts en invierno, deshabitados, extrañamente luminosos, con una calma inquietante, con lluvia mejor que mejor, hasta el extremos somos románticos, malditos o inconsistentes y aleatorios.
